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En los Rápidos del Río Pescados, Entre Oropéndolas, Cormoranes y Golondrinas

Por Susana Vega, Enviada

RÍO PESCADOS, Jalcomulco, Ver.- Increíbles paisajes con todas las tonalidades de verdes, desde intensos hasta suaves, que a la vista son un deleite se aprecian durante el descenso en balsa por el Río Pescados. Las aves que surcan el cielo con su majestuoso vuelo te acompañan durante un recorrido lleno de adrenalina, de emoción, de expectación.

Oropéndolas –aves de cola dorada- y golondrinas cruzan rápido el azul del día; zopilotes vuelan lento a la espera de encontrar comida; las garzas posan en piedras; y los cormoranes (pájaros que se alimentan de peces), secan sus alas después de hundirse en el río.

El rafting, una aventura llena de agua, de excitación y nerviosismo al máximo, se puede vivir en el campamento México Verde, en un recorrido de 12 kilómetros, con un tiempo promedio de dos horas y media.

Antes de iniciar la aventura, en tierra, en las instalaciones del campamento de salida ubicado en Jalcomulco, Veracruz, personas con experiencia explican a detalle, los posibles escenarios que se pueden presentar al realizar esta experiencia por el río.

Se instruye a los aventureros a tomar ciertas precauciones para disfrutar los rápidos como: acomodarse entre el asiento y el borde de la lancha inflable; nunca soltar el remo, ni quitarse el chaleco o el casco que te proporcionan para tu seguridad.

El remo, reiteran, nunca debes descuidarlo por múltiples razones: porque es tu herramienta para avanzar, porque puede ser tu salvamento en caso de caer al río, porque se vuelve un arma, y porque si lo pierdes, pagas 50 dólares.

Ya subidos en el inflable, el fresco caudal del río a veces se torna rápido -es cuando la adrenalina surge y se debe hacer gala de equilibrio para no caer al agua-, a veces lento –que invita a zambullirte para refrescar el cuerpo-, pero siempre se está en movimiento.

Los rápidos que se pasan son: la bruja blanca, el científico, el 22, el Chicago, y la cueva, entre otros. Además, se realizan varias paradas para nadar y refrescarse, en una de ellas, la llamada “La piedra del sacrificio”, los más osados nos aventamos desde el peñazco.

Los expertos permiten, a la mitad del camino, un tiempo para rehidratación con agua simple y recuperar energías comiendo un poco de fruta y una pequeña barra de chocolate. “Todos deben consumir lo que se les ofrece para evitar dolores de cabeza en la noche”, señala Óscar, el guía.

Los expertos guías –todos certificados- comentan que personas de cualquier edad –de 18 meses a 80 años- han vivido esta experiencia con la naturaleza. Afirman que las balsas o lanchas inflables son muy resistentes y que el equipo es de primera calidad porque, además, así lo exige la compañía aseguradora.

Y, en efecto, la seguridad y confianza del guía hacen del recorrido un paseo agradable, un turismo de aventura, en un clima perfecto, en esta zona que se llega por la carretera rumbo a Huatusco y Córdoba, localizada a 30 minutos de Xalapa y/o a 22 kilómetros de Coatepec.

Al final, unas viandas de arroz, lentejas, bisteces encebollados, pollo en chilito rojo, frijoles, tortillas hechas a mano, agua de tamarindo, gelatina, pastel y café te esperan para saciar el hambre que ya se siente después de tan agradable experiencia.

Se recomienda llevar traje de baño, ropa cómoda, huaraches, tenis o zapatos que se puedan mojar y que no se zafen con facilidad, así como toalla, repelente de mosquitos y bloqueador solar.

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