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El Mensaje del Presidente Ante las Fuerzas Armadas

Por Luis Miguel Martínez Anzures

En el encuentro titulado: “Militares y Marinos con sus Familias” el presidente Enrique Peña Nieto aseguró que, no hay crisis en México, que la crisis está en la mente de los ciudadanos que no quieren que el país siga creciendo. Y como ejemplo de sus dichos, se animó a citar los miles de casos de mexicanos radicados en la Unión Americana que están regresando a nuestro país.

De igual forma señaló para quienes dicen que el país está en crisis: “crisis es la que pueden tener en sus mentes porque, no es lo que está pasando”

¿Pero qué hay detrás de estas aseveraciones cuantitativas y llamativas del presidente de la república? ¿Por qué el presidente aprovechó a un público a modo, como son los militares y los marinos, para desafiar a la oposición y tratar de descalificar las voces disidentes de sus actos de gobierno? ¿Es casualidad que está estrategia de comunicación política de parte del gobierno federal, se dé al mismo tiempo que, las elecciones para elegir gobernantes en varios estados de la república, las cuáles están a la vuelta de la esquina?

Las respuestas a dichas interrogantes, están siendo reveladas detrás de cada acto y declaración, del equipo del gobierno federal. Me permito explicar mis planteamientos. Las circunstancias que acompañan los dichos presidenciales del video viralizado a través de redes sociales, evidencian una clara y nítida estrategia de comunicación institucional a favor del poder ejecutivo y sus colaboradores. Pero, en suma, en detrimento de la oposición partidista que amenaza la permanencia de la mayoría priista en varios estados de la república.

De igual manera, los dichos presidenciales tratan de posicionar de manera mediática los avances de la administración priista al frente del país. Pero sin contenidos justificables. Hay una clara ausencia de contenidos sustantivos que permitan ser legitimados a través de la población. Y peor aún, de sus finanzas.

Por poner un ejemplo de esto, en el renglón del desempleo, el informe de la OCDE “Perspectivas del Empleo” reconoció que, el desempleo en México está por debajo del promedio de 6.5 del organismo, pero también indicó que la calidad del empleo es muy baja. En otras palabras, si hay una generación de más empleos, pero mal pagados y de baja calidad.

Según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), (el cuál citó el mismo presidente de la República) la Tasa de Condiciones Críticas de Ocupación, que considera a quienes trabajan menos de 35 horas a la semana, que están subempleados y ganan menos del salario mínimo, se incrementó en el cuarto trimestre de 2015, al pasar de 12.8 a 13.1 por ciento de la Población Económicamente Activa (PEA) en el mismo periodo de 2016.

En lo que se refiere a la deuda pública, hasta el último trimestre de 2016, era de 9 billones 797 mil 439.6 millones de pesos, lo que se traduce en el 48.5 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB), es decir, casi la mitad de la riqueza total de México, un indicador alarmante que nos lleva a pensar si la estrategia macroeconómica en el país es la adecuada.  Según la Secretaría de Hacienda y Crédito Público. Se trata de la cifra más alta desde 1995 (35 por ciento), durante la crisis conocida como “El Efecto Tequila”, cuando “inversionistas en pánico vendieron su deuda y provocaron la depreciación del peso”, indicó el Bank of International Settlements. ¿Entonces de verdad la crisis sigue en la mente de los mexicanos o en sus bolsillos y la calidad de vida que tienen?

Para responder esta  interrogante, quizás sería pertinente que, el titular del ejecutivo de un vistazo a la Inflación nacional, porque el precio del limón registró un aumento de 71.32% anual; el aguacate incrementó su precio en 50.51% y el gas doméstico se inscribió una variación anual de 23.96% durante la primera quincena del año, según Finamex, casa de bolsa. En general, el aumento en el Índice Nacional de Precios al Consumidor fue de 0.35 por ciento en ese periodo y de 5.29 anual. Lo que claramente son cifras desalentadoras para una economía que se supone crece con pasos firmes.

De igual forma, el Banco de México presentó como objetivo una tasa de 3 por ciento anual. La cual parece haber sido rebasada claramente, por el aumento de los combustibles. Ante lo anteriormente señalado es pertinente mencionar que, el año pasado, esta tasa fue grabada en un 2.71 por ciento. En lo que respecta a las tasas de crédito que, según fuentes oficiales citadas por el mismo presidente demuestran una estabilidad económica sana y segura para el país. Podemos afirmar que esta es una verdad a medias.  Si analizamos con especial atención, estas cifras nos daremos cuenta que, dichos beneficios solamente abonan a la polarización existente entre ricos y pobres pues los deciles menos favorecidos de la pirámide poblacional no cuentan con dichos beneficios, pues no pueden pagarlos.

¿Pero, por que poner especial énfasis en tratar de posicionar los logros gubernamentales en estos momentos? La respuesta quizás, está orientada hacia los estados con elecciones que se avizoran ya en el panorama nacional.

¿Hasta dónde llegará esta estrategia de permanente bombardeo mediático hacia la oposición y sus cuestionamientos sobre los retrocesos que el país sufre en varias aristas de la vida nacional? Es fácil saberlo. Hasta donde los recursos económicos y la mente de los estrategas priistas se lo permitan. No se muevan de sus asientos, lo mejor está por venir y los ciudadanos de este país tendremos lugares privilegiados para el desenlace de esta confrontación electoral partidista que ya ha iniciado.

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