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Edgar Veytia: el Polémico Fiscal del “Caso Nayarit”

*Urge Replantear la Estrategia Nacional de Seguridad

*Necesario Redefinir Objetivos Alcanzables y Medibles

*No es Inteligente Proseguir con el Rumbo de hoy en día

POR LUIS MIGUEL MARTÍNEZ ANZURES

Hay silencio. Se ha vuelto a enmudecer ante el más notorio y escandaloso caso de narco-política en nuestros días.

El Fiscal encargado de la seguridad en el estado de Nayarit, Edgar Veytia, ha sido acusado, por las autoridades estadounidenses, de  estar relacionado directamente con Nemesio Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”, líder del Cartel de Jalisco Nueva Generación (CJNG) y además, de haber sostenido reuniones con narcos colombianos para coordinar la compra y el transporte de cocaína usando a Nayarit como punto de almacenamiento, de acuerdo con fuentes consultadas por medios internacionales del gobierno de Estados Unidos. Son delitos muy graves e imputaciones muy precisas por parte de las autoridades norteamericanas para ser fácilmente desmentidas.

¿Pero qué significa toda esta operación encubierta  por parte de las autoridades norteamericanas para evidenciar la narco-política en el estado de Nayarit? ¿Por qué hasta ahora se dan a conocer todas las pruebas en contra del fiscal encargado de la procuración de justicia en aquella región?

Al parecer, hasta ahora los norteamericanos decidieron poner manos a la obra y evidenciar la red de trasiego de drogas auspiciada por el fiscal del estado nayarita.

Lo que sabemos al momento gracias a las filtraciones de los medios extranjeros y nacionales, es que, el funcionario utilizaba a la fuerza pública para eliminar a adversarios de otras organizaciones delictivas e imponer en Nayarit  “paz”.  Una “paz” elogiada y hasta presumida por su entonces jefe, el gobernador Roberto Sandoval.  Estos elogios no pararon en este personaje, de igual manera los emitieron Isabel Miranda de Wallace y el presidente de la república Enrique Peña Nieto, al afirmar que Nayarit era un ejemplo de combate al crimen organizado.

Las siguientes declaraciones por parte del titular del ejecutivo, así lo demuestran:

“Sí, es cierto, todavía tenemos importantes retos en algunas partes del país en materia de seguridad. Sí, es cierto que en algunas regiones muy específicas hemos visto que se ha revertido una tendencia a la baja en materia de seguridad. Pero Nayarit es una evidencia de los buenos logros y resultados que hemos tenido en materia de seguridad.”

Ante estas palabras del titular del Poder Ejecutivo, hay poco que señalar, pero mucho por analizar.

Y es que, se avecinan comicios electorales en cuatro estados de la República y Nayarit es uno de los que renovará su congreso y el poder ejecutivo regional. Pero geográficamente, Nayarit representa una puerta para el trasiego de estupefacientes hacia el norte del país ¿o no?

Para exponer mis argumentos sobre esta detención no espontanea, me parece adecuado señalar que el ex funcionario fue detenido por el FBI en San Diego, California el pasado 28 de marzo y presentado ante un juez federal de esa ciudad, mientras era trasladado a Brooklyn, donde será llevado a juicio en la misma corte donde se desahoga e proceso de Joaquín “El Chapo” Guzmán, aunque por un caso distinto, lo cual pareciera no ser obra de la casualidad sino, más bien, de la inteligencia en seguridad de los estadounidenses.

Durante varios meses, el gabinete de seguridad de México, supo que el Fiscal General del estado de Nayarit, en el occidente del país, estaba en la mira de las autoridades de Estados Unidos. ¿Entonces por qué no hicieron nada para detenerlo?

Quizás, porque detrás de todo esto, estaban varios avisos  que alertaban a las agencias de seguridad mexicanas que ya no debían cooperar con Edgar Veytia, ya que se había convertido “en un objetivo”, según dijeron a Univisión, fuentes de alto nivel en el gobierno mexicano.

Lo que parece irreal es que, las autoridades de México hayan decidido abrir a plenitud su postura sobre el caso ante medios informativos extranjeros y en cambio en suelo nacional, brindar un escueto comunicado de prensa donde se concedía el beneficio de la duda a este servidor público ante las imputaciones ofrecidas en su contra. Definitivamente, hay gato encerrado en todo este caso y alguien no está diciendo toda la verdad.

Si es cierta la versión de que las autoridades mexicanas ya habían sido alertadas de este seguimiento operativo sobre este corrupto funcionario, quiere decir que decidieron poner total y absolutamente en manos de la justicia norteamericana un caso de seguridad nacional como es este que hemos señalado.

El asunto de Edgar Veytia o “El Diablo” como se le conocía en el argot popular de la región, nos demuestra una vez más que el abatimiento al crimen organizado en varias regiones del país no es efectivo, ya que no ha sido capaz de brindar los resultados esperados por los ciudadanos. Peor aún, que la colusión entre autoridades locales del más alto nivel es un fenómeno que sigue repitiéndose en varias entidades de la República.

Es importante replantear la efectividad de la estrategia de seguridad a nivel nacional y priorizar una redefinición de objetivos alcanzables y medibles en la lucha contra la delincuencia organizada. No es tangible ni inteligente proseguir con un rumbo como el que hasta ahora tiene México en materia del combate a los cárteles nacionales. El poder del dinero ha logrado penetrar las defensas éticas y morales de muchos funcionarios de alto nivel en nuestro país y pocos son los controles internos que tiene el aparato de seguridad para asegurarse de que esto no vuelva a suceder.

Es fundamental e inaplazable replantear el sistema nacional anticorrupción, así como el funcionamiento de las agencias de inteligencia nacional en materia de seguridad nacional. El caso Nayarit ha dejado una clara muestra de lo que he señalado.

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