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500_diputados

¡Fuera los Plurinominales de la Nómina!

POR RAFAEL MARIN MARIN

No tienen razón de ser los plurinominales en un país donde la representación proporcional solo ha sido el reciclaje de actores, hombres y mujeres que ya no ganan ni una elección en su casa, donde la voz y voto también se les acabó dado el descredito de sus vidas públicas.

No viene al caso mencionar nombres, pero cada uno de nosotros en los estados del país sabemos quiénes son y en sus curriculas esos cargos aparecen muchas veces como trofeos. No las deberían publicar por vergüenza propia ante la mala actuación que hicieron en esos cargos. Hay quienes han sido cinco veces diputados federales o locales y senadores por lo menos dos veces y realmente no hicieron nada de nada, bueno si algo, cobrar a costa del erario público.

La propuesta del PRI en voz ce Cesar Camacho y Jorge Carlos Ramírez Marín, de reducir de 500 diputados federales a 400 y de 128 senadores a 96, es nueva respecto al número de reducción. Hoy tenemos 500 diputados federales y de ellos 200 son plurinominales “los que ya no ganan elección ni en la casa”.

Hay 128 Senadores y de ellos 32 son plurinominales y 32 de la llamada primer minoría, también cuestionable pero más sensata que los plurinominales. Está además la enorme carga de asesores, choferes, vehículos y otros tantos apoyos que se les brindan. Pocas veces hemos sabido de diputados plurinominales que sí trabajan, pero es mínimo, por lo que tampoco se justifica su existencia.

Existe por lo menos una veintena de iniciativas partidistas de reducción de plurinominales, además de algunas ciudadanas que deben salir de la congeladora para ser analizadas cada una,  y buscar que resulte lo mejor de todas éstas por el bien del país, el cual es muy cuestionado por sus métodos antidemocráticos de elección dentro de sus partidos y la elevada corruptibilidad de su clase política.  También se considera un país con un Instituto Nacional Electoral con grandes sueldos que, ¡por Dios!, ni los países ricos se dan ese lujo.

Si realmente queremos hacer las cosas bien, en una nación con tanta pobreza, generada también por una clase política altamente criticada por todos los sectores y en donde sus partidos también son cuestionados por falta de probidad, lo correcto es que dejemos de jugar a la democracia, abandonar los tiempos del reformismo constitucional que según patriarcas del derecho dijeron era lo mejor, y sentemos las bases de un congreso único, honesto, limpio, pulcro, honrado y democrático, no como el que hoy sale en los “memes”, donde un carrito de juguete esta volteado y a su alrededor hay muchos roedores “chiquitos y canguros” con la leyenda, se accidentaron diputados y todos fallecieron; o uno más, donde en Google aparece en un mapa el poder legislativo diciendo con apuntador “cámara de las ratas” (Google ya pidió disculpas).

Como mexicanos debemos sentir vergüenza y pena que nos ubiquen en un mediano lugar en honestidad o desde el otro mirador, medio corrupto de 150 países.

Es simple, si un partido pierde una elección no tiene por qué tener diputados plurinominales, mientras que el registro sólo si obtiene votación que lo salve, pero hasta allí. Esto mientras no haya otras formas de construir la democracia mexicana. Es así que debemos instaurar los 300 diputados uninominales y dejar el Senado en 64 con dos senadores, ya sea por partido o Coalición: uno de primer lugar en votación y otro en segundo lugar.

Se dice que se busca ahorrar en el poder legislativo, pero eso no es lo importante, sino hacer nuestras instituciones más eficientes y menos burocráticas. Esto debe llevarse a cabo ya, para buscar que los congresos de los estados puedan alinear sus constituciones a la reforma final. Tanto en los congresos, como en la federación, los ciudadanos se llevan cada chasco de ciertos diputados impuestos, lo que ya no debe suceder, sean colocados por los partidos o por quienes en su momento se sienten lideres o dueños de los mismos, ante una sociedad que solo es utilizada para votar y engordarles el caldo. Así de simple. Actuemos. Comentarios, email  Esta dirección electrónica esta protegida contra spambots. Es necesario activar Javascript para visualizarla

 

 

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