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Del Cine y las Leyes

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“Mar Adentro”

Mátenme Porque me Muero…

*La Eutanasia: sus Aristas Éticas, Médicas y Religiosas

*En 2008 se Aprobó en la Capital la Voluntad Anticipada

*La Cláusula de Conciencia Permite a Médicos Negarse

*El Código Penal Federal Prohíbe el Homicidio por Piedad

POR HORACIO ARMANDO HERNÁNDEZ OROZCO

“Mar Adentro”, película española, coescrita y dirigida por Alejandro Amenábar, basada en la historia real de Ramón Sampedro, un escritor y ex marinero; protagonizada por Javier Bardem (Ramón Sampedro), Belén Rueda (Julia), Lola Dueñas (Rosa), Mabel Rivera (Manuela) y Celso Bugallo (José Sampedro) cuyo estreno fue en 2004 y ganó el Óscar a Mejor Película Extranjera, así como 14 premios Goya, incluyendo el de mejor película.

Ramón Sampedro a la edad de 25 años tiene un accidente que lo deja tetrapléjico, y lleva casi 30 años postrado en una cama al cuidado de su familia, tiempo en el que ha luchado para lograr que las autoridades y la ley reconozcan su derecho a morir, pues dada su situación desea morir mediante el suicidio asistido. En medio de esta batalla, llegan dos mujeres a su vida: Julia, una hermosa abogada y Rosa, una mujer del pueblo llena de vida, ambas lo ayudarán en su lucha, la primera en el campo legal y la segunda a cumplir su deseo.

La historia de Ramón Sampedro tiene una trascendencia importante en España, pues subió a la palestra el controvertido debate sobre la eutanasia y la asistencia al suicidio, ambas instituciones prohibidas y penalizadas en su momento en España; el juicio por la legalización de la eutanasia se celebró en 1993 y fue de gran interés mediático; sin embargo, le fue negado este derecho, así que Ramón se quitó la vida en 1998 con la ayuda de su amiga Ramona Maneiro.

El personaje de la abogada Julia, está inspirado en la periodista Laura Palmés, quien se encontraba enferma de esclerosis múltiple al momento del reportaje que le realizó a Sampedro.

LA EUTANASIA COMO DERECHO

“Vivir es un derecho no una obligación”, y así lo ve Ramón, quien lo toma como el punto de partida para debatir si le asiste o no el derecho a la eutanasia, y dada sus condiciones personales, pide asistencia para morir sin que se sancione a alguien por la conducta de auxilio al suicidio.

La eutanasia es un tema difícil de confrontar en el ámbito jurídico, pues tiene varias aristas desde el orden ético profesional de la medicina, religioso y con una serie de criterios morales; pero ¿qué tan ético o moral es permitir que alguien prive de la vida a una persona que ya no quiere vivir?, y por otro lado, ¿qué tan ético o moral es obligar a una persona que viva bajo condiciones que sean contrarias a toda dignidad humana?

La eutanasia es provocar la muerte de un enfermo desahuciado, para evitar su agonía; puede ocurrir con o sin el consentimiento del paciente, como en el caso de personas en estado de coma, pues un familiar cercano es el que decide.

En el Distrito Federal, ahora Ciudad de México, en 2008 se aprobó la Ley de voluntad anticipada que permite al enfermo terminal solicitar legalmente la eutanasia pasiva, esto es, dejar de suministrar medicamentos o retirar los aparatos que de manera artificial lo mantienen con vida, para que el paciente muera de forma natural; la ley contempla la cláusula de conciencia que permite a los médicos negarse a aplicar el procedimiento y transferir el caso a otro médico.

LA PROHIBICIÓN DEL SUICIDIO ASISTIDO

Ramón lo que solicita es un suicidio asistido, pues su estado de parapléjico lo deja en completa imposibilidad de suicidarse, por lo cual es obvio que requiere que alguien le ayude a morir, no está con un tratamiento médico o con aparatos que de manera artificial lo mantengan con vida, simplemente está postrado en una cama.

El suicidio asistido es la llamada eutanasia activa, mediante la cual se proveen los medios necesarios para que una persona de forma voluntaria termine con su vida; en general son pacientes terminales que han rechazado cualquier tipo de tratamiento.

La principal diferencia con la eutanasia pasiva consiste en provocar directamente la muerte del enfermo, ya sea por voluntad propia del paciente o por voluntad de terceros cuando aquél se encuentra en imposibilidad para hacerlo; habitualmente es mediante la entrega de medicamentos para su realización; esta ayuda puede ser facilitada por profesionales médicos, enfermeras u otras personas.

En México no está permitido el suicidio asistido, pues conforme al artículo 166 Bis 21, de la Ley General de Salud, está prohibida la práctica del homicidio por piedad o el suicidio asistido conforme lo señala el Código Penal Federal, bajo el amparo de esta ley.

En la mayoría de países la legislación contempla al suicidio asistido como delito punible, solamente en algunos es legal, como el caso de Suiza, Bélgica. Luxemburgo y Holanda, y en los Estados de California, Oregón, Washington, y Vermont de los Estados Unidos.

LA PENALIZACIÓN DEL AUXILIO AL SUICIDIO

La decisión de no querer vivir o de morir, como se quiera ver, es propia de Ramón, nadie ha influido en él para que tome dicha determinación, al contrario, su hermano José está en contra de ello, su cuñada Manuela no manifiesta abiertamente su oposición, pero siempre le da ánimos para que siga luchando, de hecho, hay un sacerdote también parapléjico que por televisión nacional le pide a Ramón que desista de tal idea, que la vida no es sólo caminar, correr o moverse.

La eutanasia y la inducción al suicidio son figuras afines, pero diferentes, ya que el elemento distintivo no radica en el medio que se emplea, sino en el sujeto que la lleva a cabo; en la eutanasia, otra persona es el agente activo respecto de quien la solicita, mientras que en el suicidio asistido, el paciente es el sujeto activo, asistido y aconsejado por un tercero.

El auxilio al suicidio, conocido como inducción al suicidio, consiste en quebrar la voluntad de la persona, que no deseaba suicidarse, para que lo haga, es ejercer una influencia física o mental sobre la víctima para conseguir que en un momento dado ésta cometa suicidio; tal conducta está penada por tratarse de una figura muy similar al homicidio, que atenta contra el derecho a la vida.

El auxilio al suicidio está plenamente prohibido, de hecho, es un delito, pues el artículo 312, del Código Penal Federal, señala que será castigado aquél que preste auxilio o induzca a otro para que se suicide, con la pena de uno a cinco años de prisión; y si el auxilio fuese hasta el punto de ejecutar él mismo la muerte, la prisión será de cuatro a doce años.

La Secretaria de Salud señala que voluntad anticipada es el conjunto de preferencias que una persona tiene respecto del cuidado futuro de su salud, de su cuerpo y de su vida, y que decide cuando está en pleno uso de sus facultades mentales, en anticipación a la posibilidad de que en algún momento en el futuro se encuentre incapacitada para expresar esas preferencias y tomar decisiones por sí misma.

En tal sentido, la voluntad anticipada muestra, además de estas preferencias, los valores de la persona, su entorno cultural y sus creencias religiosas.

La voluntad de Ramón se cumplió, al final fue ayudado a morir; pero ¿qué será más importante para el hombre vivir dignamente o morir con dignidad?

La mejor respuesta la tendrá como siempre nuestro amable lector…

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