Banner




Ud. está aquí
Banner
Banner

Del ABC Político

Correo electrónico Imprimir PDF
sombra_de_persona

*Ser Gobernador es Bañarse con Monedas y Billetes

*Las “Desviaciones” y los “Gastos no Comprobados”

*Y Cuando Todos los Caminos Llevan a Roma…

*El Caso Barbosa-Barrales sí Traspasó los Límites

POR GERARDO LAVALLE

A.- Buscan debajo de las piedras, porque de lo que se trata es de encontrar lo que sea del que se fue para saltar a la palestra y mostrarse como el sucesor de las manos limpias, aunque las tenga más mugrosas que el recolector de basura.

Revise lo que ha pasado desde que en cinco entidades antes gobernadas por el PRI y ahora por el PAN.

Dele seguimiento: Veracruz, con Javier Duarte de Ochoa como actor principal de la obra llamada “Cómo saquear y atrápame si puedes”, pasó la estafeta al adversario no personal sino del priismo y sus militantes Miguel Ángel Yunes y el sucesor lleva 112 días en el poder sin hacer otra cosa que actuar como fiscal. Hurga no solamente debajo las piedras sino en las cañerías para hallar algo que lo posicione políticamente rumbo a las elecciones municipales del próximo junio.

Quintana Roo, con Roberto Borge Angulo al frente de la administración, impidió que Carlos Joaquín González, en su calidad de subsecretario de innovación de Turismo, con la bendición de Los Pinos y con militancia priista, fuera el candidato para sucederlo. Nunca midió la audacia del exfuncionario federal y el hartazgo de los ciudadanos de su forma de gobernar. Perdió y ya las acciones judiciales permitieron recuperar algo así como la mitad de los terrenos propiedad del Estado y que fueron vendidos a su madre y a sus cuates en precios irrisorios. Ya existen denuncias penales en su contra y como Duarte también está desaparecido.

Durango, con Jorge Herrera Caldera como mandatario, pasó seis años recibiendo reconocimientos por las múltiples obras realizadas en favor de la entidad. La más emblemática: la carretera Durango-Mazatlán. Durante su sexenio, se logró que los productores de frijol recibieran un mejor pago; la rehabilitación de la zona cinematográfica se hizo realidad y la violencia se redujo sensiblemente.

Zacatecas, con Miguel Alonso Reyes, se desarrolló en la mediocridad. Violencia en crecimiento, choque político permanente con la familia Monreal, huelga en la Universidad Autónoma de Zacatecas, adeudo de casi 2 mil millones al ISSSTE que crece anualmente, desempleo y concesiones a las empresas mineras cuyos trabajadores estallaron dos huelgas que quedaron sin resolver. El sucesor, también del PRI, pretende castigar al ahora director del Fonatur y ya se habla de desvíos millonarios.

Tamaulipas, con Egidio Torre Cantú, más grisáceo que protagónico, realizó un gobierno en el que la violencia se desató y en el que la influencia de los exgobernadores Tomás Yarrington y Eugenio Hernández permitió, así ha sido denunciado, que los “Zetas” hicieran del estado su lugar central de operación y el crimen organizado se apoderara de municipios clave: Matamoros, Reynosa, Laredo y Río Bravo. Perdió el PRI y ganó el PAN y el sucesor si bien no ha dado pistas para saber si va por alguien, en la entidad es bien conocida la participación de miembros del gabinete de Torre en acciones ilícitas.

Oaxaca tuvo un gobernador que anunciaba el cambio y finalmente Gabino Cué es acusado de desviar por lo menos 10 mil millones de pesos. El sucesor, priista, no ha dicho esta boca es mía y han sido los perredistas y panistas los que alzaron la voz para denunciar al que en algún momento formó parte de sus filas, aunque desde lejecitos, porque su corazón está con Movimiento Ciudadano.

Y sígale con los gobernadores que terminaron. Ninguno se ha salvado de ser criticado, inclusive por sucesores del mismo partido.

Esto me lleva a dos reflexiones.

B.- Ser gobernador, por lo menos los 12 que terminaron el año pasado, es llegar a la bóveda de Rico McPato: a bañarse con las monedas, con los billetes y cerrar la puerta para que nadie, ni los sobrinos, ingresen.

¿Son todos corruptos, ladrones, cínicos?

No lo sé.

No soy ministerio público y menos aún juez para investigar, consignar y dictar sentencia.

Simplemente abordo el tema por las informaciones oficiales que provienen de las fiscalías estatales y de la propia PGR además de la Auditoría Superior de la Federación.

Entiendo que el precepto “desviaciones” o “gastos no debidamente comprobados” no conllevan, no necesariamente, al latrocinio.

Sin embargo, cuando todos los caminos llevan a Roma, a Roma se llega. Es decir, si todos los indicios que después se convierten en carpetas de investigación se dirigen hacia el personaje que gobernó porque se llevó hasta los platos de la cocina, seguramente habrá de toparse con el criminal de cuello blanco.

(No sé cómo se tipifica llevarse hasta el perico cuando se es gobernador. Me dirán que saqueador, ladrón, sujeto que se enriqueció inexplicablemente etcétera).

Pero siguiendo pistas y revisando declaraciones y documentos, queda claro que a quienes se acusa se hace por dos razones: políticas o por los saqueos confirmados.

En las dos reflexiones es imposible no valorar la venganza política. Como le decía en el apartado A, en el caso de Yunes Linares es más un fiscal que un gobernador. Quizá el haber estado en el sistema penitenciario federal o haber sido subsecretario de Seguridad Pública lo hayan forjado como es. Lo que hasta ahora ha hecho en jarochilandia tiene un precedente: el encarcelamiento de Dante Delgado, acusado de peculado lo que lo llevó al penal de Pacho Viejo por cuatro largos años. ¿Y quién lo encarceló?... ¡Miguel Ángel Yunes! gobernador de facto con Patricio Chirinos. Es la persecución por la persecución misma.

C.- El affaire Barbosa-Barrales, traspasó los límites y las formas políticas.

Cierto: quien apoya a un candidato de otro partido automáticamente traiciona al que pertenece.

Sin duda, Miguel Barbosa se subió al carrusel de los aplausos, de los reflectores cuando anunció que apoya a Andrés Manuel López. Y era lógico que desde el PRD sintieran el abandono y la bofetada de quien desde 1997 inició su militancia en la izquierda.

Más allá de las razones políticas o personales del senador, el haberse aferrado por unos días a la coordinación senatorial, provocó fisuras y fracturas que difícilmente podrán soldarse sin cirugías profundas.

El PRD no pasa por su mejor momento. Está en la crisis de crisis. La soberbia de sus dirigentes –no tanto Alejandra Barrales que llega a tratar de evitar que el barco se hunda cuando ya chocó contra el iceberg- y el desprecio al que se fue y formó su partido, propició que las deserciones se incrementaran y que el futuro sea más que incierto.

Al final del día, Barbosa se fue, lo sustituyó Raúl Morón a quien “eligieron” 15 senadores que ya no militan en el PRD; Barrales desconoció la “elección” y ratificó a Dolores Padierna. La fractura se hizo más expuesta y más dolorosa.

Nadie podría apostar en qué terminará. Si la expulsión de Barbosa sirviera de algo, habría que tomar la decisión. Pero no. No hará que el PRD se reposicione.

Por el contrario: mostrará que es un partido en decadencia que, al no ofrecer posibilidad de futuro en las elecciones del 2018, abre la puerta para que se vayan los que quieren seguir haciendo política.

Un cuento de nunca acabar en el PRD, aunque el de ahora sí puede acabar al partido.

Escribir un comentario