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Del ABC Político

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*Un Rosario de Posibles Cargos Para Duarte de Ochoa

*El Personaje más Perseguido de la Historia Moderna

*Con Yárrington se Inauguraron las Fosas Clandestinas

*El Tamaulipeco Podría Estar Ligado con la Ndrangheta

*Campañas: el Estiércol ha Volado Cual Garra de Tigre

*¿La Ley de Seguridad Interior Hacia la Congeladora?

Por Gerardo Lavalle

A.- Imposible sustraerse del tema Javier Duarte de Ochoa. Habrá que sumar a Tomás Yarrington Ruvalcaba. Y a los, cuando menos hasta ahora, siete detenidos que conformaron parte del gabinete del veracruzano.

Dicen que los taladores clandestinos hacen leña del árbol caído. Duarte y Yarrington son dos árboles que crecieron torcidos y, como dice el refranero, ni Dios los endereza.

No soy ministerio público ni tampoco juez. No indago para integrar la carpeta de investigación, no espero la consignación para ordenar prisión y después dictar sentencia.

Sin embargo, las evidencias conducen al mismo camino: ambos son presuntos responsables de lavado de dinero, operaciones con recursos de procedencia ilícita, asociación delictuosa. Y para el veracruzano hay que añadir desvío de recursos públicos, enriquecimiento inexplicable, obstaculizar las funciones del Instituto Electoral Estatal y, compras inexistentes de medicamentos, además de asignación de obras y contratos sin licitación con la creación de empresas fantasma.

Un rosario de posibles cargos.

La aprehensión de Duarte opacó la de Yarrington.

Al de Tamaulipas no se le puede dejar de observar. Fue quien respaldó a los Zetas, cuyos crímenes a lo largo y ancho del país, están registrados y no todos, en la Procuraduría General de la República. Con Yarrington, se inauguraron las fosas clandestinas, según reportes policiales. Y una de las más recordadas se encontró en el municipio de San Fernando, en donde fueron localizados al menos 116 inmigrantes ilegales. El homicidio masivo ocurrió entre en 22 y 23 de agosto de 2010, de acuerdo con las indagatorias.

Y fueron los Zetas. Era el tiempo en el que gobernaba Eugenio Hernández Flores, sucesor de Yarrington.

Aunque debilitados, los Zetas, un grupo de sicarios formado por desertores del Ejército y que fueron adiestrados en prácticas militares en Estados Unidos e Israel –algunos de ellos integraron el GAFES, Cuerpo de Fuerzas Especiales de México- y conocían todas las claves de operación lo que permitió al Cártel del Golfo su expansión sin perder un solo cabecilla, todavía tiene células activas.

Aprehendido en Florencia, el exgobernador de Tamaulipas podría haber estado ligado con la mafia italiana, específicamente con la conocida como Ndrangheta y que opera en Calabria, donde vivió los últimos meses.

Las atrocidades que se le atribuyen a Yarrington rebasan y con mucho el desvío de recursos públicos.

El caso de Duarte, produce pena ajena.

Nadie se explica cuándo y cómo perdió el piso de la realidad política y comenzó a actuar por cuenta propia, si es que así lo hizo, hasta convertirse en el personaje más perseguido de la historia moderna.

Tampoco hay una explicación razonada de por qué tardó tanto la PGR en lograr su captura a manos de la Policía Nacional de Guatemala si, como informa oficialmente, se le tenía localizado desde noviembre pasado.

Sea como fuere, la captura de ambos exgobernadores del PRI en menos de una semana, resulta un hecho insólito que aún no puede ser evaluado en sus consecuencias políticas.

Porque la devolución de lo hurtado, la reparación del daño conforme a la ley, los procesos que podrían terminar con sentencias dictadas por jueces federales, no preludian el fin de su existencia pública.

Sin duda Yarrington y Duarte no actuaron solos. No se fueron por la libre. Necesariamente contaron con respaldos de mediano y muy posiblemente de alto nivel en la política nacional. Y no es de dudarse que también en el poderoso sector privado haya habido quienes les brindaron ayuda y protección.

¿Saben algo que no sabemos los mortales comunes?

B.- Cuando faltan 39 días para finalizar las campañas y 42 para las elecciones en los estados de México, Nayarit, Coahuila y Veracruz, las ofertas políticas de quienes se quieren sentar en los palacios de gobierno de Toluca, Tepic y Saltillo brillan por su ausencia.

Eso sí, el estiércol ha volado como garra de tigre –esa florecilla que flota- y nadie se ha salvado de recibirlo y de arrojarlo.

No entiendo la razón por la cual los aspirantes a gobernar las entidades mencionadas, insisten en realizar campañas en las que lo importante no es escuchar a la gente, sino que la gente lo escuche.

Hablan del pasado. Viven del presente. Añoran el futuro. Nadie, empero, ha sido capaz de provocar la reacción del posible electorado convenciéndolo de ser el o la mejor para gobernarlos durante los próximos seis años.

El PRI se juega todo en el estado más poblado de la República Mexicana. Y no es porque el resultado defina la elección del 2018. Está comprobado que el partido que gana no necesariamente lo hace en la presidencial.

Se juega no el gobierno estatal, sino el federal.

Una derrota de ese tamaño, afectaría la marcha del presidente Peña Nieto y no habría forma de remontar el vuelo, ya no para ganar en el 2018, sino para terminar el ejercicio para el que legítima y legalmente fue elegido.

Y si bien Coahuila, Nayarit y Veracruz son valiosos por el número de votos que aglutinan, poca relevancia política tendrían, si el estado de México deja de ser el muro de contención del PRI frente a los opositores.

De ahí que el tricolor y sus aliados busquen preservar la hegemonía que, ahora, está en duda y en riesgo de desaparecer.

C.- Definitivamente –salvo orden superior a la minoría que es mayoría- los legisladores enviarán a la congeladora la Ley de Seguridad Interior.

Sin consensos, con el tiempo agotándose y con solo dos sesiones por celebrar, senadores y diputados llegan al término del periodo ordinario sin entender la importancia de la LSI porque, para ellos, es más importante dedicarse a “respaldar a sus compañeros de partido” que buscan un cargo de elección popular.

Otra vez los comicios tienen prioridad para el PRI, el PAN, Morena, el PRD, el PES, NA, el PT, el MC y el PVEM.

Todos aliados y en solitario pretenden contar con más de los suyos en los gobiernos, los congresos locales y las alcaldías.

Si en las sesiones que faltan por realizarse no hay acuerdos más allá de sacar la segunda vuelta y la reducción de las prerrogativas –ésta con dificultad- a los partidos políticos, muchos pendientes quedarán y de no haber extraordinario, seguirán durmiendo el sueño de los justos.

Porque para el próximo ordinario y después aprobar el paquete económico, ya habrá precandidatos oficiales en campaña.

¿A quién le va a importar aprobar otro tipo de leyes?

 

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