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Lascas Económicas

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Abogan por el Retorno del Pacto de Solidaridad Económica

*Otros Pregonan: no Hace Daño la Devaluación

*Mientras, la Carestía Retoma su Ritmo Ascendente

*Las Tasas de Interés en los Bancos son Impagables

*Y la Bolsa es un Acordeón Estridente y Peligroso

POR LUIS EMIGDIO CONTRERAS

Nos metimos a la hemeroteca hace unos días y recordábamos cuando el entonces Presidente Miguel de la Madrid convocó a todos los sectores de la población, a principios de la década de los ochenta, para que el mellado país no se le acabara de escurrir entre las manos a su gobierno naciente.

Si usted cuenta con la edad suficiente para evocar esto, o si en su caso se ha documentado sobre el particular, se dará cuenta que el señalado Pacto de Solidaridad Económica –que así se le denominó a esta estrategia avalada y hasta obligada por el entonces más férreo y súper ortodoxo Fondo Monetario Internacional- tuvo más efecto contrarios que positivos.

Y todas las consecuencias de las determinaciones de entonces, quiérase que no, se vienen arrastrando a la fecha.

En aquella llamada década pérdida, en donde quedaron embarradas también todas las economías latinoamericanas y caribeñas, algunas de las cuales hundieron a sus pueblos por décadas en el fango del oprobio, la desolación y la muerte pues había que sumarle feroces dictaduras, México se erosionó de raíz con una severa deuda externa casi inmanejable heredada de José López Portillo, inflaciones de tres dígitos –llegó a ser oficialmente anualizada hasta de 112 por ciento, si no mal recordamos- , una severa devaluación del peso heredada desde tiempos de JLP, tasas de interés por las nubes y, para acabarla de amolar, un crack en el incipiente mercado bursátil (aunque ya en el año de 1987) derivado de lo que ocurría en el resto de las bolsas, con especial acento en Wall Street.

Mucho se ha dicho y escrito desde entonces; se señaló en aquel tiempo que quien fuera titular de Hacienda, el carismático y presuntamente firme Jesús Silva Herzog, no hizo mucho que digamos para salvar a su competidor (así lo veían), de MMH, mientras que se agudizaba “el problema de caja” de las finanzas públicas locales. Pero el Ejecutivo lo sostuvo, como sabemos, dos tercios de su administración.

También se mencionó que el entonces subsecretario hacendario, un ya barbudo pero joven José Ángel Gurría, fue uno de los artífices de la renegociación de la deuda, proceso que se prolongó por cierto varios meses y que, al final, “hasta nos aplaudieron” allá en Washington, en donde tuvo que intervenir además del FMI y el Banco Mundial, hasta la Casa Blanca, mientras en el plano local se presionaba para que nos declarásemos en moratoria, en el estira y afloja correspondiente.

Todo este regreso sin gloria del cassette –pues nada entonces era digital ni informático y ni señales teníamos del desarrollo tecnológico de ahora- nos parece pertinente rememorar para que veamos en estos momentos de apremio si hemos aprendido de las lecciones del pasado. Y la respuesta rápida pudiera parecer que no. O no mucho en el mejor de los casos.

Hace apenas unas horas, un sedicente analista político gritoneaba con mal dramatismo, y peor guión, en cierto canal televisivo de nuevo cuño que “mientras la inflación no se dispare, no tenemos por qué preocuparnos si el dólar se va a 21 o 24 pesos”, y al mismo tiempo en las variables macro todo mundo recortaba más a la baja las expectativas de crecimiento, la carestía retoma su ritmo ascendente con declarado acento –ya se estima cerrará 2016 arriba del 3.3 por ciento-; la bolsa es un acordeón estridente y peligroso; las tasas de interés en los bancos son impagables por supuesto, ante la voracidad y, dicen, miedo, de los empresarios del dinero, mientras que la deuda externa ya se disparó a niveles inenarrables (se llame David Ibarra o Luis Videgaray, da lo mismo), eso que tanto ocupó y preocupó mantener a raya a personajes como Guillermo Ortiz, Francisco Gil Díaz, Agustín Carstens y el propio José Antonio Meade, en otros tiempos.

Nada de qué preocuparnos, opina el sesudo gritón de marras que piensa que así ganará rating, pero lo cierto es que hay mucho por qué hacerlo, toda vez que ese clima, que en el argot financiero se le conoce simplemente como “manejo de expectativas” se está deteriorando a grandes zancadas como ocurriera justamente en tiempos de De la Madrid, y se recayera en la administración de Carlos Salinas de Gortari.

¿El cambio de Videgaray por Meade, en Hacienda, obedeció a una consideración bien pensada del Presidente Peña Nieto en torno al manejo de las arcas públicas y las repercusiones que se pudieran tener en este corto plazo por el predicado deterioro?

Nos parece otra vez que no. Como se lo comentamos en estas páginas, el gran amigo mexiquense del Ejecutivo se fue a su casa de bolsa por los palmarios y últimos yerros aplicados en el caso Trump, así como su injerencia en las relaciones exteriores, que por cierto no alcanza a entender la titular, pero eso es otra cosa.

Si a nadie le importara realmente el tema devaluatorio, si todo se remitiera exclusivamente al daño que se hace solo en el caso del encarecimiento de las importaciones, habría que decirle a los analistas que mejor el tema ni lo abordaran pues no nos perjudicaría. Pero eso es falso y los gritos del histrión no sustituyen, de nuevo, a la terca realidad y más vale que los que toman decisiones hacendarias y monetarias –Meade y Carstens, por supuesto- se muevan en la dirección correcta y adopten políticas públicas que tranquilicen las aguas antes de que el fantasma de De la Madrid tome cuerpo y entonces sí, ni Obama tendrá la crisis que tendremos que sufrir por otras décadas más. Qué conste que no digan que no se los dijimos.

¿Valdrá la pena, por preguntar algo, hacer una nueva versión del Pacto de Solidaridad Económica de MMH? Se la dejamos de tarea.

Por lo pronto, estas  Lascas Económicas se mueven en aguas profundas para ver si encontramos piedras amigas que nos ayuden a difundir toda esta especie y, en su caso, que nos permitan dilucidar mejor el camino a seguir, porque empedrado arisco sacará chispas por todos lados y, cuidado, pudiera arder Troya en muy poco tiempo. Y ya le esperan en este mismo espacio, pero la semana entrante.  Esta dirección electrónica esta protegida contra spambots. Es necesario activar Javascript para visualizarla .

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