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gasolinazo

El Gasolinazo: La Guerra Entre la Economía y lo Social

*Lo que la Coparmex Dejó al Descubierto la Semana Pasada

*Hoy en México Cada Quien Gasta lo que le Viene en Gana

*Reportan lo que les Conviene, sin Entregar Cuentas a Nadie

POR LUIS MIGUEL MARTÍNEZ ANZURES

El jueves 5 de enero, en un mensaje previo al transmitido a nivel nacional por  el presidente Enrique Peña Nieto, la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex) aseguró en un comunicado, difundido a través de varios medios de comunicación y plataformas electrónicas, que hay un margen de maniobra para reducir los porcentajes de impuestos considerados en la fórmula para determinar los precios de las gasolinas.

En otras palabras, dejó al descubierto la duplicación de impuestos sobre los combustibles fósiles en nuestro país. IPES e IVA  sobre una misma cosa.  Vaya trastada. Sobre esta situación el organismo empresarial, menciono lo siguiente:

“…pasa necesariamente por algún esfuerzo mayor del Gobierno para corregir su balance fiscal”; así como realizar un recorte efectivo al gasto público, el cual “…no debe hacerse solamente reduciendo el presupuesto de inversión pública o los programas sociales, sino sobre todo mejorando la eficiencia del gasto”.

Lo que podemos entender entonces es que, para la COPARMEX y para muchos mexicanos que han salido a las calles a manifestar su desacuerdo por el incremento al precio de los combustibles el gobierno ha hecho oídos sordos y cerrado por completo sus ojos, para no ver ni escuchar sus propios errores. Me permito explicar.

El gasto del gobierno ha sido un verdadero despilfarro en las entidades federativas, no tiene ni pies ni cabeza. No se sabe cuánto se gasta con exactitud, ni se tienen mecanismos de control y eficiencia en el uso de estos recursos. Se dice que se gasta en tal o cual cosa, pero la verdad es que no se sabe si el dinero destinado para esos fines efectivamente tenga ese final. Tampoco se castiga el desvío de los dineros provenientes de la miscelánea fiscal.

En pocas palabras, cada quien gasta lo que le viene en gana y de la forma en como se le ocurre sin entregar cuentas a nadie. Cuando así lo hacen reportan lo que quieren y sin sufrir ningún castigo por ello.

Ante lo anteriormente expuesto, podemos apreciar a través de datos cuantitativos que, efectivamente, el Gobierno gastó más de lo programado en el presupuesto y más en servicios personales que en inversión pública de enero a septiembre del 2016, de acuerdo con la fuente de datos de la dependencia encargada de administrar los recursos públicos del país.

¿Pero de quien sería la responsabilidad de que este manejo de recursos poco racional fuera una realidad hoy en día? ¿Qué institución o instituciones no están llevando a cabo su trabajo de manera eficiente y expedita?

Considero pertinente señalar que dichos cuestionamientos deben ser contestados a profundidad por los titulares de la Comisión de Hacienda y Crédito Público de la Cámara de Diputados, organismo encargado de autorizar o descartar incrementos en las finanzas federales de todo el territorio nacional, así como por, el hoy titular de la Secretaria de Relaciones Exteriores, Luis Videgaray (quien en su momento fue el titular de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público).

Estos personajes autorizaron gran parte de todo este desorden económico presente en lo que va del sexenio, preguntándonos porque no se hizo con gradualidad el incremento de la gasolina y si era el mejor momento para realizarlo con la inminente devaluación del peso mexicano y la incertidumbre derivada por el nuevo gobierno de Estados Unidos.

Pero las cosas ahí no acaban.

¿Es que en este país nadie va a responder por la negligencia en el uso de sus funciones o responsabilidades?

En este tenor, la COPARMEX tiene razón, en señalar que el buen juez por su casa empieza? Esto no lo ha comprendido el titular del ejecutivo de nuestro país, no solamente por qué no observamos medidas ejemplares en el uso racional del presupuesto del gobierno federal sino que, en suma, encontramos una reticencia marcada por el constante rechazo a disminuir de manera sustantiva y no simbólica los altísimos salarios que tienen los altos mandos de la Administración Pública Federal.

Encontramos simulación, antes que medidas efectivas reales que busquen satisfacer el descontento social de todos los mexicanos.

No hay suficiente control en el presupuesto. ¿Cómo es posible que se gaste más del aprobado [por el Congreso de la Unión? ¿Qué valor tiene un presupuesto si no se respeta? ¿Por qué no empiezan por el ejemplo? Si la Presidencia gasta tanto y sin control, ¿por qué las demás instancias sí deben ajustarse?

Aunque la Auditoría Superior de la Federación (ASF) analiza en qué se destina el gasto, sus informes no tienen consecuencia; nadie toma en cuenta sus análisis.

Al destinar más dinero del programado, el Gobierno recurre a endeudarse”, pero ¿y la COPARMEX, cumple debidamente con el pago de sus  impuestos?

Por esta razón, es claro que estamos ante la peor de las crisis en la historia moderna de este país, ante la debacle económica y política de este siglo que va en su segunda década. El fondo de este pozo oscuro y tenebroso pareciera no tener un final. Al menos no un final productivo y más esperanzador para el país. Deuda pública en crecimiento, un mal panorama económico mundial y nulas posibilidades de desarrollo económico interno son solamente algunos de los factores que alimentan un escenario devastador para el México.

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