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Sin Ley Reglamentaria, los Impulsores Tendrán las Manos Vacías Para el 2018

*Es “Política Ficción” ha Dicho el Presidente Peña Nieto

*En México la Reforma Político-Electoral de 2014 lo Permite

*El Gabinete Tendría que ser Ratificado por la Cámara Alta

*La Propuesta fue Realizada por Manlio Fabio Beltrones

POR ALBERTO ALMAZÁN

Producto del Pacto por México y de la reforma política-electoral, se plasmó en el artículo 89 de la Constitución el probable nuevo modelo que garantizaría la gobernabilidad: los gobiernos de coalición.

Sin embargo, y con el paso del tiempo y aún y cuando la modificación fue aprobada por las tres principales fuerzas políticas: PRI, PAN y PRD, es momento en el que no existe la ley reglamentaria que le dé viabilidad.

Incluso, el presidente Peña Nieto ha calificado tanto el gobierno de coalición como a la segunda vuelta, de “política ficción”, porque se construyen mayorías ficticias.

Los observadores han señalado que ha quedado claro con el Pacto por México que no se requieren los gobiernos de coalición, toda vez que Peña Nieto sin tener mayoría en el Congreso avanzó en sus reformas de gran calado.

La propuesta, originalmente planteada por el entonces senador de la República, Manlio Fabio Beltrones, cuando se preguntaba: ¿para qué queremos el gobierno?, ha sido retomada por el PRD y sus cuatro gobernadores, Arturo Núñez Jiménez, Silvano Aureoles Conejo, Graco Ramírez Garrido-Abreu y Carlos Joaquín González, de Tabasco, Michoacán, Morelos y Quintana Roo respectivamente, se aprestan a sumar fuerzas con los del PAN, Francisco Domínguez, Miguel Márquez, Javier Corral, Carlos Mendoza, Martín Orozco, Francisco Cabeza de Vaca, Francisco Vega de la Madrid, Miguel Ángel Yunes y Rafael Moreno Valle, para que desde sus facultades empujen en el Congreso de la Unión la ley reglamentaria que daría paso a los gobiernos de coalición.

Beltrones, quien ha permanecido alejado de la política desde su renuncia al CEN del PRI por las derrotas sufridas en las elecciones de junio pasado, también impulsa el proyecto, lo que dio pie para que el presidente Peña Nieto calificara de “ficción”.

¿QUÉ ES UN GOBIERNO  DE COALICIÓN?

Mucho se habla sobre el particular, pero poco se explica qué es un gobierno de coalición.

Hay ejemplos que publica Wikipedia:

En el parlamentarismo, el partido con más representantes tiene la iniciativa para formar gobierno después de unas elecciones. Si cuenta con mayoría absoluta, su candidato será investido como jefe del gobierno y tendrá suficientes garantías para gobernar en solitario. En el caso de que no llegue a la mitad de los escaños de la cámara, el partido ganador tiene las siguientes dos opciones:

1-           Intentar formar un gobierno en minoría; para ello deberá negociar con otras fuerzas políticas para persuadirles a que voten a favor de su candidato en la investidura, y posteriormente legislar buscando apoyos parlamentarios puntuales en cada votación.

2-           Intentar formar un gobierno de coalición; negociar con otra(s) fuerza(s) la creación de un gabinete de gobierno que contenga miembros de todos los partidos del acuerdo.

La iniciativa de formar un gobierno de coalición suele proceder del partido ganador de las elecciones. El ejemplo más representativo de coalición gubernamental fue la del Reino Unido. El Partido Conservador de David Cameron ganó las elecciones de 2010, aunque sin llegar a la mayoría absoluta. Cameron llegó a un acuerdo con el Partido Liberal-Demócrata de Nick Clegg, que, a cambio de incluir a varios de sus miembros en el Gobierno, le aportaría el apoyo parlamentario suficiente para una mayoría sólida.

En ocasiones, el partido ganador de las elecciones, si no tiene mayoría absoluta, se puede ver superado por el resto de fuerzas políticas, si éstas conforman un gobierno de coalición. Por ejemplo, en Japón, tras las elecciones generales de 1993, en las que el Partido Liberal Democrático (PLD) perdió la mayoría absoluta, un grupo de ocho partidos de izquierda, que no deseaban la continuidad del PLD en el gobierno, se aliaron para formar una coalición gubernamental.

Otro ejemplo fueron las elecciones en Galicia en 2005. El Partido Popular, de derecha, se quedó a un escaño de la mayoría absoluta, con 37 de los 75 escaños del Parlamento. Los otros dos partidos que obtuvieron representación, el Partido Socialista (25) y el Bloque Nacionalista Galego (13) formaron una coalición de izquierdas llamada Bipartito gallego.

VARIANTE: EL CORDÓN SANITARIO

En el caso de que grupos de distinta ideología formen un gobierno de coalición para impedir que un tercer partido acceda al poder, se dice que las formaciones coaligadas están haciendo un cordón sanitario contra el mencionado partido.

Ejemplo: en la ciudad de Ronda, en España, partidos de ideología tan dispar como el Partido Popular, el Partido Socialista e Izquierda Unida pactaron para impedir el acceso a la alcaldía al Grupo Independiente Liberal, un partido de derecha populista que, pese a estar implicado en graves casos de corrupción, fue la fuerza más votada.

En el año 2009 el Partido Popular, el Partido Socialista, partidos rivales en España, firmaron un pacto para desalojar al Partido Nacionalista Vasco del Gobierno del País Vasco. En esta ocasión el candidato socialista, Patxi López, fue investido con el apoyo del PP, pero los conservadores prefirieron no formar parte del gobierno.

El más reciente ejemplo se da en España. Después de 11 meses sin formar gobierno, finalmente el PSOE decidió abstenerse para que Mariano Rajoy fuera investido.

En México, de acuerdo con la reforma político-electoral de 2014, ya existe la fórmula de gobiernos de coalición. Aunque el conjunto de reformas se publican en 20 cuartillas, a renglón cerrado, lo correspondiente a los Gobiernos de Coalición se constriño a menos de una. Este es el texto íntegro:

GOBIERNO DE COALICIÓN:

“Mediante esta figura, el Presidente de la República podrá construir, en cualquier momento de su mandato, una alianza con una o varias de las fuerzas políticas con representación en el Congreso de la Unión para conformar una mayoría legislativa estable que ratifique:

•          Un programa de gobierno que contenga los puntos coincidentes que hayan acordado las fuerzas políticas que forman la coalición.

•          Una agenda legislativa que se convierta en soporte del programa de gobierno.

•          Un gabinete de coalición ejecutor del programa de gobierno.

El gobierno de coalición se regulará por un convenio y un programa que deberán ser aprobados por la mayoría de los miembros presentes de la Cámara de Senadores.

La reforma prevé que, si el Presidente de la República opta por la coalición, los nombramientos que haga de sus secretarios de Estado tendrán que ser ratificados por el Senado de la República, con la salvedad de los secretarios de Defensa Nacional y Marina, en razón de las importantes atribuciones que ambas dependencias tienen encomendadas en materia de seguridad y soberanía nacional.

Esta modificación contribuye a que México cuente con un diseño institucional que fomente una mayor interacción y corresponsabilidad entre los distintos Poderes. En un gobierno de coalición los acuerdos construidos serán públicos y transparentes e irán más allá de los temas de coyuntura, al tiempo que su implementación será más eficiente, más expedita y con beneficios concretos para los mexicanos.

Ratificación de los Secretarios de Relaciones Exteriores y de Hacienda y Crédito Público.

Para fortalecer la debida colaboración que debe existir entre el Presidente de la República y las Cámaras del Congreso de la Unión la reforma prevé que, cuando no se opte por formar un gobierno de coalición, el Senado de la República deberá ratificar el nombramiento que el Presidente haga del Secretario de Relaciones Exteriores. Asimismo, se faculta a la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión para ratificar el nombramiento que el Ejecutivo Federal haga del Secretario de Hacienda.

En caso de que alguna de las cámaras rechace en dos ocasiones a las personas postuladas para ocupar la Secretaría.

Optar implica si quiere o no. Convenio: ponerse de acuerdo en las posiciones, lugares, responsabilidades.

Una alianza con una o varias fuerzas políticas, cuando menos en México, haría imposibles los acuerdos.

EL ORIGEN DE LA PROPUESTA

En septiembre de 2011, Manlio Fabio Beltrones, coordinador de los 22 senadores del PRI, convenció a Carlos Navarrete y José González Morfín, del PRD y el PAN, para que avalaran su propuesta de gobiernos de coalición.

Al presentarla en el Pleno, el sonorense que ya aspiraba a ser candidato presidencial en el 2012, no obstante que dos meses antes había concluido su mandato Enrique Peña Nieto y había admitido públicamente su interés en ser el abanderado del PRI, afirmó que la iniciativa busca dotar de mecanismos al sistema presidencial para llegar a acuerdos y “construir gobiernos de coalición, en donde las distintas fuerzas políticas puedan acordar políticas públicas con objetivos claros, que compartamos todos, y adicionalmente éstas se hagan efectivas en el Congreso”.

La propuesta de Beltrones precisaba: “Lo que estamos poniendo sobre la mesa es el convencimiento de que, en el futuro, la Constitución pueda prever que gobiernos que se instalen con la votación con la que lo han hecho los últimos gobiernos –menor a 50%–, tengan la posibilidad de contar con un instrumento alternativo para gobernar en coalición”.

Han pasado cinco años desde que utilizó la fuerza que le otorgó marcar la agenda política y legislativa entre 2006 y 2012 y su propuesta quedó en la congeladora.

Sin embargo, desde hace dos meses el tema se ha puesto sobre la mesa.

Y fue el propio Beltrones el que lo revivió. Ya sin las presiones de ser dirigente del CEN del PRI. Ya sin cargo político alguno. Ya sin compromisos con nadie.

Ya encontró eco en cuatro gobernadores del PRD y quienes, se sabe, multiplicarán esfuerzos para que la reforma constitucional cuente con la ley reglamentaria y en el 2018 pueda estar en el conjunto de la legislación electoral.

Un avance en el Pacto por México que, por razones desconocidas, no logró en la LXII Legislatura una ley secundaria. Y en la LXIII no hay visos de revivirla, a menos que los gobernadores que suman 13 entidades dialoguen con sus diputados y senadores y los convenzan de que los Gobierno de Coalición son lo mejor que puede esperar el país ante la falta de votos, el 50 por ciento, para quien resulte ganador.

Sin embargo, la postura presidencial, cuyo peso político termina hasta el 4 de junio de 2018, es contraria a la de los gobernadores y del expresidente del PRI. El debate apenas empieza.

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