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A la Vuelta de la Esquina

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Urgente Firmar Acuerdos de Estado en Narcotráfico

*México y EU Deben Buscar Mecanismos más Frescos

*Evitar Modificaciones si Juan de las Pitas Llega al Poder

*La Mariguana ya no Será el Problema, los Opiáceos sí

*Obligada, una nueva Visión Sobre un Problema de Ambos

Por Iván Ruiz

Una verdad de a kilo dijo la semana pasada el secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, sobre lo fundamental que resulta que México y Estados Unidos combatan el narcotráfico de una forma integral o será cuento de nunca acabar.

El asunto es que, a través de los años, por razones políticas de los partidos en el poder, tanto de México como del vecino, los acuerdos son a medias y nunca se profundiza en los mismos, mucho menos cuando hay procesos electorales en puerta.

No dudamos que en este asunto suceda lo mismo, ahora sería porque nuestro país en unos meses más ingresará al proceso electoral del 2018 y con seguridad habrá un impasse que ya parece eterno.

Debería ser una política de estado tanto en México como en Estados Unidos para que no suceda lo que ha venido ocurriendo: que llega al poder Juan de las pitas y decide ya no seguir adelante con lo que se había pactado.

Han transcurrido 47 años desde que se iniciaron los “acuerdos”, casi medio siglo de que todo se maneja a medias, allá y acá, para dicha de los criminales porque su negocio es próspero aquí y allá.

El programa bilateral que más o menos funcionó es la Iniciativa Mérida. Hoy sólo son promesas, aunque sería conveniente, a estas alturas ir más lejos, con nuevas estrategias, por la simple razón de los cambios en la materia ocurridos en Estados Unidos, pero no en México: la legalización de una de las calificadas como estupefacientes, la mariguana, por ejemplo.

A futuro la problemática de consumo prohibido estará centrada en la heroína, por ejemplo, prueba de ello es que de acuerdo al Informe 2016 de la UNDOC, hay indicios de que el consumo de tal estupefaciente está repuntando en algunos países en que había disminuido. “Durante el decenio anterior aumentó en América del Norte, lo que se reflejó en un mayor número de muertes relacionadas con esa droga”.

Además, el tráfico de heroína sigue aumentando en América, donde la incautación de la misma y de morfina aumentó de un promedio de 4 toneladas en el período 1998-2008 a 7 toneladas anuales en el período 2009-2014, lo que está en consonancia con el incremento de la producción de opio comunicado en América Latina durante esos períodos (de ahí una parte importante de la violencia en México).

Para nadie sería conveniente lo señalado por el Ceprid:

“Estados Unidos ha usado la guerra contra el narcotráfico internacional con la intencionalidad de alcanzar sus objetivos geopolíticos. El periodista James Cockcroft ha publicado un nuevo libro llamado ominosamente “Mexico’s Next Revolution”. Entre sus reflexiones se explica que, si bien la guerra contra el narco ha traído interminables fracasos, también ha generado éxitos: “Se han enriquecido los bancos a través de arreglos secretos para lavar dinero, mientras reciclan enormes cantidades de dinero sucio en muchos sectores legítimos de la economía. También mantiene inmensas ganancias en el mercado internacional de drogas para los países que exportan y sus gobiernos, una buena parte de lo cual es reciclado en los mercados internacionales de armas para el beneficio de los fabricantes. Estados Unidos vende más armas que todos los países que producen armas juntos. Es el arsenal de la muerte del mundo”.

Es preferible pensar que tendrán éxito las recientes reuniones de funcionarios mexicanos y estadounidenses en cuanto a la nueva etapa de colaboración contra el narcotráfico de los dos países. Sólo que hasta no ver, no creer.

Presuntamente ambas naciones dejaron atrás las acusaciones mutuas para cooperar en la materia, cada uno en lo que le corresponde. Pero hasta no ver no creer.

Cuesta trabajo hacerlo después de tantas agresiones. Sin embargo, los profesionales de la política y la diplomacia saben que así se manejan los asuntos de gobierno y en el tema de hoy, tanto Tillerson como Kelly admiten la responsabilidad compartida en la materia. Ojalá se lleve a cabo algo nuevo por el bien de los consumidores estadounidenses y de las familias mexicanas que padecen la violencia y ponen los muertos.

 

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