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Lascas Económicas

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Economía Familiar, Dañada por la Impunidad y la Violencia

*Luchando por la Sobrevivencia Económica y por la Física

*Siempre Esperando, que Venga Alguien Para Salvarnos

*Traslúcida la Desesperanza Política, Económica y Social

Por Luis Emigdio Contreras

Mucho se queja el propio inquilino de Los Pinos que los esfuerzos del gobierno federal, sus esfuerzos pues, en materia económica, se desploman día a día cuando la noticia aterradora de la jornada supera a la de ayer, y ésta a su vez también se verá rebasada por la indignante realidad de las horas subsecuentes.

Y, en medio de todo, la difusión de esas notas que nos venden es positiva, se pierde en las aguas procelosas de la violencia últimamente acrecentada contra los medios de comunicación y los reporteros en particular, en la mayoría de latitudes del país.

También indigna y preocupa a estas Lascas Económicas que lo consagrado en el artículo Sexto Constitucional sea letra muerta en eso de la libertad de expresión y que hasta en los campos financieros, de los negocios y del patrimonio familiar desde luego, se inoculen sin rubor los rubros de lavado de dinero, uso de recursos de procedencia ilícita, robo y fraudes normales, cibernéticos y lo que usted le sume, para devastar las economías de los países, las sociedades, nuestras sociedades.

Los discursos en pro del marco de la ley, la preservación de las libertades –todas, se implica-, la persecución y sanción de los que violan, matan, hieren y amedrentan a los nuestros, son sólo eso, retórica barata cuando vemos a los hijos, hermanos, padres y madres, luchando por la sobrevivencia económica, as usual, pero también por la sobrevivencia física, en un marco de miedo aterrador que se hace social.

Esa muchedumbre solitaria que entendimos desde las aulas, se aísla cada día más. Finalmente es un círculo como nos pregonaban los teóricos desde entonces, que se vuelve más vicioso sin que exista una salida “normal” para esta serie de naciones que conforman nuestro México, esperando, siempre esperando, que venga alguien a salvarnos del severo entuerto en el que nos encontramos.

En buena parte de la clase media en extinción que aún tiene México, se trasluce la desesperanza política, económica y social, sin solución posible. Nos comentan lo mismo empresarios medianos y grandes (sus gerentes, se entiende), lo mismo que locatarios o vendedores, que cada día es más a contracorriente tratar de hacer negocios por la buena, digámoslo así, en medio de la cooptación o exigencia de irse por el camino de la informalidad, o de plano de la connivencia con la delincuencia organizada, ante la complicidad de autoridades locales y federales, de todos colores y sabores, como seguramente nos ha tocado a todos de alguna manera.

En este asunto, el de la economía en corto, de las familias, los empleados, los obreros y por supuesto, de las amas de casa, con o sin pareja –por encima del agravio descarnado a periodistas que comentamos, el asunto de los ingresos- se vuelve angustiante mucho más que desafiante, lo que también decanta muchas veces, como lo demuestra la experiencia histórica nacional, en medidas extremas traducidas en más informalidad como decíamos en eso de los círculos adversos.

En términos del legado, y seguramente allá en la Residencia Oficial se lo cuestionan con severidad, la gente recordará esta gestión como muy adversa, indignante, desgastante, con un rechazo generalizado a todo lo que huela a gobierno, al que culpan de ser causal central de lo que ocurre en el ámbito cerrado de la economía doméstica. ¿Nos equivocamos?

Pero insistimos, el problema es credibilidad. Un experto académico de la UNAM nos hizo ver que aún con todo y que las llamadas variables macro estén “alineadas”, los fundamentales que se le conocen, lo cierto es que en cualquier momento se le pueden quitar los alfileres a las finanzas y todo caerá indescriptiblemente como en juego de fichas de dominó.

Por supuesto que hay alternativas, muy por encima de la calendárica según la cual la administración federal se va porque se va el uno de diciembre de 2018. La más práctica, nos dicen los analistas que de esto saben, pudiera parecer una realineación de los elementos económicos para permitir que lleguen más recursos a los bolsillos de todos, como puede ser un ejercicio contracíclico de baja de impuestos clave como el IVA y el ISR, así como un descenso de las tasas de interés que se cobran en los créditos contratados.

Nos preguntamos, como se lo preguntaron los analistas consultados, si un gobierno como el actual cuenta con los tamaños suficientes para medidas de esta envergadura; si se sopesan otras eventuales medidas o sí, de plano, habrá que resignarse al más puro estilo nacional, esperando que el tlatoani que llegue invoque con el incienso y las chirimías respectivas, que los malos espíritus y sus representantes vivientes se alejen por donde vinieron, cosa en la que tenemos muchas dudas. ¿Usted tiene una salida alterna por donde irnos?

Por lo pronto, estas Lascas Económicas buscan, indignadas, algún otro tipo de luz al final del túnel amargo de la indignación contra periodistas; ya dejaron de quejarse junto con otras piedras romas de la violencia y exigen cárcel contra los responsables que sigan cercenando plumas en medio de la reinante impunidad en todo el país. Y ya le esperan en este mismo espacio, la semana entrante.  Esta dirección electrónica esta protegida contra spambots. Es necesario activar Javascript para visualizarla

 

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