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Del ABC Político

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*¿Con qué Fuerzas Armadas Gobernaría López Obrador?

*Desconocido si hay Propuesta Política de Doña Josefina

*¿Le Alcanzará la Estructura Territorial Priista a Del Mazo?

*En el PRI la Renovación Otra vez Brilló por su Ausencia

POR GERARDO LAVALLE

A.- ¡Es el tiempo de los ciudadanos!

¿Cuántas veces hemos escuchado la misma frase al inicio de las campañas electorales?

¡No lo sé!

El tiempo siempre ha sido de los ciudadanos. Son quienes convencidos de algo deciden por quién votar y lo (la) llevan al cargo de elección popular para el que se postularon tantos y más candidatos.

Dice la Constitución que los ciudadanos tienen siempre el derecho de cambiar el régimen.

Y lo han hecho.

A través de los legisladores que son elegidos y se comprometen a buscar el cambio de leyes para que, en efecto, los funcionarios públicos le sirvan a la sociedad.

Está escrito. Tanto como el poder dimana del pueblo, pero que se queda simplemente en el enunciado constitucional.

Quienes buscan el poder per se, como es el caso del ya candidato –aunque la legislación lo prohíba- de Morena, solamente se interesan por destruir lo construido en décadas por la vía pacífica. Mandar al diablo a las instituciones es, desde ya, desconocerse a sí mismo si la institución le concede el triunfo en la elección.

Más aún: me pregunto formalmente: ¿con qué fuerzas armadas gobernaría Andrés Manuel López si las actuales cometen masacres?

Descalificar a las fuerzas armadas, cuyas funciones no son las de policía sino de preservación de la soberanía y la paz, es mal indicio de lo que se avecina.

Si bien de los discursos a la realidad hay diferencia, con la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca no se advierte: se mantiene la belicosidad.

No acierto a entender las razones de alguien que pretende gobernar al país ataca a las fuerzas armadas y las acusar de cometer masacres.

¿Conservará la estructura del ejército modernizado por Joaquín Amaro o buscará asesorías con sus cuates de Nicaragua, Cuba, Bolivia, Ecuador?

Y el caso de Chepina se cuece aparte aunque en la misma sartén.

Desde el año pasado la dirigente de Juntos Podemos se auto descartó para ser la candidata del PAN, con el argumento de que el partido en el Estado de México era el más corrupto.

Ello provocó reacciones de Ulises Ramírez, quien aspira a la candidatura y es uno de los que controlan las bases albiazules en la entidad.

Inclusive, se destapó como precandidato y le espetó: “Voy por ti, Josefina”.

La excandidata dudó durante un año ir o no a la contienda electoral. Finalmente se decidió.

¿Qué la convenció?... ¿acaso la corrupción en el PAN estatal se terminó?

Supongo que la corrupción e impunidad en las que ha vivido Acción Nacional en el estado más poblado del país, no se borró por decreto ni por arte de magia.

Algo más convenció a José.

Y ese algo es, sin duda, su ambición de reflectores. ¿Cuál es su propuesta política?

Por lo escuchado en su discurso de registro tiene dos: enfrentar a los poderosos y acabar con la corrupción.

Si lo último es bandera, no estaría por demás aclarar de una vez por todas, los recursos destinados a migrantes y administrados por Juntos Podemos.

¿Es mucho pedir?

Y finalmente habrá que decir de las elecciones en el Estado de México, que Alfredo del Mazo Maza será el blanco al que todos querrán atinarle. Lleva a dos mujeres en contra y a otro varón. Ellas: Josefina y Delfina, él Max Correa.

Será interesante observar si la estructura territorial del PRI le alcanza al tercer del Mazo que quiere gobernar como lo hicieron su abuelo y su padre.

B.- Los cambios en el PRI muestran que la renovación no llegó ni siquiera de visita.

Vuelven los viejos tricolores, los que le dan vida al dinosaurio, porque los jóvenes no han tenido la visión de cómo transformar el partido que alguna ocasión llenó las expectativas surgidas de la sacrosanta Revolución Mexicana.

Suponer que las mañas aprendidas durante décadas, heredadas a los que después tuvieron poder y éstos las dejan en manos de sus goznes, serán suficientes para obtener un triunfo electoral que no sea controvertido, es poco menos que un sueño guajiro.

El país ha cambiado.

Los ciudadanos han cambiado.

Los porcentajes de quienes no quieren al PRI han aumentado.

Los cuates ya no caben en posiciones de relevancia, porque los jóvenes que tienen derecho a votar, se irritan solamente se leer o escuchar sus nombres.

¿Dónde quedó el cambio prometido?

Los “científicos” –como aquellos que encabezó José Yves Limantour Marquet durante el porfiriato- que participan en la actual administración son incapaces de caminar por donde no haya pavimento. Se alejan de la gente, del voto duro, de quienes todavía piensan que en el PRI hay espacios para el mañana.

Además de llegar los mismos de antes, es decir, los rostros que con todo y cirugías plásticas y aplicación de botox, también aparecen desconocidos, que lo mismo estuvieron en una alcaldía que en un banco o en el Comité Directivo del PRI.

¿Se puede ganar cuando quien dirige no tiene el reconocimiento de las bases, porque no fueron consultadas ni por internet?

De nueva cuenta el cuatismo entra en acción y avasalla a los que han hecho el trabajo a pie de tierra, sin recibir el reconocimiento de los altos jerarcas partidista.

C.- Época de austeridad.

¡En el papel!

Conocida la Cuenta Pública de 2015, se advierte que a los llamados servidores públicos poco importa que la sociedad esté harta de los beneficios que reciben.

Miles de millones de pesos aparecen gastados en comelitonas, hospedajes en hoteles Gran Turismo, viajes aéreos en primera clase o de perdida en business clas; adquisición de lujosos autos, remodelación de oficinas, telefonía celular sin límite, bonos y gratificaciones por “puntualidad” y para eventos sociales.

 

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