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La Nueva Fiscalía: ¿Un Paso Hacia la Justicia? o ¿Nuevo Desastre en la Historia de México?

POR LUIS MIGUEL MARTÍNEZ ANZURES

La intención de clonar a la PGR y bautizarla como Fiscalía General de la República no se evita sólo con la generación de una ley que tenga el aval de académicos de prestigio y legisladores interesados en la materia.

Tampoco sí solamente se consigue que el actual procurador renuncie a ser fiscal. Resulta ser una medida saludable para el desarrollo institucional de esta fiscalía, pero insuficiente, porque para evitar que esa clonación se lleve a cabo se requiere una profunda modificación al artículo 102 de la Constitución. Es decir, se requiere dotar de reglas competitivas, democráticas y transparentes que determinen la designación de él o la Fiscal General, además de que, con la misma importancia, garantizar que no se realice un traspaso automático de los recursos materiales, humanos y financieros. Toda una re-ingeniería institucional soportada a través de la materia normativa constitucional que hasta ahora no se vislumbra en el horizonte político.

El sentido de clonación se explica desde la óptica de algunos especialistas de la siguiente manera: implica la reproducción de un ente absolutamente homogéneo a partir de una misma célula. Así que, con los mismos recursos humanos, materiales y financieros, más un líder sin autonomía de facto, difícilmente podemos esperar que la Fiscalía sea algo muy distinto de lo que es la Procuraduría General de la República. Y la razón, como ya lo han analizado, es que su nacimiento proviene de la misma raíz que dio origen a la degenerada PGR. Pareciera que esta nueva institución está condenada al fracaso antes de ver la luz.

La insistencia en que Raúl Cervantes deje de ser Procurador antes de que se apruebe la Ley que regulará la Fiscalía General Anticorrupción no debe detenerse. Sin embargo, la autonomía de la institución que regirá en el futuro la administración de justicia de la Nación, no depende únicamente de asegurar que quien la dirija lo haga con total distancia de los poderes y un estricto modelo de rendición de cuentas, sino que la ingeniería institucional y las garantías de su autonomía determinarán también los alcances de su renovación. El titular de la nueva Fiscalía debe estar arropado por un andamiaje institucional fortalecido por la neutralidad y objetividad en la impartición de justicia a través de servidores públicos debidamente capacitados y probados en el ejercicio de sus funciones que garanticen el cabal cumplimiento de estos objetivos. Todo lo que esté por debajo de estos objetivos sería un rotundo fracaso.

Como lo hizo Fujimori en Perú, tal parece que el presidente Enrique Peña Nieto pretende levantar un blindaje integral a la procuración de justicia, de modo que los próximos años el Fiscal sea su allegado y las jerarquías de la Fiscalía le ofrezcan subordinación. Una garantía de inmunidad jurídica. De esta forma, podría quedar consumado si no se hacen cambios de fondo a los artículos transitorios que se escribieron para darle vida al clon de la PGR.

Abordemos ahora uno de los retos que habrá de enfrentar la nueva fiscalía en aras de despegarse por completo de su predecesora PGR: la estructura orgánica y la selección del personal.

Es inadmisible que se transfiera tal cual, a la totalidad del personal de la PGR a la nueva Fiscalía, sobre todo por los mediocres resultados en materia de investigación criminal. La renovación merece un diseño sólido de Servicio Fiscal o profesional de Carrera. Es fundamental que este sistema se instaure en esta nueva institución.  En el marco del Seminario Internacional “La fiscalía que México Necesita”, la especialista Úrsula Indacochea, de la Fundación para el Debido Proceso, señaló que se requiere institucionalizar un proceso integral para el ingreso, la formación, la evaluación, el traspaso, los ascensos y las medidas disciplinarias del personal de la Fiscalía en todos los niveles jerárquicos.

Además, las implicaciones de una Carrera Fiscal no podrían ser cubiertas si se recontrata al personal de la Procuraduría. Para ello se requiere un detallado trabajo de descripción de perfiles y asignación de plazas que no respondan a las prácticas ejercidas en el pasado. Necesita una macro-cirugía en el diseño institucional de la Fiscalía.

Por lo tanto, la descentralización de las fiscalías regionales debe plantearse, igualmente, dotándolas de cierta autonomía y facultades discrecionales, como sugiere Julio Contardo, Fiscal Regional de Chile. Insistió además en que la autonomía de una Fiscalía está también sostenida por los criterios para los casos de impacto, la distribución de casos para dar seguimiento a aquellos que se cometen desde el poder del Estado, de modo que estén libres de cualquier injerencia de dichos poderes.

Pero el rumbo de la nueva Fiscalía General de la República al parecer se definirá a través de la clonación institucional antes que por la reinvención y mejoramiento de la estrategia del combate a la delincuencia. Pareciera que en nuestro país el saldo de los errores cometidos en el pasado nunca es suficiente al momento de tomar decisiones concernientes al futuro pues los seguimos llevando a cabo. Lo que está por venir será muy interesante para ser analizado en virtud del desarrollo en el sistema de justicia mexicano.

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