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musica

Entre Mariachis y Canciones Corren los Sexenios

*Las Canciones Preferidas de los Presidentes de México

*Desde Maximiliano y Juárez Hasta Nuestros Aciagos Días

*Algo de la “Serenata” de Hugo Chávez Para Vicente Fox

Por Nidia Marín

Dicen los avezados que la música puede afectar las emociones, las actitudes y la conducta de las personas, ya que es percibida por la parte del cerebro que recibe el estímulo de las sensaciones y los sentimientos, sin pasar por los centros cerebrales que involucran la razón y la inteligencia. Es decir, es percibida por el hemisferio derecho, sin que entren en juego la parte izquierda del cerebro encargada de la razón y la inteligencia. “En otras palabras, la música puede tener un impacto en nosotros sin que nos demos cuenta y aún contra nuestra voluntad”.

Por ello, cuando se habla de la política y la música, aseguran, el objetivo es uno: cautivar al público. Los califican como medios para convencer y emocionar.

En México, desde siempre, la música ha sido utilizada en la política. En las últimas cinco décadas los estribillos lo mismo causan carcajadas, hartan y empalagan como aquel de Juan Gabriel “Ni Temo ni Chente, Francisco será Presidente”, o el de Chespirito “Nos Vicenteamos el Fox de Julio” o bien, el de Cuauhtémoc Cárdenas “La tercera es la vencida…”

Antes del estribillo en radio y televisión, más allá de los corridos en honor de los preferidos del pueblo, los presidentes y políticos de México eran halagados mediante interpretaciones de la música y canciones predilectas.

En las últimas décadas del siglo XIX y primeras del siglo XX, por ejemplo, a don Porfirio le cantaban “La Paloma” y a su esposa el vals “Carmen” que le había compuesto Juventino Rosas.

“La Paloma” (compuesta en 1963 por el español Sebastián de Iradier y Salaverri) fue de las preferidas de la emperatriz Carlota.

Y la que gustaba al presidente Benito Juárez era “Adiós Mamá Carlota”, cuya letra fue compuesta por don Vicente Riva Palacio.

En estos tiempos, hay seguidores que afirman que Andrés Manuel López Obrador gusta de tararearla. Durante su primera campaña hacia la presidencia, sin embargo, prefería “Quién Pompó”, del compositor y cantante Chico Ché.

En cada evento, con mariachis, orquestas, conjuntos musicales y lo que sea, los políticos escuchan la misma música…los reporteros también ¡ufff!

La canción preferida de Adolfo López Mateos era “Solamente una vez”, bolero de Ángel Agustín María Carlos Fausto Mariano Alfonso del Sagrado Corazón de Jesús Lara y Aguirre del Pino (es decir Agustín Lara), compuesto con motivo de que Crecenciano Abel Exaltación de la Cruz José Francisco de Jesús Mojica Montenegro y Chavarín (José Mojica para las Candilejas y fray José de Guadalupe Mojica para la Iglesia Católica) abandonó la seda y tomó los hábitos de los monjes franciscanos.

“Échame a mí la Culpa”, del sinaloense José Ángel Espinosa Aragón “Ferrusquilla”, gustaba al presidente número 58 de México: José López Portillo. Esta canción fue entonada por el compositor durante una gira en España, tras una orden presidencial, en Caparroso, Navarra, donde el mandatario mexicano tenía parientes.

Otros presidentes y políticos a quienes les entonaban canciones, hayan sido o no de su preferencia, fueron: a Gustavo Díaz Ordaz, “Somos Novios”, de Armando Manzanero; a Cuauhtémoc Cárdenas, “Caminos de Michoacán”, del compositor Bulmaro Bermúdez; a Felipe Calderón, “El Hijo Desobediente”, anónimo (con el dueto “Las Pájaras” por favor), y “El Reloj” de Roberto Cantoral; Carlos Hank González, “Zacazonapan”, de Rubén Méndez y Ramón Aguirre Velázquez, “Motivos”, canción venezolana de Ítalo Pizzolante.

La canción “El Rey”, de José Alfredo Jiménez, les fue entonada a por lo menos seis presidentes de México.

El mandatario venezolano Hugo Chávez durante su visita a México le llevó serenata a Vicente Fox y la cantó. En el lobby del antiguo hotel Presidente, cuando el de Guanajuato descendía del elevador resonó la voz del venezolano con aquello de “Con dinero y sin dinero, hago siempre lo que quiero y mi palabra es la Leyyy. No tengo trono ni reina ni nadie que me comprenda, pero sigo siendo el reyyyy”.

Fox abandonó la sonrisa y trató de aguantar vara, mientras los periodistas disfrutaban.  Al visitante no le importó y también se arrancó con una de Ferrosquilla: “Clavé en la penca de un maguey tu nombre, juntito al mío, entrelazados…”

Eso ocurrió antes de que tachara a Fox de “cachorro del imperio”, por defender a George W. Bush.

Hoy se escuchan hasta el cansancio los estribillos de las campañas para las elecciones locales de este año. Mejor ni recordarlas.

Por cierto, alguien que no era político, pero a quien los presidentes mexicanos y extranjeros llamaban para mediar, era el escritor Gabriel García Márquez, cuya canción preferida era del compositor Jorge Massías: “Nube Viajera” (la mía también).

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