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Los Derechos Vulnerados de los Trabajadores

Por Rafael Marín Marín

El Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE) y, el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), no son otra cosa que las instancias oficiales donde quienes laboran para el gobierno y respectivamente tienen, por ley, asegurar su derecho a prestaciones sociales como son la salud entre otras. Del ISSSTE de deriva el FOVISSSTE y del IMSS el INFONAVIT para acceder  a vivienda, lo que la hace una garantía como la salud reclamable en Juicio de Amparo.

Existen casos donde el IMSS atiende también a trabajadores del Gobierno en sus tres niveles en diversas vertientes, pero el espíritu esencial de su Ley era crear un área de atención que, de acuerdo a la Ley Federal del Trabajo, tienen. Existen dos categorías de trabajadores, quienes trabajan para gobierno y quiénes no.

Y viene esto a colación porque la propia Ley Federal del Trabajo dice en su artículo 20 que, se entiende por relación de trabajo “cualquiera que sea el acto que le de origen, donde hay tres elementos claves para presumirla, salario, horario, subordinación a un patrón” y el art. 30 señala que “es nula la renuncia que los trabajadores hagan de los salarios devengados, de las indemnizaciones y demás prestaciones que deriven de los servicios prestados”.

Pero muchos patrones del gobierno y fuera de éste, se escudan indebidamente en el artículo 9 de esta misma ley, para no darles los derechos mencionados, incluidos los de salud, bajo el argumento de que sus empleados caen en la categoría de los trabajadores de confianza. Utilizan este criterio incluso para despedirlos indiscriminadamente como sucede muy seguido en los organismos descentralizados.

Este equivocado criterio han tenido las juntas laborales locales y federales, al excluir como codemandados a los patrones o personas físicas que son realmente quienes corren injustificadamente a un trabajador sin indemnización constitucional y que ,debe ser en el caso de patrón gobierno “su patrimonio”, el que pague el juicio, lo que es una locura, porque quien corre a una persona no es el edificio, la persona moral o su tesorería, sino un despiadado jefe ignorante de la ley que ahora resulta no debe pagar los platos rotos, lo que causa daño a las finanzas de una institución, debido a tan demente medida, con lo que violan la ley, se pasan por el arco del triunfo a sus superiores y demuestran una terrible ignorancia de la administración pública.

Sin embrago, queremos resaltar, además, que existen miles de trabajadores en el país, en sus tres niveles de gobierno, que no trabajan para éste, no tienen acceso siquiera a salud mucho menos a vivienda porque sus derechos les son negados por patrones crueles e ignorantes.

Me llama mucho la atención el hecho de que las personas pueden en el caso del IMSS acceder a servicios médicos que abarcan a todos sus familiares, pero para ello deberán contratar con su propio dinero, “un seguro social” que tiene un costo en miles por cada persona, lo que representa un problema para una familia sin seguridad social con bajos ingresos y de buen numero.

Existe otro seguro donde los estudiantes no pagan, pero no hay una certeza de que todos lo tengan, por lo que es urgente realizar un diagnóstico nacional de las condiciones de seguridad social en las que estamos los mexicanos para que no sea la salud a futuro un problema mayor de atención imposible.

Por otra parte deben las instituciones de gobierno por qué en sus tres niveles no dan prestaciones sociales o las niegan, incluida la vivienda y en todo caso, fincarle responsabilidad a quien en su paso por el gobierno les haya negado el derecho a estos trabajadores que no solo les quita sus derechos sociales sino al final fueron corridos por estos sátrapas que pululan en el gobierno.

Por cierto, en los partidos políticos en México, no saben si estos trabajadores, de mandos medios hacia abajo, tienen derechos sociales, o si solo algunos, lo que es una opacidad ante sueldos tan elevados, como los de un líder nacional que puede llegar a ganar mínimo hasta 50 mil pesos mensuales. ¿Y la Cheyenne apá? Así las cosas. Actuemos.

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