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Liberando Bebés Tortuga en una Playa de Arena Negra

Por Susana Vega López, Enviada

ARMERÍA, Col.- En este municipio se encuentra la laguna de Cuyutlán, un paradisíaco lugar en el que se realiza un recorrido en lancha para el avistamiento de aves, donde conviven más de 139 especies de plumíferos de diferentes tamaños y colores, de las 440 reportadas en Colima.

Los guías son amables y, al momento de embarcar, te ofrecen sombreros para cubrirte de los rayos del sol. Comienza la ruta y las aves no se hacen esperar: se observan pelícanos, fragatas, garzas blancas y morenas, pichichi aliblanco (una especie de pato), ibis, bobo de patas azules, pájaros multicolores -algunos en peligro de extinción- así como los nidos de algunas aves negras de alas naranjas y pico rojo.

El guía hace un alto y apaga el motor para que apreciemos el sonido que emite una colonia de aves en el Estero Palo Verde, rincón en el que existe una gran biodiversidad de aves residentes y migratorias, en el cual el Martín pescador y el gavilán están pendientes de extraer su pesca. Una experiencia maravillosa en donde los sentidos se agudizan.

El viento acaricia el rostro, el oído se concentra, la nariz detecta olores azufrosos, el paladar saborea la sal de mar que, por cierto, la empaquetan para su venta en pequeños costales de medios kilos, kilos y más. Los dedos se mojan con el agua tibia. La vista aprecia un paisaje de manglares, así como una flor de color blanco que observa solitaria y espaciada, cuya característica es que abre cundo el sol está en el cenit y cierra a la sombra. Es una verdadera belleza silvestre.

La travesía es lenta por Palo Verde, este estero con apenas metro y medio de profundidad, en el que los peces como la tilapia se escapan para no ser atrapados en las redes de algunos pescadores o por las aves. Se localizan tres pequeñas islas donde toda clase de pájaros posan, anidan y conviven en una intensa y permanente algarabía.

Aquí también se observan cocodrilos en libertad, en su medio ambiente, que por las noches salen en búsqueda de su alimento, cuando el calor es menos intenso. Sin embargo, en el Centro Ecológico tiene en cautiverio algunos ejemplares, algunos de los cuales miden hasta 6 metros y medio.

Asimismo, en Palo Verde también se protegen a iguanas (hay un iguanario) y a tres variedades de tortugas: negra, golfina y laúd, que son muy apreciadas ya que de su cuidado depende su preservación. Se encuentran en piscinas especiales, con la advertencia de que algunos quelonios son carnívoros.

Mención especial fue la liberación de bebés tortuga. Ese día habían nacido más de 60 y los turistas tuvimos la oportunidad de soltarlas en esas playas de arena negra con oleaje suave que le da un especial encanto y colorido al entorno. Las instrucciones: sólo tomen delicadamente a la tortuguita de los costados y bájenla despacio; “no se deben aventar ni patear ni lanzar como frisbees. No compiten en carreras, solas agarran camino”, dijo el biólogo encargado, a lo que los presentes soltaron la carcajada.

El sentimiento fue tal, que hubo quienes hasta le pusieron nombre a su tortuguita: Patricio, Diego, Fernanda, y al soltarlas y verlas avanzar lenta y torpemente hacia su hábitat -el inmenso mar- agitaban las manos para despedir a su ejemplar… las lágrimas de emoción se dejaron ver.

Allí en esa playa llegan las tortugas a desovar, por lo que les acondicionaron el lugar para proteger los huevos de los depredadores humanos y fauna en general.

Por toda esta maravillosa naturaleza, la AMAV Nacional eligió el estado de Colima, y a Manzanillo en especial, para realizar su Convención LXII donde los agente.

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