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México se Muerde las Uñas por la Incierta Relación con EU

*Signos de Futura Recesión Colocan en Alerta a Nuestro País

*La Economía Interna no Tiene con qué Funcionar por sí Misma

*Indicios: el Cerrojo de la Puerta del Vecino Estará Blindado

POR LUIS MIGUEL MARTÍNEZ ANZURES (Primera parte)

El viernes pasado Trump tomó posesión como el nuevo presidente de los Estados Unidos. Este evento social mantuvo los ojos de todo el mundo en aquella nación por unas cuantas horas y los días subsecuentes.  Lo dicho durante la toma de protesta del presidente americano determinará el nuevo eje rector, las coordenadas políticas de aquella nación y del mundo entero; convulsionará los mercados internacionales y las principales economías de cada región. No es poca cosa. Se juega la paz y la estabilidad macroeconómica de los bloques europeo y asiático y, en mayor proporción, la del Continente Americano.

En un contexto de grandes convulsiones sociales, México se muerde las uñas. El tiempo apremia y las certezas en relación a las condiciones económicas de aquella gran potencia sobre nuestros productos son un signo de interrogación. Mucho ha señalado Donald Trump sobre el aumento a las barreras arancelarias de productos de la industria automotriz elaboradas en este país y enviadas a su nación. Este personaje no ha dudado en pronunciarse en contra del Tratado de América de Libre Comercio celebrado entre ambas naciones. Y ni siquiera ha mostrado un ápice de duda sobre la tangible construcción de una barda que separe a ambas naciones. Y por si eso fuera poco, su política antinmigrante pareciera que tiene serias miras a repatriar a casi 3 millones de indocumentados mexicanos en los primeros meses de su administración.

Las cosas no solamente se ven mal sino además no muestran signos de esperanza o de recuperación en un futuro inmediato.

Desde el punto de vista económico, Donald Trump ha aumentado  los riesgos a la baja para la economía mexicana, en medio de desequilibrios fiscales que están en la mira de agencias calificadoras para recortar la percepción crediticia de México. Un juego que parece hecho a la medida de las grandes compañías estadounidenses, que se frotan las manos para prestar y en su caso, después cobrarse con jugosos réditos el capital otorgado a México durante este tiempo de difíciles horizontes económicos.

¿México se encuentra al borde de una nueva crisis económica o más bien será la constante que millones de mexicanos han enfrentado en el pasado? Al parecer esta no es una nueva versión de la crisis de los años 90’s, más bien los signos de un apocalipsis sistémico que se había ignorado durante varias de las administraciones anteriores. Un mal que se dejó crecer.

Expliquemos lo anterior.

En principio tenemos que señalar que la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte traería consigo serias reducciones en la balanza comercial en el país. Actualmente, México coloca en la nación de las barras y las estrellas el 83% de sus exportaciones. Una cantidad que habla por sí sola y nos dice que, la economía nacional está totalmente orientada en la venta de sus productos manufacturados hacia aquel lado del Río Bravo.

Por ello, varios economistas han recortado sus expectativas de crecimiento para México (apenas la semana pasada la OCDE se sumó a esta inercia y reportó que la expectativa del crecimiento nacional seria entre 1.5% y 1.7%. Tiene como techo el incremento poblacional y la inflación que genere el aumento en los productos de primer orden que se encontrará en intervalos de 3.5% a 4.5%. Es claro que este crecimiento macroeconómico no ayuda en nada al país y menos a los bolsillos de los mexicanos.

Por si lo anterior fuera poco, desde 2009 con la crisis que se generó en Estados Unidos, a septiembre de 2016, la deuda total de México se incrementó en 13.9 puntos porcentuales a 48% del Producto Interno Bruto (PIB). Y de acuerdo al último reporte del Banco de México de este último trimestre, la deuda ha rebasado ya el 50%. No solamente tenemos una dependencia excesiva y alarmante sobre el comportamiento de la economía estadounidense, sino además nuestra deuda interna ha crecido de manera irresponsable, lo que coloca en grave riesgo la permanencia de las reservas internacionales de esta nación.

A la par de estos malos resultados, el peso ha perdido 27.3% desde el cierre de 2014. Sin embargo, el déficit en cuenta corriente (que mide la operación de México con el resto del mundo) es de 2.98% en el primer semestre del año, un máximo desde 1998, lo que indica que la caída en el tipo de cambio no ha funcionado para absorber los choques externos. Esto que se traduce en que no solamente la inversión extranjera se ha reducido sino que, además, la caída del valor de la moneda nacional no es suficiente incentivo para los nuevos inversionistas extranjeros que siempre buscan paraísos fiscales en donde hacer crecer su dinero.

El economista Jonathan Heath (profesor en la Universidad Autónoma Metropolitana  y de varias instituciones educativas del país y miembro de varias consultoras internacionales) no descarta que en la primera mitad de 2017 la economía mexicana enfrente una recesión, como consecuencia de la incertidumbre que ha generado el presidente electo de los norteamericanos. El iceberg está cerca de hacer colisionar al barco de la economía mexicana.

De acuerdo a las palabras de este reconocido especialista en temas económicos:

“El motor de crecimiento han sido las exportaciones no petroleras y ahora les vamos a quitar fuerza cuando no tenemos otro motor. La economía interna no tiene para funcionar por sí misma”.

Pero ¿cómo nos impactara el huracán Trump en el factor social? La respuesta, quizás, deba llegar de la mano de millones de deportaciones masivas que se esperan cumpla, ya que fueron ofrecidas como un elemento central de su campaña hacia la presidencia de aquel país.

Para él, cumplir con esta medida no solo le dará mayor legitimidad al interior de su país sino, además, enviará un duro mensaje en materia de política exterior, hacia todas las naciones con las que tenga algún tipo de relación. Al parecer el cerrojo de la puerta de aquel país se blindará.

(Continuará)

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