Banner




Ud. está aquí

Artículo Invitado

Correo electrónico Imprimir PDF
duarte_de_ochoa

El Ocaso de un Sistema de Impunidad y Corrupción

Por Luis Miguel Martínez Anzures

El domingo 16 de abril pasado, la Procuraduría General de la República señaló que el ex gobernador del estado de Veracruz, Javier Duarte de Ochoa fue localizado y detenido en el municipio de Panajachel, departamento de Sololá, en el vecino país de Guatemala.  Ahora, este personaje es requerido por la justicia mexicana por su probable (aunque ya ampliamente documentada) responsabilidad en la comisión de los delitos de: delincuencia organizada y operaciones con recursos de procedencia ilícita. Ilegalidades ampliamente conocidas, de gravedad jurídica y lacerante inmoralidad, por todos los veracruzanos que llevaron al pueblo de Veracruz no sólo a la ruina económica, sino a problemas sociales y de seguridad interior alarmantes.

Duarte de Ochoa deberá ser presentado en audiencia ante la autoridad judicial guatemalteca competente, quien le informará a su vez, que se encuentra retenido con fines de extradición a petición del gobierno de México. Esas son buenas noticias para todos los miles de mexicanos que gobernó y afectó impunemente, pero terribles para la clase política que lo llevo al poder y que cobijó su mandato tras el manto de la impunidad y la opacidad de sus finanzas.

Sobre los detalles de su detención nos dicen que, de conformidad con los tratados internacionales aplicables, se solicitó la colaboración de la Fiscalía General de la República de Guatemala, y se realizó el operativo para la captura de Javier Duarte de Ochoa en conjunto con la Policía Nacional Civil por conducto de la división de policía internacional de la Interpol en el país antes citado.

Para decirlo con todas sus letras, Javier Duarte dejó al estado de Veracruz, en una severa crisis de seguridad debido al asentamiento del crimen organizado en ese territorio, lo cual produjo más de dos mil desaparecidos en su sexenio y una estadística oficial de siete mil homicidios dolosos.

Al parecer la historia lo juzgara, por ser el peor gobernador en el desarrollo histórico del estado de Veracruz. Javier Duarte está hundido. ¿Pero y el partido que lo postulo al poder no? ¿Será que el PRI ha decidido sacrificar a muchos alfiles para posicionar a sus reyes en las próximas elecciones para el estado de México? ¿De verdad será suficiente para este partido político con detener a dos de una larga lista de gobernadores corruptos que se han enriquecido a costillas del erario público? ¿De verdad la captura de Javier Duarte es un acto de inteligencia y persecución de parte de las autoridades de seguridad nacional en contra de los gobernadores ladrones de este país?

Las respuestas están por venir.

Lo que por ahora sí está claro es que, en Veracruz, Javier Duarte despegó en política como subsecretario de Ingresos de la Secretaría de Finanzas y Planeación (Sefiplan) en el sexenio del priista Fidel Herrera Beltrán. Su padrino político. Otro hombre con nexos oscuros en el seno del poder estatal de Veracruz. Otro gobernador con averiguaciones de enriquecimiento ilícito y relación con el crimen organizado, investigado por las autoridades de Estados Unidos.

Recordemos que Duarte llegó a vivir en las inmediaciones del Club de Golf de Xalapa, en una casa campestre de apenas dos plantas y cochera para dos automóviles. Una modesta residencia.

Una década después, Duarte de Ochoa poseía nueve propiedades residenciales en los municipios de Boca del Río, Veracruz, Emiliano Zapata, Córdoba, y la más aparatosa: un portentoso rancho cubierto por frondosas montañas, muy cerca de la cabecera municipal de Fortín de las Flores.

Además, la PGR le investiga propiedades en: Ixtapa Zihuatanejo, Estados Unidos, Europa, así como inmuebles de sus colaboradores más cercanos en: Costa Rica, en Texas, Estados Unidos y en diversas provincias de España (Madrid, Bilbao, La Coruña y Cataluña, adquiridas por supuestos prestanombres), según consta en la investigación ministerial, 1135/2016 a la que el reportero Noé Zavaleta de la revista Proceso tuvo acceso. Hay diligencias similares que también lleva la Agencia de Investigación Criminal de la PGR y que concuerdan con las propiedades obtenidas por Duarte.

Pero estas propiedades y las cantidades estratosféricas de dinero que Duarte se ha robado de las arcas de los veracruzanos parecieran no tener fin. Cada día, sale más información que lo vincula con más propiedades en otros países, con más prestanombres que encubrieron por más de una década, sus asquerosas y onerosas operaciones de desvío de fondos públicos.

Paralelo a este hecho, la opinión pública no sabe con exactitud cuándo será extraditado para cumplir su sentencia en este país. Algunas fuentes de información refieren que el proceso podría oscilar entre 3 meses y hasta 3 años. Lo cierto es que, al parecer todo dependería de la defensa legal de este personaje para entorpecer o acelerar el proceso de repatriación.

¿Será que hay un acuerdo previo entre la cúpula partidista del PRI y Javier Duarte, para darle toda la comodidad posible dentro de la prisión mexicana y además su familia pueda gozar de total impunidad a pesar de su probada participación en estos actos delictivos?

La respuesta a esta y otras preguntas que están por formularse serán el resultado de la aseada o muy sucia operación de anti-impunidad que el priismo tratara de vender en tiempos electorales ante la debacle en su imagen institucional.

Escribir un comentario