Banner




Ud. está aquí
Banner
Banner

Lascas Económicas

Correo electrónico Imprimir PDF
azucar

El Trato del Azúcar, mal Precedente Ante las Eventuales Renegociaciones del TLCAN

Por Luis Emigdio Contreras

En efecto, tiene usted razón, lo ocurrido la semana pasada con relación al cierre de negociaciones en materia azucarera entre el gobierno mexicano y el de Estados Unidos, nos debe llenar de alarma y preocupación porque, más allá de los resultados negativos per se, representan la antesala de lo que ocurrirá en cuanto inicie la reestructuración del Tratado de Libre Comercio para América del Norte, el controvertido TLCAN.

Y esto se presentará a finales de agosto próximo, es decir, estamos a tiro de piedra de que esto suceda.

Desde que el secretario de Comercio de Donald Trump, Wilbur Ross, puso su cara y anunció que se ponía punto final a estos “arreglos”, ya se sabía que las cosas no estaban caminando muy bien que digamos para el interés nacional, si es que a eso se puede apelar en estos momentos.

Ross, mejor conocido en el bajo mundo económico como el “Rey de las Bancarrotas” pues en su trabajo para el sector privado estadunidense ha sacado del atolladero financiero por más de cinco décadas a decenas de empresas de toda índole, con una voz que parecía un hilo, empezó a decir en la sede central de la Cámara  Americana de Comercio (US AmCham, para los amigos) que se estaba anunciando “un nuevo acuerdo”, pero para “suspender derechos antidumping y derechos compensatorios contra las importaciones de azúcar mexicana a Estados Unidos”.

A pesar de que no traslucía mucho que digamos el monótono discurso del funcionario de la Casa Blanca, sí era evidente su optimismo, sobre todo cuando dijo a los presentes, allá en Washington, desde luego: “hemos conseguido del lado mexicano un acuerdo para cada exigencia hecha por la industria de Estados Unidos, para abordar fallas en el sistema actual y garantizar un trato justo de azúcar americano, productores y refinadores”.

Presente estaba, cómo no, ni más ni menos que Ildefonso Guajardo que, nos cuentan, además de optimista irredento, trabaja como titular de la Secretaría de Economía, a quien el casi octogenario Ross le dedicó frases de reconocimiento, pues gracias a que él y sus colegas habían sido “socios honestos y de colaboración” se había llegado a este arreglo en donde, por supuesto, los industriales azucareros mexicanos quedaban mal parados, pero eso a quién le importaba.

Lo realmente importante, tal y como lo sostuviera y aplaudiera el funcionario de la Casa Blanca, es que para Donald Trump y socios, lo sucedido en este tema no tan dulce para la parte mexicana, representaba “un buen augurio para nuestra relación a largo plazo". Léase, pero por supuesto, la renegociación del TLCAN, a favor de los vecinos. Nosotros, como (casi) siempre, seremos los buenos, salvo su mejor opinión.

¿Por qué subrayamos esto último? Por la sencilla razón de que el resultado de lo que nos cuentan fue un mal arreglo, antes que un buen pleito, entre mexicanos y estadunidenses, impide “el dumping de azúcar mexicana y corrige para las subvenciones que recibe de la industria azucarera mexicana”, según Ross.

Bueno, cómo estarían las cosas que, de plano, este documento signado con bombo y platillo no sólo favorece a los azucareros del otro lado de la frontera norte, sino que “evita el daño a otras industrias de Estados Unidos, incluyendo repostería y la alcoholera”, Ross dixit.

Pero, qué creen, cuando los mismos vecinos pensaban que todo este asunto súper beneficiaba a los vecinos, pues resulta que no. Por lo mismo, se lamentó literalmente el señor Ross, "desafortunadamente, a pesar de todos estos avances, la industria azucarera de Estados Unidos ha dicho que es incapaz de apoyar el nuevo acuerdo, pero seguimos abrigando la esperanzas que se puede avanzar más durante el proceso de redacción”. Dicho de otra manera, quieren todas las canicas en todas las ocasiones, y háganle como quieran, pues se tiene el respaldo y patrocinio de Trump y banda que le acompaña.

Y aquí sí encendemos todas las alarmas pues ya vemos a los industriales, comerciantes y banqueros de EU diciéndole no a lo “renegociado” con el asunto TLCAN hasta que no se venza al 100 por ciento (o más) la “parte” mexicana.

Los patrones de este lado de la frontera, los que aún tienen un sentido nacionalista, nos han dicho que ya desde ahora tienen un miedo severo a quienes llevarán la enorme responsabilidad de negociar en su nombre, pues más allá de criterios como la defensa del empleo y de los ingresos para los mexicanos, lo cierto es que verán mermadas sus ganancias, perderán mercados y podrían desaparecer sus unidades productivas, comerciales o de servicios en menos de una década, bajo el concepto no solo de la modernización sino, lo peor, de que serían avasallados por los vecinos y, claro, por los calendarios electorales.

Total que, del lado mexicano hay un terror a lo que viene, a la incertidumbre, a la falta de preparación de los que cobran hoy en la SE con desparpajo y temen quedarse sin chamba en la nueva administración, a sabiendas de que bien pudiera ser de otro color. Y eso sí que es para aterrorizar a cualquiera. ¿O no?

En eso del pánico, estas Lascas Económicas ya se unen con otras piedras para encararlo y que del miedo surja una verdadera unión pétrea para enfrentar adversidades presentes y futuras. Y ya le esperan, más resueltas y tranquilas, en este mismo espacio, pero para la semana entrante. Esta dirección electrónica esta protegida contra spambots. Es necesario activar Javascript para visualizarla

Escribir un comentario