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Las Revueltas de Silvestre

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Tristemente Memorable la Reunión de la OEA

*Adiós a la Añeja Posición Mexicana de no Inmiscuirse

*Hoy, los Asuntos Internos de Otro País ¿nos Competen?

*Pero, el Régimen de Maduro Caerá más Pronto que Tarde

Por Silvestre Villegas Revueltas

Me parece que las acciones de gobierno y la represión ejercida por el venezolano gobierno de Nicolás Maduro son indefendibles, pero al mismo tiempo tampoco creo que la oposición materializada en diversos frentes, con diferentes tendencias y distintos caudillajes, sea un movimiento donde no se encuentre en algún lado “la oscura mano” de los intereses del Imperio Americano y sus adláteres. ¿De cuándo a acá México había utilizado todos los recursos diplomáticos y contactos de diverso tipo para condenar a un determinado régimen? Por el contrario, no solamente estaban las posturas oficiales del gobierno mexicano de NO INMISCUIRSE EN LOS ASUNTOS INTERNOS DE OTRO PAÍS sino que, de décadas atrás y más allá del tema de la revolución cubana, México había sido un miembro muy crítico de la OEA y del entreguismo que dicha organización ostentó en problemas tan acuciosos como las dictaduras militares en el subcontinente y en general, la reprobación que la oligarquía diplomática latinoamericana señalaba en referencia a cualquier tipo de movimiento popular que tuviera tintes de reivindicación social. Es vergonzoso que el secretario Luis Videgaray se haya puesto en el traje de otros diplomáticos, de otras eras y de otros países, que defendieron causas oscurísimas materializadas en miles de muertos en la región Caribe y qué decir del Plan Cóndor y sus diversas secuelas. El régimen venezolano de Maduro caerá más pronto que tarde, habrá muchos más muertos, habrá más escasez de productos básicos, pero dejemos a los descendientes de Bolívar que sean ellos los que le den solución a su conflicto. No potencialicemos el fenómeno de la dependencia de Cuba y los cubanos para con fuerzas y políticas extranjeras en sus problemas relativos a la creación de su estado nacional y de sus perennes carencias cotidianas.

Sobre la integración de los países en el continente no se nos debe olvidar que ha habido diversas tendencias que tienen raíces y razones históricas. Los hispanoamericanos intentaron por allá de los años de 1820 federalizarse en una reunión americana donde los Estados Unidos fueron los principales opositores a dicho proyecto. Porque de haberse materializado, quizá y ello finalmente es ficción, habría significado que el mosaico iberoamericano se hubiera convertido en una potencia, cosa que querían evitar políticos como Jefferson, Adams, Hamilton y otros más, que tenían una idea muy precisa de la geopolítica americana y de los posibles alcances a los que podrían llegar los Estados Unidos, sin vecinos poderosos como al final de cuentas resultó el siglo XIX hispanoamericano. La OEA es un proyecto de las autoridades en Washington, que tiene sus orígenes a finales del imperialista siglo XIX y se materializa bajo el muy preciso marco ideológico y militar resultante de la Guerra Fría por allá de los años de 1950. Frente al predominio estadounidense en la OEA se fueron creando diversas organizaciones regionales que tratan los temas predominantes en la historia latinoamericana, esto es, los problemas resultantes de la pobreza que se materializan en desnutrición y las enfermedades que conlleva dicha condición. Asimismo, la desigualdad económica genera una serie de oligarquías dependientes del capital extranjero y ausentes de las problemáticas sociales en cada uno de los países donde prosperan. Una sensación de orfandad por parte de las clases más bajas de la sociedad que argumentan que los gobiernos no solucionan sus problemas y por otro lado, la miseria los orilla paulatinamente a la búsqueda de soluciones a partir de movimientos guerrilleros. Creo, fue el presidente López Mateos, quien le expresó a su contraparte Eisenhower que en México el problema no era el comunismo sino el pauperismo. Frente a semejante realidad latinoamericana diversos pensadores latinoamericanos teorizaron sobre el papel del lumpen-proletario como factor de cambio por encima de los obreros sindicalizados y cooptados por el sistema; lo mismo se podría afirmar respecto a las organizaciones campesinas que forman parte de la estructura de gobierno en diversos países. El problema en el subcontinente y en Venezuela en particular, tiene varias lecturas, pero una de ella es el social. Estimado lector, busque las figuras de la oposición venezolana y las encontrará güeras y criollas en cambio los prietos de todo género, por convencimiento o porque no les queda de otra están en el chavismo-bolivariano; no tanto apoyando a Maduro porque la crisis económica ya le pegó al consumo de artículos indispensables para el pueblo.

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