Banner




Ud. está aquí

Las Revueltas de Silvestre

Correo electrónico Imprimir PDF
dreamers

Problemas y Oportunidades del Antimexicanismo Trumpiano

*Si Hubiera una Renegociación del TLCAN en Puerta

*Dejarían de Vender al Capitalismo Sueldos de Hambre

*Los Dreamers Traerían Mejores Niveles Educativos

*Además de una Disciplina Académica muy Necesaria

POR SILVESTRE VILLEGAS REVUELTAS

No cabe duda que, frente a algunos fenómenos políticos, los actores que tienen el poder de decisión pueden metamorfosearse orwellianamente: como los nuestros respecto al TLC o TLCAN. Si algún secretario de estado o mando medio superior hubiese declarado hace un año que “era conveniente renegociar al acuerdo comercial” inmediatamente le hubieran pedido su renuncia como a un verdadero hereje, y los corifeos de los medios de comunicación más oficialistas se hubieran burlado de semejante comentario. Sin embargo, con la llegada de Donaldo, hasta los padres fundadores de semejante tratado ya señalan abiertamente la conveniencia de discutir, modernizar y renegociarlo. En otra arista, pero en sentido contrario a la capacidad de mutación de nuestros gobernantes y de algunos especímenes de la comentocracia, radica en que unos y otros todavía siguen insistiendo que el discurso y las órdenes ejecutivas de Donaldo se van a moderar. No señores. A Trump, a diferencia de ustedes, no se le han olvidado las promesas de campaña y le está respondiendo a su electorado de hoy y del que podría proporcionarle la reelección en el futuro próximo; asimismo sabe que tiene poco tiempo, cien días o un poco más, para empezar a sentir el desgaste de su gobierno y una oposición, no la partidista, sino la de las instituciones, que podrían oponerse eficazmente y dar al traste con aquello que genuinamente cree y desea.

Meses atrás y mis lectores asiduos pueden dar fe de ello, subrayé una y otra vez, que más allá del TLC, el gran problema que para México y los mexicanos era esa animadversión que contra nosotros se ha ido construyendo en el corazón profundo del pueblo americano. La mayoría de los estudios que miden la opinión pública en los EU nos consideran ladrones, ineficaces y mentirosos; es obvio que no es así en el Wilson Center, quizá tampoco en la Universidad de Texas/Austin o dentro de ciertos conglomerados sociales en la progresista ciudad de San Francisco; sin embargo, la visión de los orientales en aquella ciudad respecto a nosotros se parece a la de un anglo en lo más profundo de Carolina del Sur. Dicha percepción tiene hondas raíces históricas en el imaginario estadounidense por ser el de México un pueblo mestizo, católico y en extremo condescendiente con los extranjeros: malinchista diríamos en lenguaje coloquial.

Pero no todos son problemas, pueden construirse oportunidades. Me explico. Hace décadas un conocido que se dedica a la administración de ranchos y a la producción de vegetales y frutas “exóticas” me relató que el TLC había beneficiado a muchos campesinos porque cuando llegaban los gringos de una gran cadena de tiendas comerciales a realizar una visita para ver las condiciones de trabajo imperantes: obligaron a nuestros “empresarios” a que les pusieran regaderas, agua corriente, WC y demás facilidades a aquellos campesinos que con sus manos recogían las fresas, aguacates, piñas, y jitomates que terminarían en las mesas de los güeros americanos. Si ahora en el 2017/18 se renegocian los términos del TLC y dejamos de vender al capitalismo internacional sueldos de hambre, fábricas propias del África subsahariana y en general condiciones de trabajo, salud pública, inseguridad e impacto ambiental que retratan el subdesarrollo, a pesar y resultado directo de la opulencia de Santa Fe y Huixquilucan, al final de cuentas las amenazas trumpianas terminarán siendo benéficas para el pueblo trabajador mexicano.

Otra oportunidad a ser tomada en cuenta. En días pasados el secretario de Educación Pública, Nuño Mayer, presentó otra reforma educativa que seguramente pretende -la dictadura de los limitados pedagogos- que los docentes sean amigos de los alumnos, que a éstos se les exija los menos posible porque se van a traumar, que se reproduzca “ad nauseam” el abismo entre planes de materia harvardianos y realidad cotidiana en escuelas privadas y públicas, cuyos niveles de eficiencia son de los más bajos entre los países de la OCDE. Pero llegarán los dreamers universitarios y los jóvenes de las escuelas estadounidenses. Éstos podrán beneficiarse de traer mejores niveles educativos, de una disciplina académica de la que nuestros alumnos consentidos carecen y posiblemente pueda forzarse un mejoramiento real de la educación que, desde el nivel primario hasta los doctorados “a modo” se ofrecen en este país.

Escribir un comentario