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México, Lejos de Dios y Cerca de los Estados Unidos

POR CARLOS ZAMARRON RUIZ

Cuando faltan unos días para las elecciones presidenciales en los Estados Unidos y habida cuenta que sólo hay de dos sopas, o Hilary Clinton o Donald Trump, nos viene a la memoria aquella respuesta del deportista Porfirio Remigio al conductor televisivo Paco Malgesto cuando éste le preguntó quién de sus dos posibles contendientes era mejor, con más posibilidades de derrotarlo. El pintoresco personaje le respondió: “Pues mire Paquito, para mi que los dos son ojetes”.

Y bueno volviendo a lo de los comicios guerejos con la demócrata o con el republicano, pienso, a reserva de mejores opiniones que como alguien dijo: “Pobre de México, tan lejos de Dios y tan cerca de los Estados Unidos”.

Estoy de acuerdo con eminentes analistas que están manifestando desde hace un buen tiempo razonados temores si es que Trump gana la Presidencia del vecino país. Es evidente que estaría en peligro el mundo entero y hasta los millones y millones de cucarachas que viven y se reproducen vertiginosamente cada segundo en el planeta tierra. Desde luego –ojalá y esté tremendamente equivocado- si triunfa la señora Hilary, supongo que no estarán mejorando las relaciones entre su país y el nuestro y que en ese contexto un Acuerdo Migratorio –aquella enchilada de la que según Fox ya teníamos la mitad- continuará siendo un sueño y para nuestros compatriotas allá. La pesadilla cotidiana que es parte de sus vidas.

Como dijera Porfirio Remigio, ambos candidatos presidenciales son –parafraseando- ojitos de Pancha. Y ¿sabe por qué?, pues simplemente porque son gringos y a la mayoría de ellos los mexicanos les caemos como madrazo con marro en el dedo derecho del pie izquierdo. Los norteamericanos suelen ser proclives para eso de hacer negocios y así, tienen o en el extremo soportan socios, pero no amigos, salvo raras excepciones.

Una muestra de ello es que millones de ellos gustan del discurso racista, xenófobo y poca-madre de Trump y apuestan ahora y apostarán por él hasta que gane o pierda. Y es que piensan igual que él, que América es para los americanos y que los mugrosos arribistas migrantes procedentes de México y de todos los países del orbe, valen menos que un gusano. No creo que Hillary esté realmente convencida de lo contrario, acaso el mostrarse así, es cosa de campaña y desde luego asunto de productividad electoral, pero no más.

Cabe destacar que quienes han precedido –en los últimos tiempos- al presidente Barak Obama y él mismo, han pretendido tirar al bote de la basura lo que les molesta tanto como una piedra en los zapatos: el Tratado de Libre Comercio México-Estados Unidos- Canadá. La señora Hilton ya ha dejado en claro que si gana las elecciones buscará mínimo, que ese tratado sea revisado y no crea usted que en favor de nuestro país o de los canadienses, no y no.

A lo mejor si ella triunfa –como creemos-, más o menos las relaciones bilaterales entre nuestro país y el suyo se quedan como están con el saliente mandatario Obama, pero no creo que los contactos correspondientes vayan a convertirse en un plato de miel con hojuelas y ello no obstante que México necesita a Estados Unidos y viceversa pues el destino o el creador si usted prefiere, nos hizo vecinos y va de nuevo mala frase de “pobre de México, tan lejos de Dios y tan cerca de los Estados Unidos”.

Y va de nuevo la otra frase, la de Porfirio Remigio que ya consigné al principio de esta entre para MISION POLITICA de EL SOL DE MEXICO.

Hasta la próxima

 

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