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A la Vuelta de la Esquina

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Crisis de Carburantes: Altos Precios y Robo sin Freno

*Los Ciudadanos, Únicos que Pagan las Consecuencias

*Hay un Desorden Absoluto en la Materia; Debe Frenarse

*¡Cuidado!, los Mexicanos hoy Están Sumamente Irritados

POR IVAN RUIZ

No hay una cifra exacta sobre el robo de los ductos de gasolina en México, pero todo indica que los únicos que cuentan con este carburante barato son los delincuentes y, algunos propietarios de las gasolineras.

Siempre ha llamado la atención que las autoridades del país sepan de las bandas delincuenciales que ordeñan los ductos, pero no las detienen. Dicen que están coludidos con integrantes de diversas policías municipales, pero tampoco son aprehendidos.

La denominada “ordeña” o el robo de las “pipas” que transportan el combustible, son las más socorridas formas de sustraer la gasolina. No hay quien los frene, no obstante que hay sospechas de contubernio entre crimen organizado y trabajadores de Petróleos Mexicanos.

Esta problemática inició con el siglo y se incrementó desde 2006. Hoy en por lo menos la mitad de los estados de la República se comete tal delito.

Hasta el año 2015 de acuerdo con un informe de Pemex en el Congreso de la Unión, la cifra de “tomas” clandestinas había pasado de 155 a más de 16,000. Seguramente hoy la situación está peor.

Desde hace dos años los senadores panistas recomendaron contratar especialistas externos, capacitados y calificados, con el propósito de combatir tal delito no sólo dentro de Pemex sino fuera de la misma.

En ese momento dijeron que, de acuerdo con Pemex, la logística del robo de combustible opera de dos formas: la primera es en los ductos de la empresa productiva del Estado y la segunda es mediante el robo de pipas. Mencionaron que para llevar a cabo el robo se requiere de gente capacitada y bien enterada de la operación de los ductos.

Explicaron también que el combustible se surte a diferentes horas y, previo a cada evento, se pasa agua por el tubo, por lo que se presume la participación de personal especializado, con vínculos con la delincuencia organizada como informantes clave, quienes reportan la hora en que pasa el combustible.

Otro planteamiento fue que “en promedio cada dos horas se perforan ductos para extraer combustible de manera ilegal, y que la distancia entre cada toma clandestina es de 3.5 kilómetros, a lo largo de 14 mil kilómetros de red de tubos de Pemex Refinación”.

Además detallaron que, a nivel nacional, “durante el año 2010 se contabilizaron 691 tomas clandestinas; para 2012 la cifra se incrementó más de cien por ciento con mil 635 tomas; para 2013 ya había dos mil 162 tomas y para el cierre del año 2014 se reportaban cuatro mil 127 tomas clandestinas”.

Y ha seguido en aumento.

El Instituto Belisario Domínguez, del Senado de la República realizó un estudio denominado “Robo de hidrocarburos en México” en el cual puntualizaba que el robo de combustible había causado pérdidas económicas en 2013 superiores al presupuesto asignado a la Secretaría de Energía, y mayor en 60 millones de pesos al presupuesto de la Cámara de Diputados.

Las cifras oficiales del informe decían que durante los primeros ocho meses de 2014, el robo a la empresa implicó una pérdida de 7.5 millones de barriles, equivalentes a 15 mil 300 millones de pesos, que representan aproximadamente el 4.4 por ciento de las ventas totales de gasolinas tipo Magna y Premium.

Desde entonces, pues, quedó manifiesta la ineficiencia de las medidas adoptadas hasta ahora.

Los legisladores en aquel momento advirtieron que el delito de robo de combustible no sólo es un problema económico, sino que “genera un alto riesgo para la seguridad de poblados y municipios, y contribuye de manera importante a las finanzas del crimen organizado, y lo seguirá haciendo en tanto no se combata de manera eficiente”.

Han pasado casi cuatro años desde entonces y la situación está peor, con el agravante ahora del aumento de los precios de los carburantes.

La consecuencia era previsible: protestas en una decena de estados de la República, porque los únicos que pagan los platos rotos por el desorden existente son los usuarios… a quienes no se toma en cuenta. La gente común piensa que existe una inutilidad de parte de las autoridades en esa y otras materias. Los ciudadanos están desesperados ante la falta de oficio que se ha estado presentando desde que inició el robo de los combustibles en México, lo cual está cumpliendo casi dos décadas.

Existe una gran irritación ¡Cuidado!

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