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Del ABC Político

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dinero

*Limar Asperezas y ¿Listos Para la Grande 2018?

*En el Inter, el Tratado Trilateral y el Presupuesto

*Recordar: México no es Propiedad de un Partido

*¿El Presidencialismo o los Gobiernos de Coalición?

*¡Ni uno más! y por Desgracia Todo Sigue Igual

Por Gerardo Lavalle

A.- Después de los lodazales que dejaron las campañas y que los adalides de la democracia: los 11 consejeros del Instituto Nacional Electoral y los 7 magistrados del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación se dediquen de lleno a desquitar sus envidiables salarios, hay que regresar a la realidad de lo que acontece en el país y limar las asperezas que se han generado por los pasados comicios.

Empezar por limpiar las casas de los partidos políticos y entender que lo que viene, es decir, el 2018, sí representa el futuro del país.

No se trata de imponer modelos de gobernanza. Conocemos los que hay. Porque nuevo, lo que se llama nuevo, no existe.

Bajo la óptica de que para México es fundamental el Tratado Trilateral de Libre Comercio, porque sin él las exportaciones se reducirían drásticamente, el enfoque que el Gobierno federal debe tener es lograr acuerdos que beneficien a las tres naciones y que no permita que el Tío Sam nos ponga la bota en la cabeza.

Se entiende y no hacerlo sería una herejía de la economía, que Estados Unidos es la parte más poderosa del TLCAN y que las asimetrías en todos los aspectos son una realidad, pero ello no obsta para defender lo que se ha ganado.

Después viene el presupuesto para el 2018. Hasta ahora las críticas en contra de cómo se han manejado los recursos deja mucho que desear. Como nunca, desde 2013 el Gobierno federal ha tenido dinero. La opinión de Luis Foncerrada, director general del poderoso y casi siempre acertado Centro de Estudios Económicos del Sector Privado (CEESP) es que también como nunca se ha dilapidado. Dejar de invertir en infraestructura para destinar más dinero a los programas sociales en aras de combatir la pobreza y la marginación no ha dado el resultado deseado. La pobreza ahí está. La marginación también.

El detonador económico no lo representan los pobres, porque lo que reciben a través de apoyos oficiales con dificultad alcanza para medio comer.

La infraestructura es el rubro que abarca todos los ámbitos y genera derrama económica en la casi totalidad de los sectores productivos.

Además, y quizá la parte sustanciosa: rompe los círculos de pobreza al tener comunicación con el resto del país.

En el último prepuesto real de este Gobierno, porque el del 2018 ya será con la intervención de la nueva administración, los funcionarios federales y los congresistas tendrán que valorar lo importante y no pensando en la campaña presidencial.

Entender que el país no es propiedad de un partido político y que se debe buscar los equilibrios en todas las áreas, es fundamental para no registrar una nueva y recurrente crisis financiera.

Cierto, México está lo suficientemente blindado con reservas internacionales, pero en momentos de incertidumbre se pondrían en riesgo para el futuro inmediato.

Si políticamente el país está fuerte y su democracia funciona, habrá que acompañarlas con el complemento del Sistema Nacional Anticorrupción y darle cabida al estado de derecho, porque se dirán misas de gallo y de pollo, pero entre corrupción, impunidad y ausencia de la aplicación de las leyes, el entramado social se encuentra en la encrucijada más alarmante de los últimos 50 años: cerrarse a la globalidad o mantenerse en ella con los riesgos con ello conlleva.

Pasaron las elecciones y ahora hay que repensar cómo distribuir los recursos públicos en el último año del sexenio.

Y antes de terminar la administración federal, está obligada a construir el muro en el que la corrupción y la impunidad no transiten

B.- ¿Está a la vista el fin del presidencialismo mexicano?

La insistencia de gobiernos de coalición para evitar los divididos que de entrada propician la parálisis legislativa, encuentra impulso en tres partidos: PRI, PAN y PRD.

Sin embargo, y a pesar de la reforma constitucional a los artículos 69, 73, 74, 76 y 89, hasta ahora no se conoce la ley reglamentaria con la cual operaría la nueva fórmula gubernamental.

Hagamos, usted y yo, un ejercicio simple:

1.- ¿Cómo se formaría la coalición en el gobierno?

2.- ¿Antes o después de los resultados electorales?

3.- ¿Cuál plataforma política, social, económica, entre otros rubros, sería la que se seguiría durante los años de gobierno?

1.- Veamos: si la Coalición surge después de los resultados electorales porque ningún candidato haya alcanzado el 50% de la votación no de la lista nominal, no sabremos si la coalición es con el segundo lugar o con todos los participantes;

2.- Si la decisión es la del punto 1, entonces contaremos con un licuado de propuestas que, en última instancia, sería similares pasando por los grandes contrastes.

De acuerdo con las modificaciones, corresponderían al Senado y a la Cámara de Diputados dos facultades intransferibles y funcionales: en la primara de las Cámaras, le correspondería ratificar a todos los miembros del gabinete federal (tal y como se hace en Estados Unidos, en donde hasta el barrendero que cobra dinero público tiene que pasar ante comisiones). Aquí brota la interrogante: ¿se pondrán de acuerdo los senadores para ratificar al Fiscal? Aunque no se registren mayorías absolutas, habrá partidos o alianzas que hayan obtenido un mayor número de senadores y seguramente buscarán imponer sus criterios. Ahí tenemos otra piedra en el camino.

A la de los Diputados le es conferida la facultad de elaborar y aprobar el Plan Nacional de Desarrollo Y ahí sí, que Dios no tome confesados.

Nada más como botón de muestra: cuando se discute la Ley de Egresos en el paquete económico de cada año fiscal, los 500 diputados buscan se asignen recursos para los absurdos. Por ejemplo, una alberca al pie del Popocatépetl o una carretera que comienza en la nada termina de igual forma.

¿Cuáles deben ser las prioridades en el Plan Nacional de Desarrollo?

Cada diputado y coordinador, traerá las suyas. Por lo pronto, hay que iniciar el análisis de fondo y no solamente las ocurrencias para los Gobiernos de Coalición.

C.- Después de cinco semanas del asesinado de Miroslava Breach en Chihuahua y de Javier Valdez en Sinaloa, no hay resultados.

Muchos discursos.

Suficientes reuniones.

Excesivas palabras.

Expresiones repetidas: ¡NI UNO MÁS!

Y todo, desgraciadamente sigue igual.

Miroslava y Javier son los recientes. Sin duda, no serán los últimos.

Y con todo y protocolos, nuevas estrategias y más promesas, los periodistas siguen en la mira de los criminales y también y hay que decirlo, de los políticos pueblerinos.

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