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Lascas Económicas

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Nuevo Contexto Geopolítico de Incertidumbres y Riesgos

*Los Mecanismos Multilaterales hoy son muy Débiles

*Resultan Favorecidos Sólo los Actores más Fuertes

*Integrar y Avanzar, la Única Opción de Latinoamérica

*Necesario la Detonación de Políticas Fiscales Activas

POR LUIS EMIGDIO CONTRERAS

Allá en Punta Cana, República Dominicana, con todo y la ausencia de Enrique Peña Nieto, que nos cuentan no llegó porque la declaración final iba a ser demasiado severa contra Donald Trump y sus estrategias xenófobas, la semana pasada muchos de los dirigentes de diversos países latinoamericanos y del Caribe se mostraron pesimistas frente al futuro y unos deslizaron, incluso, que por encima de mentiras y desplantes, el magnate estadounidense dejará una cauda tan negativa con heridas muy difíciles de cicatrizar en, al menos calculan, 20 años. O más.

Por ello, resulta más que atendible el llamado que hiciera en el marco de la V Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y caribeños, ni más ni menos que la titular de la CEPAL, la mexicana Alicia Bárcena: “ante la gran incertidumbre actual, avanzar en la integración regional es más necesario que nunca”. La irrecusable duda es saber si a alguien le cayó el veinte en la señalada junta. O sólo se fueron a pasear las delegaciones en ese lugar paradisiaco.

Ante los respectivos cancilleres, la reputada economista y diplomática se dio el lujo además de abogar por promover la diversificación productiva sobre la base de la revolución tecnológica y de incentivos vinculados a la lucha contra el cambio climático. ¿Le entran, señoras y señores? Pareció decirles o más bien advertirles.

Como sabemos, y con datos actualizados de la propia CEPAL, se calcula que en 2016 la economía se contrajo un 1,1% y para 2017 proyecta una expansión mediocre de apenas 1,3%, a lo que se suma la desaceleración del comercio, la escasa inversión física, en capital humano y en investigación y desarrollo, y la persistencia de la vulnerabilidad externa y de los desequilibrios estructurales, como el estancamiento en la reducción de la pobreza –estimada en 29,2% para 2015- y la limitada diversificación productiva. Nada más y nada menos.

En este contexto de noticias más bien desalentadoras, vale añadir que la desigualdad se ha agudizado en el mundo mundial en donde 8 individuos tienen la riqueza equivalente a la de los 3 mil 600 millones de personas más pobres del planeta; y claro, la migración hacia las regiones desarrolladas ha aumentado, la revolución digital ha acentuado la concentración empresarial en Estados Unidos y en Asia: y nos cuenta la misma Bárcena, “el cambio climático se ha revelado como la mayor falla de mercado”, por si no lo supiéramos.

Veámoslo bien: a estos cambios se añaden crecientes incertidumbres y riesgos derivados del nuevo contexto geopolítico en el que nos han ubicado Trump y compañía, que pudiera resumirse ahora así: un sistema internacional con pocas regulaciones donde los mecanismos multilaterales son débiles, situación que solo favorece a los actores más fuertes.

Por lo mismo, digámoslo con calma y fuerza, hay que fortalecer la gobernanza de la globalización y promover nuevas y efectivas alianzas público-privadas que permitan generar un cambio en la estructura productiva de los países latinoamericanos sobre la base de un gran impulso económico y ambiental.

¿Qué es importante, encima de lo prioritario? Como nos dijeran los propios agentes cepalinos, en estos momentos se requiere detonar políticas fiscales activas que reduzcan la evasión y constriñan el gasto público, así como diversificar la cartera de inversión hacia sectores distintos a los extractivos.

Y al mismo tiempo, urge impulsar la industrialización, aumentar el componente local de la producción latinoamericana en general y mexicana en particular, además de fomentar la integración productiva intrarregional, acelerar la facilitación del comercio, implementar un programa regional de infraestructura y avanzar en forma decidida hacia un mercado único digital.

La clave de todas estas propuestas es saber si contamos en la región y en nuestro país en concreto, con líderes con visión que sepan no sólo lo que busca Trump, se le anticipen en el tablero, adviertan cambios con varias jugadas por delante y resuelvan cómo matarle el rey sin mayores aspavientos ni frivolidades. Solo eso.

¿Esos dirigentes ya los tenemos? ¿Ya nacieron? ¿Hay que capacitarlos o traen los genes de héroes? Todas estas dudas son pertinentes si se toma en cuenta que las actuales personas que cobran como autoridades no están, precisamente destinados para encarar –o al menos no han mostrado muchas habilidades que digamos- y sobre todo, vencer los desafíos que se nos presenten en estos nuestros tiempos de cólera.

Porque más allá de planteamientos o recetas, lo clave es saber si hay aún visiones nacionalistas en las nuevas generaciones o millennials, o bien con eso de la digitalización como herramienta se nos impone el criterio imperial de arriba, el histórico, el de siempre, el avasallador sólo que, con máscaras nuevas, de pelo rubio y verde, y nos quedamos relegados en el nicho más oscuro de la humanidad. ¿Lo permitiremos?

Confiemos en que haya sensatez y sentido común. ¿Por qué en los hechos no se toma la asesoría de los que negociaron hace 25 años el TLCAN? El movimiento se demuestra andando. Ya dijimos.

Por lo pronto, estas Lascas Económicas buscan piedras preciosas que tengan sentido nacionalista, tengan visión mucha más arriba de los cuatro dedos, se alíen con otras similares que puedan ser útiles para derruir muros estúpidos y, al fin, converjan hacia un destino común: el de México ¿Es mucho pedir? Nos vemos aquí mismo, pero la semana entrante.  Esta dirección electrónica esta protegida contra spambots. Es necesario activar Javascript para visualizarla

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