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En Este Verano, los Seris Festejarán el Ingreso al año 2018 en la Isla del Tiburón

POR SUSANA VEGA LÓPEZ, Enviada

ACAPULCO, Gro.- ¿Festejos de Año Nuevo en junio… y en México? Sí, resulta que, en Sonora, entre las muchas celebraciones de la etnia Comcaac, se encuentra la del Año Nuevo que es totalmente distinta a la que habitualmente hacemos los mexicanos.

Lo celebran en el verano sonorense: el 30 de junio para amanecer el 1 de julio. El clima alcanza el nivel más alto bajo el rayo del sol y es como un desafío. Además, van adelantados; ellos entran ya al 2018.

Es en estos días -donde la temperatura alcanza su punto crítico y el calor llega a los 45 grados centígrados (su máximo histórico es de 50)- cuando los guardianes de la Isla del Tiburón –la isla más grande de la República Mexicana- celebran su Año Nuevo.

Francisco García, de la Oficina de Congresos y Visitantes (OCV) de Hermosillo, explica que a esta población -los Comcaac-, los yaquis, les pusieron de apodo seris que significa “hombres del desierto” como ahora se les conoce.

La celebración del Año Nuevo Seri dura dos días. Se decoran la cara con diferentes plecas y puntos de colores, según sea el motivo de necesidad: salud, amor, dinero, prosperidad. Si están enfermos se pintan el símbolo de la sanidad; si quieren encontrar el amor, el símbolo de la pareja; si quieren fuerza, valor, prosperidad, dinero… sus respectivos símbolos, aunque la autoridad, su autoridad, es quien aprueba si lo que pide la persona es realmente lo que necesita.

No todos los seris conocen el significado de las plecas, pues de los 300 símbolos que existen “algunos han caído en desuso como el de la guerra porque ya no estamos en guerra” comenta la joven seri Sara Monroy, a Misión Política.

A Sara, de niña le gustaba ir a la playa a contemplar el mar. Se sentaba y, a su entender, escribía poemas. Llegaba a la casa y le enseñaba a su familia sus poesías. Pero la verdad es que no sabía escribir por lo que inició la primaria a los 10 años de edad.

Ahora, por su conocimiento, Sara, de 25 años de nacida, alcanza los 55 años de edad en su cultura. “Me dicen que ya maduré”. Y sí. La joven se expresa con fluidez, aunque su pasión no es continuar los estudios porque su maestra es la vida. Aprende de ella, la entiende, la comprende.

Entrevistada en el marco del Tianguis Turístico de Acapulco 2017, afirma que ellos no celebran los 15 años de vida sino el paso a la pubertad, en donde son preparadas para el matrimonio -que ya está arreglado desde mucho tiempo atrás por sus padres-, asunto que la juventud de ahora, no acepta y se revela ante ello.

Si bien los seris ya han aumentado su población, siguen siendo pocos: no más de dos mil y no menos de 1700, y aunque todos entienden su lengua, no a todos les gusta o la pueden hablar porque es muy complicada, señala.

“Yo no me quiero casar. Ya estoy casada con la vida y mi libertad. Aunque mi abuela dice que es un secreto, yo voy a compartirlo, a difundir lo que es mi pueblo para que se conozca más de nosotros. Quiero ser gobernadora”.

Los seris, comunidad que tiene más de dos mil años, se rige por la ley de usos y costumbres. Se compone de: el Consejo de Ancianos, un gobernador, un representante administrativo y otro legal.

Para festejar el Año Nuevo se decoran la cara con pinturas naturales. Después cantan para atraer lo mejor pues sus cantos se asocian a la sanación, al amor, a la naturaleza, a la paz, .“Aunque no entiendas la letra, te hacen sentir algo: tristeza, alegría, nostalgia”. Luego vienen los balazos. “se disparan balas al cielo” y culminan con el baile en homenaje a la naturaleza. “bricamos, y danzamos como aves para tener una vida mejor”.

Si bien está penado el consumo de la tortuga caguama –también conocida como tortuga Boba- ellos, los seris, sí lo pueden hacer porque forman parte de sus alimentos sagrados, de su ritual de año nuevo.

A los seris también les gusta meditar, contemplar en la noche la bóveda celeste que deja ver miles de estrellas. Su planta sagrada es la salvia arbusto de uso medicinal y ornamental que preparan en te, ungüento, alimento o bebida. Le atribuyen extraordinarias propiedades de sanación y la utilizan como instrumento para hacer “limpias” (quitar a las personas las malas vibras), y para desinflamar. Es de un agradable aroma que los llena de energía.

Mucha cultura se ha perdido y se quiere recuperar, revela Francisco García y explica que cualquier persona ya puede vivir la experiencia del Año Nuevo Seri porque en el bosque de los sahuaros, en Bahía Kino, se escenifican estas ceremonias en cualquier época del año.

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