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Lascas Económicas

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La Limpieza de la Economía Acarreará Damnificados

*Casi Nulo el Margen de Maniobra le Dejaron a Meade

*Desgaste en la ya de por sí Mellada Credibilidad Oficial

*Hubo Desaseado Comportamiento en Finanzas Públicas

POR LUIS EMIGDIO CONTRERAS

El desaseo –eufemismo de cochinero- que dejó Luis Videgaray y sus secuaces en las oficinas hacendarias y de pura pasada al país, tiene ocupado y preocupado al actual responsable de las finanzas públicas, José Antonio Meade, al grado que ni siquiera había terminado el discurso de “ya me voy” cuando se alcanzó a dar cuenta el entrante que eso de la información no era precisamente lo que le habían dejado.

Nos platican amigos comunes que, curiosamente, cuando llegaron las autoridades a las respectivas oficinas, no hubo a quien ya no digamos reclamar, sino siquiera ver. La mayoría en el área de Egresos y de Hacienda ya se habían ido, literalmente, como ratones cuando ven que se les hunde el barco.

Eso de la entrega recepción fue en estricto sentido un lugar común. Nada que se le parezca ocurrió. Todo el paquete que debía entregar el Ejecutivo a través de la SHCP no pudo ser cambiado en coma alguna y el doctor Meade Kuribreña, ni modo y sin arrugarse, tuvo que entrarle al quite y presentarlo ante los amables e ignaros integrantes de esta legislatura, allá en San Lázaro, echándole incluso flores al huidizo mexiquense antes de que terminara por apestarse, según la tradición política mexicana.

Ya se han devanado los sesos los analistas de toda jaez, para explicar que la defenestración a Videgaray Caso no fue, literalmente, por cometer un nuevo y craso error en el caso del arribo de Donald Trump a México, no, fue por el desgaste que ocasionó en la ya de por sí mellada credibilidad oficiaL, no, sino por la soberbia que le caracterizó cuatro años al personaje de marras que le hacía sentir prepotente y omnipresente en todas y cada una de las decisiones clave que ocurrieran en México.

Para fortuna de este país, la salida obligada del ahora ex secretario –aunque muy tardía, según opinan los expertos financieros- a la mera hora le ha beneficiado a la República. Dicho de otro modo, el error garrafal de imponerle a su patrón que viniera Trump, sí ha ayudado a las finanzas internas porque permitió su dimisión y que se exhibiera en todos los confines el desaseado comportamiento en materia de finanzas públicas, que se descubriera pues, y desde luego que se empiece a corregir antes de que el payaso haga de las suyas en el corral doméstico. Y vaya que estaba muy cerca la lumbre de los aparejos.

Desde hace unos dos años, por lo menos, ya diversos compañeros de la fuente hacendaria venían, por ejemplo, denunciando con datos, pelos y señales, el crecimiento de la deuda como proporción del PIB, así como el desdén que tenía Videgaray y los suyos frente a las señales de alarma que se acumulaban sin visos de que alguien pudiera remediar la situación. No querían hacerlo por la sencilla razón de que les importaba un comino realizarlo, aún a sabiendas (pues no nos van a decir que eran novatos o desinformados) de lo que estaba pasando y de las consecuencias de sus omisiones o hechos.

Varios consultores nacionales y extranjeros alertaban lo que estaba sucediendo; en el plano doméstico, nos consta, las y los jefes de comunicación social provocaron la salida o el congelamiento en otras fuentes a las reporteras y reporteros que advertían la bola de nieve que crecía día con día imparable y gigantesca. Pero la soberbia tiene una característica como lo demuestra la Historia: vuelve sordos a quienes la ejercen en política. Más en política económica nacional.

Y ahí viene otro tema no menos importante: en el caso del Servicio de Administración Tributaria, mientras por un lado se ponían sellos y cerraban establecimientos a partir de un recaudador puntual y agresivo, con lo que aumentó en los hechos la recaudación a niveles nunca vistos y, como ahora se pregona, hizo incluso que se equilibrara en buena parte lo que estábamos dejando de ingresar por motivos petroleros; del otro lado se laxó la política contributiva, con los grandes, con los meros grandes.

Más allá de la danza multimillonaria que se diera en los últimos ejercicios fiscales, lo que nos estábamos dando cuenta es que los empresarios de grandes inversiones y por ende enormes ganancias, sí podían (y pueden) pagar a firmas contables especializadas para darle la vuelta a las leyes y, en su momento, cobrarle al fisco mucho más que del lado de las utilidades netas anuales, con el objeto de acumular riqueza en estas tierras de Dior y de María Santísima.

Algunas de estas “operaciones” –por supuesto, perfectamente avaladas por la ley- hicieron posible que se revirtieran balances rojo sangre por negritos, negritos. Lo más interesante de estas cosas fue que algunos de esos prominentes hombres de negocios, ya se ha documentado, pertenecían a grupos selectos cercanos a la esfera del Poder, del Poder con mayúsculas. La vida continúa.

Entre tanto, en la casa los problemas se han multiplicado y las finanzas públicas de este país irredento, como era de esperarse, encaran adversidades que ni Obama las tiene y tratar de superarlas de la noche a la mañana no ocurrirá en lo que queda del sexenio y si nos apuran, ni en el siguiente, porque como lo demuestran todos los anales eso de construir tarda un poquito más que nuestros afanes depredatorios, por más que esté ahora el doctor José Antonio Meade al frente de la SHCP.

Los mexicanos, pareciera, no aprendemos de los yerros del pasado, los tristemente famosos de diciembre por ejemplo.  Ya hemos alertado en este espacio de las cosas que, sin duda, nos ocurrirán y que pudieran agravarse si no tomamos nuestras previsiones, tanto en la economía nacional como en la regional, familiar e individual. Si no nos movemos ahora, el doctor Meade nos pudiera alertar más o menos, ayudar a que no nos melle demasiado el jaloneo, pero a la mera hora padeceremos mucho frío con lo que viene. Qué conste. Amanecerá y veremos.

En esto de los pronósticos hablamos la otra semana entre piedras romas y filosas que andan muy preocupadas y ocupadas en lo que viene, sin que puedan secar las lágrimas de indignación, impotencia y tristeza. Veámonos entonces y conversemos con seriedad en este mismo espacio, ¿le parece?  Esta dirección electrónica esta protegida contra spambots. Es necesario activar Javascript para visualizarla .

 

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