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México se Muerde las Uñas por la Incierta Relación con EU

*Moneda de Cambio: la Seguridad en la Frontera

*Oportunidad, si hay Guía Para Controlar la Nave

*Marcha de las Mujeres: la Revolución del Amor

POR LUIS MIGUEL MARTÍNEZ ANZURES (Segunda parte)

Si el número de deportaciones hacia nuestro país supera los tres millones de paisanos devueltos, serán pésimas noticias, pues no tenemos condiciones económicas favorables que ofrecerles. Quizás solamente habrá problemas de seguridad y carencia de trabajos bien remunerados.

¿Y la política exterior? Ya sabemos que tendrá grandes cambios, pero ¿de qué tipo?

Donald Trump ha arremetido en contra del libre tránsito de personas, mercancías y hasta vehículos entre ambas naciones y lo ha ratificado. Por esta razón, se espera que la construcción del muro que divida los limites geoespaciales entre México y Estados Unidos sea una realidad. Una dura y complicada realidad que hay que entender. ¿Pero si se lleva a cabo este muro de donde saldrá el dinero para pagarlo? De los impuestos o en su caso, del dinero incautado (porque esa es la palabra exacta para definirlo) de los connacionales que trabajan en aquel país y que cada semana o cada mes envían a sus familias en México.

A México le conviene reformular su papel en la actual relación de seguridad y combate contra las drogas y los carteles, que Estados Unidos ha venido implementando en todo el continente americano con especial énfasis en nuestra nación. La actual función de poner de este lado de la frontera los muertos y la violencia, a cambio, de más recursos económicos y logísticos no ha sido un buen trato. Esta pudiera ser una moneda de cambio que el gobierno actual pudiera poner sobre la mesa de las negociaciones con los americanos, en favor de mayor flexibilidad fiscal, por ejemplo, en los productos elaborados en este país. Veremos si la pericia en la delegación mexicana logra imponerse ante la negativa estadounidense. Todo depende del capitán que guie los controles de la nave.

MOVIMIENTO DE LIBERA EL PEZÓN

En Estados Unidos hay agitación. Free The Nipple (el movimiento de libera él pezón), es la nueva tendencia que está revolucionando las redes sociales. La razón filosófica (pudiera decirse) de este movimiento es que, para muchos, siempre ha estado mal visto que una mujer enseñe su pezón en sitios públicos, incluso cuando se va a un restaurante y vemos a una mujer amamantando a su bebé, a esto se le etiqueta como “una falta de educación”.  Para las convocantes a este movimiento, la falta de educación ha estigmatizado a la mujer en la sociedad moderna, impidiéndole desarrollar todo su potencial en los diferentes roles de las comunidades occidentales. Esta exclusión social, sigue hasta la fecha, estableciendo una notable diferencia entre mujeres y hombres, que en nada contribuye al establecimiento de la una sociedad más justa y equitativa entre ambos géneros.

Hoy, en 37 estados de los EU, está prohibido que una mujer amamante a su hijo en público porque le supondría una multa de 2.500 dólares. Una restricción normativa que no solamente es retrograda y contra natura, sino que en suma atenta contra la libertad de una vida digna de parte de todos los seres humanos en virtud de su desarrollo físico y emocional. Además, también se coarta la libertad para poder criar y alimentar de manera adecuada y nutritiva a muchos niños que viven las consecuencias de las sociedades modernizadas.

Por ello, este movimiento lucha para acabar con este tipo de leyes que oprimen, social y legalmente, a la mujer.

A la par, en Estados Unidos también se encuentra la crítica dirigida desde el séptimo arte que varios directores como Michael Moore o Spike Lee han realizado, sobre la permanencia del modelo americano como lo conocemos hasta la fecha.

En este sentido, para directores como Spike Lee, el colapso de la vida social estadounidense, pasa necesariamente a través de la exacerbación del modelo económico y el consumismo desmedido que privilegia el dinero por encima de los valores sociales y orales de las comunidades más vulnerables en los suburbios de todo Estados Unidos.

En la manifestación de las mujeres, en repudio a la toma de protesta del nuevo presidente Donald Trump, muchos de sus miembros participaron.

En esa ocasión, miles de personas en distintas partes de Estados Unidos se reunieron. Ninguno de los asistentes fue arrestado en Seattle, donde al menos 120,000 personas marcharon. Tampoco en Chicago donde 250,000 manifestantes cerraron cuadras del ‘Loop’, en el centro de la ciudad. Mucho menos en Nueva York, donde 400,000 personas tomaron la Quinta Avenida o en Los Ángeles, quizás la manifestación más numerosa del país, donde el musculo californiano saco a las calles a  750,000 personas.  De igual forma nadie fue arrestado en la capital, donde medio millón de almas se reunió para reafirmar sus derechos y desafiar al presidente que había tomado posesión 24 horas.

Algo está totalmente claro en la marcha de las mujeres en Estados Unidos y, en el mundo, el poder femenino no tiene límites. Las mujeres una vez más, han levantado la voz y su presencia ha logrado retumbar y hacerse escuchar.

En este sentido, la marcha de las mujeres se convirtió en lo que la cantante Madonna dijo con gran luminosidad: “en este momento se gesta la revolución del amor”.

Pareciera ser un mensaje de fuerza espiritual en momentos tan sombríos y desesperanzadores.

La gran lección de la marcha de las mujeres es saber que, no importa la oscuridad que se cierne sobre los cielos de la democracia a nivel mundial con la llegada de Donald Trump al poder, por qué siempre habrá un camino de luz y amor a través de las voces de las mujeres que han decidido iniciar su propia revolución.  En hora buena por este valioso movimiento social.

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