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El Enriquecimiento no Tiene Ideología

*Ningún Partido es Poseedor de las Preferencias Ciudadanas

*Los Señalamientos de Corrupción Golpean a Unos y a Otros

*El Cúmulo de Escándalos Favorece el Gran Abstencionismo

POR ÁNGEL LARA PLATAS

Fuerte golpe para el Partido de la Revolución Democrática representó que varios senadores de la República, de ese partido político, de pronto decidieran pasarse a la cancha del grupo que comanda y regentea Andrés Manuel López Obrador. Mucho tiene que ver que Alejandra Barrales no haya asumido un verdadero y real liderazgo como en un principio se suponía.

Cuando la Barrales se perfilaba para ponerse al frente del perredismo nacional, se le vio con buenos ojos. Se había formado en medio de la lucha de un sindicato en el que se incluían las aeromozas, bien valoradas por su trabajo en las mayores aturas. Ella pertenecía a al gremio de las azafatas del aire, su imagen era más que buena, externaba transparencia en su desempeño hasta que se le descubre un departamento en el extranjero de más de un millón de dólares, autos de lujo, joyas, ropajes finos y caros, y otras linduras como viajes y visitas a restaurantes de la mayor exclusividad. A nadie convencieron sus respuestas ante la polémica su por enriquecimiento cuestionable. Rompía con esto la ideología que presumen quienes militan en la izquierda y que deberían poseer. A la izquierda perredista no le gustó nada que su dirigente volara tan alto como los mejores detentadores de las ideas de la derecha.

En medio de los opulentos escándalos por el estilo de vida de Alejandra Barrales Magdaleno, aparecen las sospechas al interior del perredismo en cuanto a que la señora, bajo acuerdos soterrados supuestamente con Andrés Manuel, le hubiera estado aplanando el camino al partido Morena. En los estados con elecciones, Alejandra no se ha preocupado por apoyar a lo mejor de su militancia para fortalecer su competitividad, al contrario, pareciera que selecciona a aquellos que no le puedan hacer mella alguna a los candidatos que impone Morena. Incluso, existen casos en los que el PRD ha optado por postular a militantes de otros partidos como el PRI y el PAN.

Otro de los grandes errores de la dirigencia perredista, ha sido conformar alianza con el Partido de Acción Nacional, de ideología totalmente opuesta a la del sol azteca. Lejos de fortalecer a los amarillos, esta extraña mezcla de intereses no tan solo no ha fortalecido al PRD, sino que lo ha debilitado, al grado de que por sí mismo ya no es altamente competitivo.

Por supuesto que las actitudes deshonestas de malos militantes, no son privativas de un solo partido, se ha dado en todos los institutos políticos, en unos más que en otros. Los señalamientos de corrupción le pegan directamente al partido que arropa a los involucrados en éstos hechos. Está demostrado que el castigo de los electores se extiende a otros estados diferentes al de los acontecimientos delictivos.

Ante la proclividad de las dirigencias por patrimonializar el beneficio de los partidos, los ciudadanos han dejado de creer en ellos. Éste concepto fortalece la abstención en las elecciones. Los votantes consideran que su voto no es suficiente para fomentar las culturas de la transparencia y la rendición de cuentas. Lo peor de todo es que no se ve cómo modificar la percepción ciudadana.

No se puede negar que existen intentos para revertir la tendencia abstencionista, como es darle menos tiempo a las campañas para reducir las posibilidades del gasto, o haber implementado mayores medidas para fiscalizar el recurso en campañas. Son medidas que intentan controlar los gastos. No está mal, pero también debe hacer lo propio el Instituto Nacional Electoral para revertir las críticas que lo han envuelto por el insensible derroche en aras de proporcionar ambientes de comodidad y lujo a consejeros y altos funcionarios de esa institución, que debiera ser ejemplo en cuestiones presupuestales.

Sin embargo, hay algo que destaca de manera importante. Debido a que ningún partido es poseedor de las preferencias ciudadanas, el instituto que tenga las mejores posibilidades de competir con éxito en las contiendas electorales, será el que cuente con la mayor estructura y los mejores mecanismos para movilizar a su militancia, particularmente al llamado voto duro, que, por cierto, cada vez se reblandece más por los escandalosos hechos de corrupción, que no ve ni ideologías, ni colores, ni sexos.

No obstante, con todo y sus cuestionamientos, la democracia es el mejor sistema de partidos políticos en el mundo. También es cierto que el desencanto ciudadano no ayuda en nada al crecimiento de la democracia. Las cosas empezarán a cambiar cuando los ciudadanos acudan masivamente a depositar su voto en las urnas. La experiencia nos dice que cuando esto ocurre, las posibilidades del fraude electoral se ven reducidas de manera importante.

Por cierto, los resultados electorales del Estado de México no necesariamente deban ser el referente de cómo pudiera estar la elección presidencial del 2018. La dinámica en la que se modifica el ánimo ciudadano en lo electoral, cambia día con día debido, principalmente, a la velocidad con la que las redes sociales se mueven.

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