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El Salario Mínimo ha Perdido 40% de Poder Adquisitivo en 20 Años

*Recuperar Algo, Imposible de la Noche a la Mañana: GHW

*No es una Propuesta Consensuada con las Organizaciones

*El Principal Dique es la Diferencia en el Número de Afiliados

*Un Objetivo: Impulsar Empresas Ante Amenazas del Exterior

POR ALBERTO ALMAZÁN

Dos visiones y una sola meta por diferentes caminos.

Dos visiones: una osada y otra cautelosa.

Dos visiones que comparten el Gobierno federal y el de la Ciudad de México, pero no el Congreso de la Unión, en donde las iniciativas correspondientes duermen el sueño de los justos.

¿Qué tienen las dos visiones?

El incremento del salario mínimo para llevarlo a 89 pesos en abril o mayo.

El diferendo entre las dos visiones está en el cómo, cuándo y cuánto.

MISIÓN POLÍTICA entrevistó a dos capitanes del sector privado: a los presidentes de la poderosa Confederación Patronal de la República Mexicana (COPARMEX), Gustavo de Hoyos Walther, el osado que lanzó la oferta de ir más allá de lo que la Comisión Nacional de los Salarios Mínimos aprobó para los salarios a partir del uno de enero de 2017; el líder de la Confederación de Cámaras de Comercio y Servicios y Turismo (CONCACO-SERVYTUR), Enrique Solana Sentíes, el de los cómo, cuándo y cuánto, quien confirma: no hay consenso entre las confederaciones ni con el Consejo Coordinador Empresarial.

(Para información normativa, el salario mínimo se encuentra regulado por la Ley Federal del Trabajo, publicada en el Diario Oficial de la Federación el 1 de abril de 1970, la cual es reglamentaria del Artículo 123 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos. La LFT dispone en su Artículo 90.- Salario mínimo es la cantidad menor que debe recibir en efectivo el trabajador por los servicios prestados en una jornada de trabajo. El salario mínimo deberá ser suficiente para satisfacer las necesidades normales de un jefe de familia en el orden material, social y cultural, y para proveer a la educación obligatoria de los hijos. Se considera de utilidad social el establecimiento de instituciones y medidas que protejan la capacidad adquisitiva del salario y faciliten el acceso de los trabajadores a la obtención de satisfactores).

Sin embargo, el mínimo ha perdido poder adquisitivo en 40 por ciento en los últimos 20 años, según estadísticas del Congreso del Trabajo, del INEGI y de los organismos encargados de medirlo.

La discusión de elevarlo comenzó cuando Enrique Peña Nieto era presidente electo, según revelaciones del secretario del Trabajo, Alfonso Navarrete Prida, quien salió al paso de la propuesta del Jefe de Gobierno, Miguel Ángel Mancera, quien pretendió ser el autor de la misma. No obstante existir cuando menos siete iniciativas en el Senado y en la Cámara d Diputados y que el tema estaba agendado en el Pacto por México, es momento en el que no se llega a acuerdo alguno.

Salvo la osada propuesta que surge del sindicato patronal y que De Hoyos Walther define así:

“Nosotros encontramos una gran responsabilidad, un gran compromiso, frente a este dilema de seguir la ruta inicial que por muchos años se están planteando las revisiones, donde básicamente los incrementos han sido para rescatar algo del deterioro del poder adquisitivo, que se da año con año con la inflación y queríamos recuperar algo, pero es imposible hacerlo de la noche a la mañana, de lo que a lo largo de 20 años se ha venido desfasando el salario mínimo, hay que decir que hoy en día el poder adquisitivo, es prácticamente 40 por ciento menor de lo que tenían las familias hace 20 años, de tal manera que es un tema que hay que abordar de frente”, no se ha hecho una más que emerja del poderoso sector privado.

Y ante la propuesta de ir más allá del incremento aprobado por la Conasami, que en porcentajes totales alcanzó el 90.4 por ciento para 2017 con respecto a 2016, Solana Sentíes, responde a su par patronal:

“No, no se puede aumentar lo que propone Coparmex. La verdad es que Coparmex dio a conocer una propuesta de ellos que, si se dio a conocimiento de la Conasami, obviamente, ha habido propuestas de diferentes organismos, pero ésta no es una propuesta consensuada con todas las organizaciones, de hecho, yo he estado consultando este tema con todas mis cámaras, estamos en todo el país y no me es tan fácil recibir información de todos ellos, su posicionamiento al respecto, por lo que es un tema que ha creado mucha preocupación”.

DIFERENTE NÚMERO DE AFILIADOS, DIQUE

Los líderes empresariales, el sindicato patronal y la más grande de las confederaciones, encuentran en el número de sus afiliados un dique.

Gustavo de Hoyos Walther confirma que sus más de 36 mil asociados coinciden en la necesidad de incrementar el mínimo hasta los 89 pesos para, como objetivo final, recuperar el poder adquisitivo e impulsar el mercado doméstico frente a las amenazas externas que revolotean sobre los cielos mexicanos.

Y Enrique Solana Sentías muestra sus cartas:

“Cuando una organización tiene una presencia con algunos miles de empresarios, a lo mejor tiene una presencia más definida y sobre todo tengan un perfil esos empresarios de cierto tipo, que les permite dar una propuesta de tal magnitud.

Para nosotros que representamos a millones de micro, pequeños y medianos empresarios, es muchísimo más complicado, por lo que sí nos preocupa mucho el recuperar el poder adquisitivo, porque eso va a beneficiar a todas las empresas, al haber mejor poder de compra hay consumo, al haber consumo hay actividad económica y se generan empleos, siempre y cuando no haya inflación y no haya una extensión de empresas en las zonas más débiles”.

Esto es, para 33 mil empresarios-industriales es posible otorgar aumentos mayores; para los “millones” de comerciantes y prestadores de servicios, la complicación está en el posible surgimiento del efecto espejo “y esto se pueda contaminar, yo no veo tan sencillo que alguien que gane 90 pesos o que gane 100 pesos se quede muy tranquilo y quien gane ahora gane 89, también va a querer su incremento”.

Coparmex consultó con sus asociados. Y la respuesta obtenida dice: adelante.

“En las últimas semanas iniciamos un proceso de consulta que abarcó prácticamente la totalidad de las empresas que forman parte de la Coparmex en todo el país, más de 36 mil empresas, que representen un tercio del PIB y de esta consulta le preguntamos a los empresarios, dicho sea de paso, pequeños, medianos, grandes, lo mismo del comercio, la industria, servicios, cuál debería ser el funcionamiento nuestro como sindicato patronal”, informa De Hoyos Walther.

Y se lanza en una larga explicación, con la cual justifica la osada propuesta –osada por provenir de quien proviene no por la cantidad que se busca incrementar- de los patrones:

“Nosotros encontramos una gran responsabilidad, un gran compromiso, frente a este dilema de seguir la ruta inicial que por muchos años se están planteando las revisiones, donde básicamente los incrementos han sido para rescatar algo del deterioro del poder adquisitivo, que se da año con año con la inflación y queríamos recuperar algo, pero es imposible hacerlo de la noche a la mañana, de lo que a lo largo de 20 años se ha venido desfasando el salario mínimo, hay que decir que hoy en día el poder adquisitivo, es prácticamente 40 por ciento menor de lo que tenían las familias hace 20 años, de tal manera que es un tema que hay que abordar de frente.

“Básicamente la propuesta, en lo que consiste es que el salario mínimo general, el salario más bajo que se paga en la economía formal lo alineemos a la línea del bienestar. El Coneval, organismo que evalúa la política de salarios, ha determinado que una persona que vive en una ciudad, lo básico para su subsistencia alimentaria y otras necesidades de la vida cotidiana, requiere obtener 89 pesos con 35 centavos y esta medición no es algo que se haya hecho de manera arbitraria por algunos de los expertos de Coparmex, sino que es algo de la estadística publica, más reconocida.

“¿Cómo planteamos que pueda alcanzarse esto?... bueno primeramente darse un incremento porcentual similar al que se ha dado cada año de acuerdo a la inflación, que se ha dado del 4, 4.5 por ciento y es lo que se ha dado cada año. La novedad de la propuesta es que de una vez pactemos que en algún momento de 2017, pensamos nosotros que puede ser en abril o mayo, la gente que gana el salario mínimo general, el salario más bajo de la economía, tenga la certeza de un incremento nominal adicional, calculamos nosotros que del orden de los 9 pesos o 9.50 pesos –después del aumento anunciado por la Conasami- de tal manera que la suma de estos incrementos, el que se de en el mes de enero más éste ultimo de mayo, nos lleva a que estas personas, tengan asegurados cuando menos, lo indispensable para su subsistencia.

“Se ha mencionado también, ¿qué va a pasar con el resto de los salarios generales profesionales y los contractuales?, nosotros pensamos que muchas de las empresas de la Coparmex están pagando evidentemente por encima de este salario mínimo general, ya que en algunos casos hay obreros muy calificados que están recibiendo remuneraciones cuatro, cinco o más veces el salario, sobre todo en regiones donde hay una gran actividad económica, como en el Bajío, en Aguascalientes, Querétaro, León, Baja California, pero tenemos regiones del país donde el salario mínimo todavía es la referencia de cerca de 7 millones de mexicanos que están recibiendo esta remuneración.

“De tal manera que entendiendo que hay un tema social de por medio, es que hemos hecho esta propuesta, ya que nos parece que el entorno actual del país ante los retos internacionales, ante la necesidad de fortalecer el mercado interno, es el momento de un paso adelante y eso es lo que hicimos la semana pasada”.

¿Y CON QUÉ LE VA A ENTRAR EL GOBIERNO?

Con la Reforma Hacendaria de 2014 el sector privado protestó: pagan impuestos los mismos de siempre, acusaría el entonces dirigente del Consejo Coordinador Empresarial, Gerardo Gutiérrez Candiani. A más, el Gobierno, con respaldo de los legisladores federales, decidió que las prestaciones y aportaciones adicionales en beneficio de los trabajadores no serían deducibles como hasta 2013.

De ahí, que en su oportunidad, el dirigente nacional de la Concanaco-Servytur, da a conocer la postura de sus agremiados:

“Sabemos de la necesidad de incrementar los mínimos. Es un esfuerzo importante porque estamos en niveles de 3 por ciento de inflación, hablamos de incrementos del 13 por ciento más –después del aumento del 9.4 de la Conasami- contra la inflación, afortunadamente, pero se había caído muchísimo el salario mínimo, ya que se había tomado como medida para calificar multas y todo lo que sabemos entonces se nos fue cayendo y fue perdiendo su poder adquisitivo en un 60 por ciento.

“Pero también habíamos acordado a principios de año, dar un valor fijo a los salarios para ir recuperando de alguna manera más rápida su poder adquisitivo, lo que pasa es que se ha descontrolado totalmente la situación económica, de principios de año a la fecha y hoy tenemos un tipo de cambio que ha subido muchísimo y el peligro de las medidas que podría adoptar Donald Trump y yo creo que debemos ser muy precavidos. Creo que sí debemos subir los salarios para mejorar el consumo interno, es una alternativa a la situación que se nos puede presentar, en lo que no estamos de acuerdo es en el cuanto, en el cuándo y en el cómo. A mí me han dicho representantes de Cámara: oye y el Gobierno ¿con qué le va a entrar? Porque nos grabó el 51 por ciento de las prestaciones sociales, impactando de manera importante el costo de las empresas, el gobierno se benefició en sus ingresos y esto a nosotros nos vuelve a impactar de manera importante por los costos de operación”.

Dos visiones y una sola meta por diferentes caminos.

Dos visiones: una osada y otra cautelosa.

Dos visiones que comparten el Gobierno federal, el de la Ciudad de México, pero no el Congreso de la Unión, en donde las iniciativas correspondientes duermen el sueño de los justos.

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