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Resultados de las Elecciones Pasadas: Siembra de la Semilla de la Discordia

*La Legislación es Ineficaz, Excesiva y Superficial: LCU

*Comicios en el Edomex Ponen a Prueba el Modelo: GLM

*Hay Vicios y Elementos de Agotamiento y de Crisis: RAV

*¿Está Preparada la Clase Política Para Este Modelo?: IA

*Domina el Principio Pragmático de Ganar por Ganar: RR

*Hoy Alternativas: Segunda Vuelta o Gobiernos de Coalición

Por Alberto Almazán

Elecciones van y elecciones vienen. Reformas político-electorales se replican cada que se realizan comicios presidenciales. Y también en otras que ponen a prueba la capacidad de los partidos para convencer a los electores y obtener el triunfo… que no llega y comienza la cuenta regresiva: ¡fraude!

¿Acaso el sistema político-electoral está agotado?

Con motivo de las elecciones del Estado de México y Coahuila, cuyos resultados no dejaron satisfechos a los perdedores, en este caso los partidos PAN, Morena y PRD, y que han recurrido a los árbitros jurisdiccionales a falta de respuestas “objetivas e imparciales” de los institutos electorales de ambas entidades, MISIÓN POLÍTICA buscó a politólogos para conocer la opinión sobre la pregunta formulada.

Las entrevistas abarcaron a los especialistas Luis Carlos Ugalde, expresidente del IFE y director de Integralia; Gustavo López Montiel, profesor e investigador del TEC de Monterrey; Rubén Aguilar Valenzuela, ex vocero presidencial de Vicente Fox y consultor y académico del área de Ciencias Políticas, Sociales y de Comunicación de la Universidad Iberoamericana; Rodián Rangel, académico de la Facultad de Ciencias Políticas de la UNAM e Ivonne Acuña, académica del departamento de Ciencias Sociales y Políticas de la Iberoamericana.

Con excepción de Rangel, el resto tiene grado de doctorado por diversas universidades y todos cuentan con experiencia en el análisis del sistema político mexicano. Son, en síntesis, politólogos profesionales.

La pregunta: ¿está agotado el sistema político-electoral del país?

LUIS CARLOS UGALDE:

Sí, hay dos problemas. Uno es el tema de una legislación ineficaz, excesiva y que no va a fondo de los problemas; el segundo es un fenómeno que se ha detonado en los últimos años que es el uso de recursos para fondear la compra del voto, movilización de electores, coacción, aunque generalmente es una cuestión voluntaria, pero el usar dinero y regalos para tratar de comprar una franja del electorado, no es generalizado, no es determinante, salvo que sea una elección muy cerrada, pero esa es otra práctica.

GUSTAVO LÓPEZ MONTIEL:

Sí, es una elección (la del Estado de México) que está poniendo a prueba el modelo. Ya lo vimos el año pasado, con el tercer modelo y lo que hemos visto es un hibrido, en donde tanto la Federación como los Institutos Locales manejan los distintos espacios de la elección. Creo que esto hace problemática la elección en sí. Lo que hemos visto es en algunas entidades es o que todo se despliega a favor del INE, o que cuando no pasa, entonces el INE se enoja y empieza a presionar y al final de cuentas los espacios de responsabilidad, no parecieran tan claros, porque obviamente el INE no tiene atribuciones sobre todos los aspectos de la elección. Pero por otro lado está el lector del sistema electoral, entonces eso es lo que mete presión a la organización de la misma.

RUBÉN AGUILAR VALENZUELA:

No me atrevería decirlo tan fuerte, pero sí hay elementos de agotamiento en ciertas áreas de la mecánica electoral del país. Requieren una revisión a fondo de las leyes, de las mecánicas, por los elementos que hemos planteado. Diría, por ejemplo, que en el conteo de los votos, la tecnología da resultados, es muy buena, incluso hay países que se han asesorado con México para este tipo de situaciones, pero del otro lado, está la brutal, perversa, escandalosa cantidad de dinero que se utiliza para todos los procesos electorales y si a eso le añades los programas sociales de algunos gobiernos que los insertan claramente en el voto duro de sus partidos, pues hay unos vicios de entrada en la contienda y en ese sentido si habría elementos de agotamiento, de crisis, entonces hay oscuros y hay claros.

 

IVONNE ACUÑA:

Yo plantearía la pregunta desde otro lado, ¿está preparada la clase política?, porque la pregunta sobre si la ciudadanía está preparada viene desde 1917, con la Constitución que se pensaba que no había ciudadanía y que los ciudadanos no estaban preparados porque no sabían votar, porque nunca habían participado, lo mismo ocurrió con las mujeres que finalmente obtuvieron el voto 20 años después y entonces yo me pregunto si la clase política está preparada porque tenemos un gran problema de corrupción electoral.

RODIÁN RANGEL:

Los grandes peros que construye mayorías artificiales, en términos de los llamados gobiernos de coalición o las alianzas PAN-PRD, que hemos visto y que al final no llevan una plataforma sino el principio pragmático de ganar, de win, win ganar por ganar.

HARTAZGO DE LOS POLÍTICOS Y PARTIDOS

Durante las pasadas elecciones los votantes acudieron mayormente que en las anteriores. Sin embargo, el abstencionismo empató y dividió los sufragios.

Las impugnaciones hasta ahora presentadas en el Estado de México y Coahuila, muestran que los derrotados o no saben perder, como señala Ugalde, o los triunfadores no ganaron con el porcentaje suficiente y de manera proba.

Los politólogos entrevistados coinciden en que la oferta política fue superada por el descrédito que se les adjudicó a los candidatos por parte de unos y otros y por las acusaciones sin pruebas que sembraron la semilla de la discordia.

¿El hecho de que la gente no vaya a votar es por la falta de una oferta política, real, viable, o por el hartazgo del ciudadano hacia los políticos?

Luis Carlos Ugalde responde:

“Es hartazgo, indiferencia, alejamiento, es confort, muchos dicen que no votan porque las cosas están bien, muchos no votan porque están cansados, hartos o porque les da flojera o simplemente porque son malos ciudadanos, es un poco de todo”.

A la misma pregunta, Gustavo López Montiel, dice:

“Tiene que ver con todo eso, en realidad el abstencionismo es la expresión de un fenómeno que en el caso de la Ciencia Política se llama cinismo, es una configuración de un conjunto de actitudes de las personas, que son la falta de confianza y como no hay confianza la gente no participa, como no hay condiciones de participación, entonces la gente busca no expresar sus preferencias políticas.

“Aquí lo que ha fallado es ver al abstencionismo como un fenómeno de cultura, no tenemos un conjunto de valores democráticos desarrollados como país y esto nos lleva a tasas de participación altas, si a esto le añadimos la misma confrontación y por otro lado la parte intencionada de algunos actores políticos, de hacer que la gente no participe, pues obviamente nos lleva a los niveles que tenemos ahora”.

Ivonne Acuña saca su conclusión:

“Me parece que, sí tenemos un problema de déficit ciudadano, en cuanto a participación, lo vemos en las elecciones, en los porcentajes de participación, en ciudadanos y ciudadanas que no se involucran, que creen que no pensar en política, con decir que son apolíticos la política no les afecta. Ahí hay un déficit por supuesto, pero también hay responsabilidad de instituciones electorales y de partidos políticos que tiene que dedicar más recursos a la creación de ciudadanía”.

¿NUEVA REFORMA POLÍTICO-ELECTORAL?

Después de la reforma de Jesús Reyes Heroles en 1977 y que entró en vigor en 1979, se realizado nueve más. Una de ellas, la de Ernesto Zedillo llegó a llamarse “la reforma electoral definitiva”.

Ante los resultados hasta ahora oficiales, pero que pueden modificarse por las impugnaciones presentadas por el PAN y el PRD en el Estado de México y por el PAN y los independientes en Coahuila, si la Sala Superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación encuentra elementos para revocarlos, ya surge la postura de una nueva reforma.

Inclusive, PAN y PRD condicionan aprobar leyes pendientes si el PRI y sus aliados no aceptan abrir el debate para una nueva reforma electoral que, por supuesto, satisfaga los intereses de los primeros no de la sociedad.

Sobre el particular, el doctor Gustavo López Montiel escucha la pregunta:

¿En conclusión revisar y tratar de encontrar los caminos adecuados porque la sociedad está cambiando y pareciera que las leyes están quedando atrás?

¡Si!

Lo reflexiona así:

“Por ejemplo entender lo que se ha dado en otros países o por qué esta generación que se llama Milennials no vota debe encuadrarse en que si no generamos mecanismos que se identifiquen con ellos, por ejemplo, el voto electrónico o el voto a distancia, mecanismos que son más de una época contemporánea, obviamente tampoco podremos intensificar la participación en la práctica del voto. En política hemos ido más atrás que los cambios sociales y creo que es algo que tenemos que revisar”.

Ante la imposibilidad jurídica de una reforma electoral que opere en el 2018, queda un camino: la segunda vuelta.

¿El votante mexicano está preparado para una segunda vuelta sin cambiar su preferencia electoral?

Responde el maestro Rodián Rangel:

“La segunda vuelta no es una cuestión que no se haya aplicado en México; en los años 80 se aplicó en San Luis Potosí, creo que otro ejemplo muy parecido, mas no idéntico, son los dos casos en los cuales se han nulificado las elecciones para gobernador, como fueron Tabasco y Colima, entonces la pregunta sobre la segunda vuelta es en el sentido de cómo la implementaríamos, en términos de los umbrales de porcentaje y en términos del número de participantes. Generalmente conocemos que juegan dos al final, pero en estas nulidades o en estas repeticiones, de Colima y Tabasco jugaron todos los actores, al no ser una segunda vuelta tal cual como la conocemos.

“Creo que la pregunta que tu planteabas en términos de construcción de legitimidad le da esa fuerza argumentativa a la segunda vuelta, más la segunda vuelta tiene muchos peros en sí, ¿cuál es uno de los grandes peros? que construye mayorías artificiales, en términos de los llamados gobiernos de coalición o las alianzas PAN-PRD, que hemos visto y que al final no llevan una plataforma sino el principio pragmático de ganar”.

La doctora Ivonne Acuña define así la segunda vuelta:

“Me pregunto si la clase política está preparada, porque tenemos un gran problema de corrupción electoral y en este sentido cómo se manejaría la segunda vuelta, que uso se le daría, podría ser como planteabas, un asunto de revanchismo electoral por parte de quien pierda, pero también podría ser una oportunidad para quien logró el poder, utilizando la frase del clásico haiga sido como haiga sido, para refrendar toda esa serie de prácticas que impidieron que el otro accediera al poder.

Y se me ocurre que se puede utilizar para inhabilitar los argumentos del que perdió, es decir, si se vuelve a repetir una elección inequitativa, en la segunda vuelta, eso dejaría sin argumentos, a quien hubiera perdido en la primera y en la segunda.

En cuanto a los gobiernos de coalición, lo que estamos viendo es que los partidos políticos hacen coaliciones electorales y una vez que llegan al poder, se olvidan y el programa de gobierno que se lleva a cabo es el del candidato que encabeza la coalición, entonces habría que trabajar eso entre los partidos políticos con propuestas de la ciudadanía e intentar para ver si funciona”.

De las lecciones que dejaron los comicios del 4 de junio.

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