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Lascas Económicas

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TLCAN

*Requisitos Elementales Para una Buena Renegociación

*La Duda: ¿Los Tienen el Gobierno y los Empresarios?

*Necesarios, Compromiso, Conocimiento y Habilidades

*También, Firmeza, Valentía, Convicciones y Humildad

POR LUIS EMIGDIO CONTRERAS

Un buen amigo nuestro, viejo negociador del Tratado de Libre Comercio para América del Norte, nos deslizaba hace solo unas horas que más allá de discursos retadores o desplantes, los equipos que estarán al frente de la búsqueda de nuevos acuerdos con la parte estadunidense y, eventualmente, con la canadiense, deben tener compromiso, conocimiento, habilidad, firmeza, valentía, convicciones y, por encima de todo, mucha humildad para recibir respaldo, asesoría y datos duros, de frente a la mesa triangular que, nos imaginamos, tendrá que ponerse nuevamente en acción, igual que ocurriera hace más de 25 años.

En efecto, con las nuevas tecnologías y el adelanto de otros sectores, como el súper citado aeroespacial y las dinámicas tan desarrolladas en las telecomunicaciones de hoy, se requiere trabajar a fondo con los vecinos del norte y los hijos de la hoja de arce, particularmente en aspectos como las reglas de origen, tarifas arancelarias y la solución de controversias, en donde el equipo mexicano de los noventas se distinguió por su fiereza y claridad de miras, nos evoca nuestro querido narrador.

Y por supuesto, con eso de que la reforma energética “anda caminando y está en marcha” según nos dice el casi anulado secretario de Energía, Pedro Joaquín Coldwell, pues habrá que moverse rápidamente para que en todos estos rubros no nos sigan metiendo goles o, en su defecto, al menos sepamos quién es el goleador correspondiente, ¿no les parece, amig@s?

También el compañero de marras nos ha hecho ver que en estos tiempos de fieros combates, como bien aludía el vate popular en su momento, le tocará a la parte mexicana desarrollar toda una estrategia para recuperar parte del sector agropecuario que sí se ha perdido a lo largo de la vigencia del TLCAN, en donde nos siguen metiendo goles a diestra y siniestra sin que autoridad alguna les ponga coto a productores estadunidenses y/o canadienses.

En materia de infraestructura hay mucho que hacer. Ni se diga en el renglón del transporte en su conjunto, así como en el desarrollo de carreteras y comunicaciones en general, en donde la transnacionalización de las empresas no ayuda mucho que digamos al crecimiento esperado de las economías domésticas, a menos que alguien nos corrija en contrario.

Ni qué decir, nos desliza al oído el negociador de entonces, de los aspectos en cuanto a los trabajadores y sus derechos ganados, así como el rubro de la sustentabilidad, temas ambos que puso “en paralelo” el gobierno de William Jefferson Clinton, pero que no operaban mucho que digamos en la realidad, puesto que también aquí se nos han impuesto muchas obligaciones, mientras que son aspectos laxos en las legislaciones y en las acciones de los propios países de América del Norte, recuerda con molestia nuestra fuente.

Esa exhaustiva revisión que se necesita, afirma el amigo, se tiene que dar ya, y en ese sentido debemos saludar con agrado y trabajo lo que nos está obligando a hacer Donald Trump y sus dobleces o sandeces estentóreas, que de otra forma se mantendrían en una linda zona de confort y la productividad se rezagaría aún más frente a los llamados socios norteamericanos. La buena vecindad que se le conoce.

¿Hay patriotismo, honestidad y firmeza del lado del gobierno mexicano? ¿Estos conceptos se les puede atribuir a los empresarios de hoy que se tildan de nacionales? A la primera pregunta, nos dice nuestro ex negociante, la respuesta es no mucho. Pruebas hay de sobra a lo largo de esta administración en donde ha campeado la negligencia, la estulticia, la opacidad y, de plano, la corrupción, en donde, por cierto, también ha participado de lo lindo la misma iniciativa privada, sea local o extranjera.

En el caso de la segunda duda, además de lo ya señalado, el informante amistoso nos apunta que casos reiterados como los Panamá Papers hacen más que evidente que eso de las banderas no es precisamente la prioridad de los mal llamados capitanes de empresa y, ciertamente, la explosión de las ganancias, a cualquier costo, incluso la ilegalidad, la evasión o la connivencia con el crimen organizado y no tanto, es precisamente su verdadera razón de ser, su suerte de mal entendido nacionalismo.

Pero más allá de escepticismos naturales por lo que está sucediendo en nuestro sufrido país, lo cierto es que hay que dar la mejor cara de nosotros en las futuras negociaciones para la mentada renovación del TLCAN que, por otro lado, contará con una vigilancia muy estrecha -y eso lo planteamos nosotros- porque en esto del amor en los tiempos del Muro de Trump, tenemos las invaluables redes sociales para cualquier asomo de doblez o vesania de los que tomen las riendas de esta carreta desbocada y a punto de vencérseles las ruedas añejas y caducas, ¿o no lo cree usted así?

Por lo mismo, desde ahora, hay que impulsar una participación ciudadana, real, permanente, al momento, para obligar al régimen y su cuarto de junto, o sea, la iniciativa privada, a informarnos de lo que haga o deje de hacer en esta reestructuración del acuerdo norteamericano; checar lo que se negocia, cómo se negocia y hasta dónde se negocia. Formular voces de alerta ante el mínimo desvío y no salir en forma alguna con eso de que esto se lo dejamos, por ejemplo, al Senado u otras instancias porque eso no le va a servir a las nuevas generaciones. Para nada. Lo hacemos nosotros o tronamos. No hay más que esta sopa.

De ello le platicamos en la siguiente charla. Espérenos. Mientras tanto, junto a otras piedras filosas y filosofales, abrimos el camino a unas negociaciones patriotas, que no patrioteras, en eso del TLCAN. Y con ellas, nos vemos la semana entrante, salvo su mejor opinión.

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