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Diputados de Tlaxcala Proponen a “La Flor de Mayo” Como Patrimonio Cultural Inmaterial de Apetatitlán

Por Susana Vega López

Santa María de Belén Atzizimititlán, Tlaxcala, es un pintoresco lugar que llama la atención no sólo por lo complicado del nombre, sino porque por más de cien años sus habitantes se han dado a la tarea de cultivar una flor especial: La Flor de Mayo.

Laelia Speciosa es su nombre científico. Es una bella orquídea que sólo florece en el mes de mayo –de allí su nombre-. Se da en colores lila, rosa y blanco, esto y su forma realmente cautivan a cualquiera, pero sólo unos cuantos la conocen porque es una flor endémica, es decir, sólo se da en ciertas comunidades.

Lo anterior lo informó la diputada local de Tlaxcala Aitzury Fernanda Sandoval Vega, quien actualmente impulsa un proyecto para que se declare a la forma de cultivo de la orquídea de Belén como Patrimonio Cultural Inmaterial del municipio de Apetatitlán de San Antonio Carvajal de dicho estado.

“Según lo establecido por la Convención para la Salvaguarda del Patrimonio Cultural Inmaterial signado por la UNESCO en 2003, se entiende como tal, en términos del artículo segundo de la misma, a los usos, representaciones, expresiones, conocimientos y técnicas, junto con los instrumentos, objetos, artefactos y espacios culturales que le son inherentes a las comunidades de grupos o en algunos casos los individuos para que reconozcan como parte integrante de su patrimonio cultural inmaterial que se transmite como tal de generación en generación”.

La joven diputada calificó a la orquídea Flor de Mayo como “un regalo para la vista, de belleza sin igual; es una orquídea que atrae la atención de quien la conoce; una especie mexicana que le da identidad a esta población que hace del cultivo de esta flor una práctica común que se realiza como un legado, sin conocimiento científico adquirido”, explicó la presidente de la Mesa Directiva de la Comisión Permanente del Congreso Legislativo de Tlaxcala.

Reiteró que el cultivo de la orquídea es un trabajo que se hereda; que forma parte de la historia de esa población que no llega a más de dos mil personas que todavía se rigen por la ley de usos y costumbres.

Entrevistada vía telefónica por Misión Política dijo que el pasado jueves 11 de mayo dio la primera lectura de este proyecto de decreto para impulsar el reconocimiento de esta orquídea que, por cierto, crece de manera silvestre en los troncos de los árboles vivos y secos.

Los cultivadores cuidan a los bulbos de la flor que tarda hasta 20 años para dar su primera belleza.

En mayo, esta flor es exhibida para su venta en la explanada del zócalo de Tlaxcala, así como en las calles de Otongatépetl de Santa María de Belén Atzizimititlán, donde los visitantes llegan a comprar cada año esta hermosa flor a precios sumamente accesibles.

Si visitan el lugar, no dejen de probar el mole colorado (de guajolote o de pollo) servido con arroz, el chileatole, las tortas de haba acompañadas con nopales, la Tlatlaya (una sopa de frijoles amarillos con chile, epazote y haba, entre otros ingredientes, que le dan un sabor delicioso), conservas frutales, el tradicional pan de fiesta y el infaltable pulque natural o curado.

Además, es interesante escuchar el sonido del teponaxtle (una especie de tambor de madera labrada con cubierta de cuero, de origen prehispánico) en las fiestas familiares o del pueblo, así como la música de chirimía (un instrumento de viento de sonido chillón traído por los españoles en el siglo XVI).

En México tenemos lugares sumamente interesantes que se deben difundir para impulsar el turismo nacional y extranjero que permitan el bienestar de la población en general respetando siempre el entorno ecológico y presentando productos turísticos sustentables, concluyó la diputada verde-ecologista.

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