Artículo Invitado

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En Veracruz la Responsabilidad Debe ser Compartida

*El Gobernador Debe Responder Solo por sus Acciones

*No es Responsable de las Tropelías de los Subalternos

*Estos, por ley, Obligados a Enfrentar las Consecuencias

POR RAFAEL MARIN MARIN

De moda está en el país llevar a juicio político, quitarles derechos partidistas, iniciar juicios de procedencia contra gobernadores por supuestos malos manejos, pero eso no basta porque, aunque ellos hayan sido titulares de los poderes ejecutivos en sus respectivos estados, no menos cierto es que por ley en cada una de esas entidades incluida la antes ciudad de México, en el caso Marcelo Ebrard, no despacharon solos en Palacio de Gobierno.

El poder ejecutivo es entendido como uno de los tres poderes que son erigidos constitucionalmente en un país o estado como contrapesos cada uno de ellos, en especial del Ejecutivo.

La Ley Orgánica de la Administración Pública del Estado de Veracruz, en su artículo 4 dice: La Administración Pública del Estado deberá conducir sus actividades conforme a las políticas, prioridades y restricciones que, para el logro de los objetivos y metas del Plan Veracruzano de Desarrollo y programas de gobierno, establezca el Gobernador del Estado directamente “o a través de sus dependencias y entidades”, las que se sujetarán a la planeación estatal y presupuestación, bajo criterios de racionalidad y disciplina fiscal, así como a la contabilidad, evaluación, información periódica, auditoría interna y control de gestión que dispongan las leyes de la materia.

Su artículo 5 dice: Las dependencias y entidades de la Administración Pública se organizarán internamente en órganos jerárquicamente subordinados y estarán obligadas a coordinar entre sí sus actividades y a proporcionarse mutua ayuda, cooperación y asesoría.

Y viene todo a colación porque sin pretender justificar la presunta inacción u omisión del ejecutivo del Estado que se hace manifiesta en redes, denuncias, actos y declaraciones, no es menos cierto que debe tomarse en consideración que el gobernador del estado responde solo por sus acciones como titular y persona física de un ente. Pero no es responsable, se diga lo que se diga, de la omisión, tropelías, inacción o incumplimiento de un deber legal, de lo que sus subalternos por ley deben responder.

En otras palabras, la administración pública local de Veracruz no está compuesta por un solo hombre, sino por cientos o miles que tienen a su cargo una función constitucional, reglamentaria y legal por la cual fueron contratados y a la cual deben responder. No puede el ejecutivo de un estado o país, ser al mismo tiempo el responsable del medio también, o de prensa, o de vialidad, o de seguridad, aunque es la cabeza de ellos. Pero cierto es que, muchos de los que al ser invitados por el ejecutivo a cumplir una misión no lo hicieron, lo que equivale a que deben por tanto también ser llamados a cuentas y repartir en todo caso la responsabilidad, (algunos, actualmente fuera de la administración local), con o sin desempeño administrativo o político.

Es inadmisible como es sabido que, en Veracruz, a la luz de toda la vorágine que se vive en el ámbito político, partidista, de transición política, de manifestaciones magisteriales tomando por días las ciudades sin salida ni entrada para nadie, de encuerados de los 400 pueblos y lamentablemente “encueradas” sin que la CEDH haga algo al respecto sirviendo para dos cosas, existan secretarios que tienen varios días sin ir a trabajar y sus oficinas parecen desiertos sin atención pública.

Es decir que ante la tempestad desatada incluso por la omisión seguramente de muchos de ellos, no son capaces de terminar en sus encargos cumpliendo con su mandato, pero eso sí, fijos cada quince días en la nómina. Pocos funcionarios como el Secretario de Gobierno Flavino Ríos, se mantiene prácticamente apagando los fuegos que sus compañeros de gabinete han creado o crearon, lamentablemente sin ser destituidos en el momento oportuno para que todo lo que hoy ocurre no pasara.

Pero esto es una lección de lo que no debe hacer nadie que se dedique o quiera dedicar a la función pública, porque el costo con el tiempo puede ser muy caro.

Hay casos “para la araña” como el de una mujer que en un descentralizado cobraba triple y utilizó hasta los vehículos públicos para ver un novio en estado vecino.  Hoy se refugia dicen en las famosas garras del alcohol, claro está sin ser llamada a cuentas, por lo cual quien podría pagar los platos rotos, como en otros casos, puede ser el propio gobernador sin deberla ni temerla, donde su gente no cumplió la tarea. Actuemos. Esta dirección electrónica esta protegida contra spambots. Es necesario activar Javascript para visualizarla