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El Nacionalismo en la Actualidad

POR LUIS MIGUEL MARTÍNEZ ANZURES, Segunda parte

Desde la perspectiva política, el nacionalismo representa la atomización del mundo. La fragmentación de regiones. El nacimiento- o, mejor dicho, la consolidación de este concepto- dio paso a una nueva forma de establecer las relaciones internacionales, a nuevas formas de agresión y de defensa entre las naciones. Este contexto de multipolaridad, generó la formación de nuevos organismos multinacionales y regionales que tratarían de fungir como árbitros, entre competidores con diversos intereses políticos y económicos.

La evolución del mundo dividido en estados, es hasta el día de hoy, un efecto relativamente nítido, aunque prevalecen regiones con una diversidad de caracteres socio culturales muy diferentes al resto del mundo moderno, tres cuartas partes del planeta, están orientadas hacia un modelo económico que logra disipar dichas diferencias.

En este contexto de vertiginosos cambios sociales, el posicionamiento del individuo, como principal elemento de cambio social, es muy importante para comprender el desarrollo económico al interior de los diferentes países. La tecnología y el avance de la misma, lo es también.

Pero, ¿cómo es el mundo del siglo XXI?

En la actualidad se ha producido a nivel mundial un fenómeno de unificación o, como también se le conoce: la globalización. El capital financiero es claramente internacional. Las inversiones que hoy pueden encontrarse en un país, el día de mañana pueden estar en otro continente, inclusive.

El trabajo también se ha internacionalizado y ello no solamente en el sentido físico -entendido como la mano de obra- sino también en el sentido de que trabajan, aunque sea en su propio país, para empresas que son totalmente ajenas a su nación. Esta situación es muy parecida a estar laborando en otra nación, aunque paradójicamente sigan en su país.

Otro fenómeno sociocultural es la universalización del idioma inglés como lengua comercialmente aceptada en todo el globo terráqueo. Si alguien sabe inglés, puede: casarse, hacer negocios, viajar, con personas de diferentes nacionalidades.

Hay una americanización de la cultura en occidente, que busca posicionarse de manera rápida en todo el mundo, aún en regiones que históricamente no habían presentado ningún interés en abrir sus fronteras a Europa o América.

Los límites geoespaciales se han difuminado, las fronteras territoriales en el mundo del siglo XXI han sufrido severas transformaciones y lo que habíamos concebido como un límite geoespacial en el siglo pasado, en el mundo de nuestros días ya no lo es.

Por esta razón, considero que, es imprescindible responder la siguiente interrogante: ¿Qué significa, en la actualidad ser nacionalista?  Veamos esto con mayor detalle. Pues la respuesta es complicada.

En primer lugar, el concepto de territorio sigue ligado al nacionalismo. Las personas de las naciones distribuidas en todo el mundo aún siguen defendiendo el sentido de pertenencia a cierta región que los vio nacer. Sin embargo, esta idea comienza a sufrir ciertas transformaciones sustanciales en su concepción masiva en muchas zonas geográficas de Asía y Europa principalmente. Pese a ello, es complicado vislumbrar la muerte de la defensa del territorio geoespacial en este siglo.

En lo que concierne al lenguaje y a las tradiciones culturales, la situación actual es paradójica, ya que lo racional es adoptar medidas mutuamente excluyentes. Me permito explicar.

En México muchos quisiéramos que, además de la educación oficial o nacional, se dieran también cursos para impartir e incrementar el acervo indígena de varias zonas poblacionales del país. De esta forma se aseguraría la herencia pluri-étnica de la que goza México. Esta situación evidencia que la riqueza cultural mexicana no es meramente natural, también es abstracta. El perseguir estos ideales de comunicación a través de varias lenguas o inclusive, una más que no sea el lenguaje materno, sería contrario al nacionalismo clásico que establece barreras intangibles y físicas entre unos y otros seres humanos.

A manera de conclusión, mi postura ante este fenómeno es que debemos ser nacionalistas en el sentido de la defensa del lenguaje materno, pero estar abiertos a nuevos conocimientos y formas de experimentar la realidad. Si bien es cierto que la defensa del territorio espacial es un tema con una vigencia sustancial en el mundo actual, también es cierto que la evolución de la realidad de nuestros días nos exige ser más flexibles ante la diversidad pluri-étnica y multi-cultural que el mundo actual ya presenta como estandarte de la globalización.

Naturalmente en este contexto, como en otros rubros, la dificultad para evaluar lo que está pasando es que, las relaciones que se establecen entre países son asimétricas: en el mundo de hoy es más fácil que los mexicanos se “germanicen” a que los alemanes se “mexicanicen”. Aunque, en este mismo sentido, sería pertinente preguntarnos si esta “germanización” sería algo que tuviéramos que lamentar. A final de cuentas, la asimilación superficial es mucho más fácil que el abandono profundo de tradiciones, costumbres, modos o formas de vida fuertemente enraizadas. Lo mejor sería, en este sentido, seguir siendo abiertos a tratados con personas de todo el mundo, pero conservando una identidad propia y bien definida.

El último factor del nacionalismo tradicional, es la compleja red de relaciones económicas y comerciales que supuestamente ligan entre sí, a los miembros de una comunidad. Pero en la realidad de nuestros días, esta comunidad es más bien una comunidad internacional.

Al parecer Estados Unidos al igual que el Reino Unido, han decidido regresar al siglo XX, pues en los albores de este siglo no encontraron respuestas fructíferas a sus intereses nacionales o económicos.

¿Cuál será la respuesta del desgastado modelo neoliberal?

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