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Lascas Económicas

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Con Trump Urge que Latinoamérica se Reinvente

*Necesarios: Mercados, Producción y Desarrollo Comunes

*También Abrir la Puerta a Comunidades más Ambiciosas

*Momento de Reinventar Relaciones con Varios Gobiernos

Por Luis Emigdio Contreras

Hace sólo unas horas nos decía un ex funcionario en tiempos de Ernesto Zedillo, y por cierto ahora reputado académico, que con Trump a nuestras espaldas, es hora de reinventarse completamente, más allá, mucho más allá de la coyuntura de los migrantes, del Tratado de Libre Comercio para América del Norte o del muro a la medida que se pretende en la frontera común con los estadunidenses.

Nos hacía ver nuestro personaje que, por ejemplo, no hemos tenido precisamente muchos privilegios en México luego de la firma del famoso tratado comercial con los vecinos del norte. Y daba ejemplos concretos.

Tan es así que, veamos, hace 23 años el ingreso per cápita en la Unión Americana era 5 veces mayor que el de México; lo que son las cosas, hace dos ejercicios, en el 2015, era 7 veces mayor, lo que habla de la desigualdad cada vez mayor en nuestra latitud.

Veámoslo de esta manera: en suelo mexicano no ha ocurrido un proceso de convergencia como sucedió en la Unión Europea donde, tras varias décadas de haberse incorporado el caso de España, Irlanda y hasta Polonia de reciente ingreso, “han visto igualar y a veces superar el ingreso promedio del ciudadano de la UE”, enfatizaba nuestro experto semanal.
Por el contrario, en América del Norte la brecha se ha ampliado, “porque el salario real mexicano se ha deteriorado mucho en dos décadas y no ha habido libre flujo de personas, ni fondos compensatorios de cohesión social”, enfatizaba el amigo y añadía con un dejo de melancolía que nuestro país ha basado sus exportaciones crecientes, su mediocre desarrollo y su estabilidad financiera y cambiaria solo en salarios deprimidos y “no en base a mayores conocimientos, productividad o innovaciones, como lo han hecho los europeos y los asiáticos”, solo por darles un dato.

Por lo mismo, amigos, esta situación tiene que cambiar, particularmente en la era del nuevo magnate metido a presidente de EU. En sus palabras, pues, “nos urge replantear la estrategia de desarrollo, competitividad e inclusión en el marco de América del Norte, recuperar mercados locales y al mismo tiempo mirar hacia otras regiones del mundo, comenzando por el sur” que también existe, añadiríamos nosotros.

El pequeño problema, le hicimos ver de inmediato al académico, es que la sociedad mexicana no es muy dada ya no que digamos a eso de la unión de mercados o de producción, sino siquiera al entendimiento con los latinoamericanos en su conjunto por lo que hace a estrategias comunes frente a la UE o los mismos asiáticos.

En efecto, coincide la voz conocedora, no hay una cultura de la unión ni, por ende, hay resultados comunes salvo en el discurso, aunque ya va siendo hora de que esto suceda, salvo que anhelemos a toda costa que nos cargue el payaso, cosa en la que poseemos el doctorado, y se sonrió de plano nuestro amigo.

Dicho de otra manera, ya es tiempo de avanzar con chilenos, argentinos, colombianos o venezolanos, sin soslayar a los de Centroamérica, en el destino común que alguna vez ambicionó Bolívar, en cuanto a la verdadera unión de las Américas, sin EU se entiende, en donde prevalezcan objetivos y destinos imbricados, visión histórica del presente y porvenir, y sobre todo, comunidad real frente a las acechanzas del norte o de donde sea.

En este sentido nos falta mucho por caminar realmente juntos a los latinoamericanos puesto que, en una mera reflexión local, si no podemos los mexicanos unirnos ante la adversidad sino solo cuando el temblor ya nos arrebató hermanos y bienes, pues mucho menos podríamos pensar en este momento en la conjunción con nuestros hermanos de América Latina.

Regresamos con nuestro amigo conocedor quien nos instruye a plantear dentro de los acuerdos que ya se tiene o se negocia con Chile, Argentina, Brasil y Colombia, abrir la puerta a comunidades más ambiciosas y completas en el resto del mal llamado Hemisferio Occidental, según las estadísticas del Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial.

Opina que es el momento de reinventar la relación y trabajar con gobiernos, sí, pero más con sociedades y pequeñas o medianas empresas para impulsar empleo, riqueza, productividad, competitividad y crecimiento conjunto, sin demagogias ni falsos discursos que en insistimos, en la época de Donald Trump, como que no nos van a ayudar mucho que digamos.

El TLCAN, ya lo evidenciamos, no ha servido nada para aminorar las desigualdades sociales en México ni tampoco ha permitido un repunte sostenido y permanente que genere ese crecimiento del PIB que tanto se vanagloriaba Carlos Salinas hace 24 años. Seguimos con un alza mediocre que no nos sacará del marasmo sino con otra revolución, fuese o no de terciopelo, aunque nos ciñamos a la ortodoxia del Banco Central, salvo que usted nos demuestre lo contrario.

En fin, ocupémonos de las cosas y hagamos trizas el mito de que solo podemos depender de Estados Unidos en cualquier escenario político-económico. Veamos a los otros latinoamericanos como pares no como adversarios o menos enemigos, y menos en estos tiempos de cólera. Exijamos a la autoridad que sí lo sea realmente Mover a México en la dirección correcta, para que luego no nos salga el sedicente inquilino de Los Pinos que, ni hablar, no nos embona ningún chile. Sin albur, por el amor de Dior.

Estas Lascas Económicas andan de capa caída por el pésimo escenario local, en donde los barruntos de tormenta se sortean entre todas las piedras, en conjunto. Ya se ponen de acuerdo con otras calizas y romas para emprender una nueva ruta hacia el futuro, al que llegarán todas sin dudas y sin ambages. Y le esperan en este mismo espacio, pero la semana entrante.

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