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Del ABC Político

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*¿Permanecerán Aquellos que se Hicieron de la Boca Chiquita?

*Ellos Permitieron que los Misiles Políticos Dieran en el Blanco

*Hay Barruntos de Conspiración en la Visita de Trump a México

*Los Tres Funcionarios que Están Diariamente en la Televisión

POR GERARDO LAVALLE

A.- Claudia Ruiz Massieu sí sabía de las cartas-invitación que la Presidencia de la República envió a los candidatos presidenciales de Estados Unidos, Hillary Clinton y Donald Trump.

Un hecho negado. Filtraciones de quién sabe dónde, revelaron que la canciller desconocía la visita de Donald Trump, realizada el 31 de agosto y por ello, según las filtraciones, habría presentado su renuncia porque la ignoraron.

Sin embargo, unos días después de la turbulenta visita del republicano, que todavía produce misterios, la senadora Gabriela Cuevas Barrón me dijo que tenía confirmación de que la canciller sabía todo sobre la invitación, porque ésta fue entregada por le Embajada de México en Washington, en donde nuestro representante Carlos Sada también se dijo sorprendido por lo ocurrido.

Podrán decir misa y quizá muchos fieles vayan a escucharla.

La verdad afloró: en el penúltimo párrafo de la carta-invitación, el presidente Peña Nieto dice: …por este propósito, di instrucciones a la Secretaría de Relaciones Exteriores para contactar a su oficina”.

¿Sabía o no la canciller?

¿Le fue ocultada la carta porque se encontraba en Milwaukee, la ciudad más grande en el estado de Wisconsin?

¿Quién recibió las cartas-invitación?

¿Alguien usurpó el cargo?

De haber sido así, debería investigarse.

Por su parte, ¿el embajador no estaba en la Embajada?

¿Quién lo suplió?

¿Cómo se entregaron?

¿Quién hizo el contacto de la Secretaría con las oficinas de los candidatos?

A raíz del escándalo, Luis Videgaray Caso, el amigo-amigo del Presidente, presentó su renuncia.

El presidente Peña Nieto confesó que la aceptó porque era imposible su participación en el gabinete después de las consecuencias de la visita de Trump.

Todo, absolutamente todo, se negó en el momento álgido y se dejó al Presidente SOLO y con su alma.

Quizá Peña Nieto buscó cobijar a quienes no supieron dar la cara para aceptar sus responsabilidades.

No lo sé. Difícilmente habría una fuente que no fuera el Presidente para confirmar o desmentir lo que las evidencias, hasta ahora conocidas, revelan.

Hoy, conocidos los textos de las cartas-invitación, que por cierto nadie sabe la razón para hacerlas públicas a los 46 días –están fechadas el 25 de agosto-, se interpreta que aquellos que no supieron respaldar las acciones de su Jefe, no son de fiar.

¿Qué sigue?

Probablemente nuevos relevos. Necesarios, si se evalúa cómo cada cual que participó se hizo de la boca chiquita y dejó que todos los misiles políticos dieran en un solo blanco: el presidente Enrique Peña Nieto.

B.- Las turbulencias de la visita no terminan.

A principio de la semana pasada, el Instituto Nacional de Migración con Ardelio Vargas Fosado como comisionado, se negó a revelar la forma en que Donald Trump ingresó a nuestro país.

¿Cuál o cuáles razones impiden saber las condiciones migratorias aplicadas al candidato republicano?

Si fue ilegal, entonces el comisionado deberá pagar las consecuencias.

Si por el contrario todo se hizo conforme a la ley ¿por qué no se puede saber públicamente?

De acuerdo a todo lo que hemos conocido, gota a gota porque nunca hubo un aguacero, podríamos estar frente a una “conspiración” que, desde la opinión jurídica, tendría consecuencias.

Son muchos los nombres que podrían estar implicados. Vaya, desde la secretaria que escribió los textos para las invitaciones –aunque haya sido el primero y en el segundo se aplicara copy paste-, el funcionario que los revisó, el que los ensobretó, el que los envió a Washington, el que los recibió en la Embajada, el que los entregó en las oficinas de los candidatos presidenciales.

Demasiados involucrados.

Algo que no debe escapar al ojo revisor, es que después de 45 días de haber sido escritas y enviadas las cartas, debe existir una razón para hacerlas públicas.

¿Qué orilló a la Presidencia de la República a darlas a la publicidad?

Solamente quienes intervinieron lo saben.

Usted y yo podemos hacernos viejos ¿más? antes de tener luces en el oscuro túnel de la muy probable conspiración, aunque no se dilucide a quién estaba dirigida.

Se presume, pero solamente es presunción.

C.- Tres son los secretarios de Estado que aparecen todos los días en eventos públicos.

Miguel Ángel Osorio Chong, José Antonio Meade Kuribreña y Aurelio Nuño Mayer.

No hay día en el que no hagan alguna declaración, inauguren o clausuren actos no necesariamente políticos, o bien anden de gira atendiendo temas que en ocasiones no son de su responsabilidad.

Parecería que a partir de que el secretario de Gobernación se “destapó” mediante un spot que difundió en sus cuentas de Twitter y Facebook y que contó con la aprobación de las autoridades electorales, los otros también están presentes.

¿Son los corredores de la carrera que dura seis años para llegar a la meta?

Sin entrar en cuestionamientos, por lo visto en el Gobierno y en el PRI ya hay ciertos cambios en el semáforo.

Se pasó de rojo, el alto total hasta que el director cambie el color, a un ámbar que antecede al verde.

Es probable, no verdad de Perogrullo, que quien tiene el timón del buque político haya decidido dar el giro que conduzca a la tierra anhelada.

De ahí, que los secretarios mencionados y a lo mejor otros se suman en las próximas semanas, se comience a deshojar la margarita tricolor.

Son suposiciones.

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