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De la “Ciudad de Esperanza” a la de las Concesiones

Por Carlos Zamarrón

Me pregunto, y tal vez dos que tres conciudadanos también, si en una de esas en esas crisis de concesionitis que según las evidencias padece el Jefe de Gobierno de la Ciudad de México, Miguel Mancera, pudiera llegar al extremo de dar en concesión su bien pagado cargo. El seguro y ocioso cuestionamiento del simple mortal que esto escribe, se debe a que, visto está, defiende perrunamente, como aquel ya fallecido ex presidente, la concreción de las “obras” de la Línea Siete del Metrobús sobre el emblemático Paseo de la Reforma de la capital del país.

Y me pregunto, igual, ociosamente, de qué calibre será su compromiso, qué tan billetudos serán quienes –esos sí- en verdad se beneficiarían con la explotación de la planeada ruta como para que don Miguel Mancera -igual que don Manuel López Obrador mejor conocido como El Peje- mediante uno de sus chalanes de apellido Granados haya anunciado que las obras de la Línea Siete del Metrobús seguirán adelante pese al amparo concedido a un grupo ciudadano ambientalista por un Juez Federal. O sea, para ambos en sus respectivos tiempos una orden judicial es para pasársela por el Arco del Triunfo.

El tal Granados, que se gana la frijoliza como timonel del Jurídico de la Jefatura de Gobierno de Ciudad de México, ha sido entrevistado en los últimos días –a veces críticamente y las más cómodamente, para dejar en claro que las obras del mentado transporte “eficiente” no van a parar, que el amparo pues que sí, pero que no, que lo más probablemente es que quién sabe y que en pocas palabras, si no textuales muy ilustrativas, que el Juez Federal se vaya mucho al rancho de El Peje.

La Comisión Permanente del Congreso de la Unión ya se pronunció sobre el caliente tema: Dictaminó –y eso se subiría al Pleno el miércoles 14 del presente- que se le informe qué onda, qué purrún con eso de la Línea Siete del eficientísimo transporte urbano sobre Paseo de la Reforma y pues a ver si le hacen caso porque reitero, la concesión debe significar casi la vida o la muerte más económica que política para no pocos y en especial para don Miguel Mancera.

Que si el INAH, que si el INBA le dieron luz verde al proyecto de “movilidad” porque nomás no se violaría el espíritu histórico –más allá de la ONU, la UNESCO, etc., etc, lo cierto es que con esas obras no le van a dar en toda la madre, sino que ya le dieron, al Emblemático Paseo de la Reforma. Las chicanadas legaloides valen para lo que dicen se le unta al queso y lo que deben tomar en cuenta los importantes y notables señores que concesionan y concesionan a su puro antojo y supremo interés, es que para los mexicanos las costumbres son Leyes no escritas y que el mencionado Paseo, por eso y nomás por eso, es considerado histórico. Y todavía el señor Mancera como la calenturienta –dicen los que saben o si no todo lo inventan- María Cristina la de la canción, pues que nos quiere gobernar o séase ser el presidente de México. ¡Qué chulada!

Hasta la próxima

 

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