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Inicia la UNAM un Programa Para la Prevención del Embarazo Adolescente

*Lo Aplicará en los Cinco CCH y las Nueve Preparatorias

*La Información, una Clave Contra Este Problema de Salud

*Del México Pasado al Actual, Poco Cambia la Triste Historia

*Hoy: Rechazo, Depresión, Soledad, Vergüenza y Abandono

POR IVAN RUIZ

Hace algunas décadas en México en pueblos y ciudades los novios escapaban con las adolescentes. “Se la robó”, decían. En ocasiones con el embarazo en marcha, aquellas parejas se casaban, pero en la mayoría de los casos la jovencita era abandonada y como resultado censurada por la sociedad, excluida “porque cayó en desgracia”.

Hoy son casos de excepción los “robos” de adolescentes. Más bien es la trata de mujeres la que prevalece. Sin embargo, el embarazo de adolescentes está en auge y lo común es que no haya boda, ni siquiera que vivan juntos en pareja.

La falta de información para los adolescentes de ambos sexos continúa, mientras sectores de la población siguen satanizado la educación sexual en las escuelas.

Y para darse una idea del elevado número de adolescentes en el país, se considera que de los 29.9 millones de población joven en México, 36.8% son adolescentes de 15 a 19 años.

Además, en las adolescentes de 15 a 19 años, el número de nacimientos por cada mil mujeres es de 77. El embarazo a esta edad, aseguran, no solo representa un problema de salud para la madre y su producto, sino además tiene una repercusión económica para la madre, ya que implica menores oportunidades educativas o el abandono total de sus estudios, aspectos que contribuyen a generar un contexto de exclusión y de desigualdad de género.

De acuerdo a la Encuesta Nacional de la Dinámica Demográfica 2014 de las adolescentes de 15 a 19 años que declaró haber tenido relaciones sexuales, 44.9% dijeron no haber usado un método anticonceptivo durante su primera relación sexual; en las jóvenes de 25 a 29 años esta proporción aumenta a 54.4 por ciento. Cabe señalar que el inicio temprano de las relaciones sexuales entre los adolescentes sin la debida protección los expone a enfermedades de transmisión sexual o a embarazos de alto riesgo que implican peligro para la vida de la madre y su producto.

Asegura el INEGI que uno de los principales tópicos de salud en la adolescencia lo constituye el embarazo, debido a que es un proceso que involucra un desgaste físico importante para el cuerpo de la madre, y en la adolescencia el mismo aún está en desarrollo, razón por la cual los embarazos en esta etapa son considerados de alto riesgo.

Muchas adolescentes embarazadas presentan malnutrición, mayor incidencia de aborto, partos prematuros o bebés con bajo peso al nacer debido a que el útero de la mujer está físicamente inmaduro.

A nivel social, añaden, la maternidad en la adolescencia puede ser causal de abandono escolar, lo que a futuro es un obstáculo para la obtención de oportunidades de desarrollo económico, que a su vez puede impactar en otros aspectos como la salud, las relaciones sociales y culturales.

SIN EL CONSUELO DE MUCHOS…

Y no se trata de usar la sobada frase “consuelo de muchos, consuelo de tontos”, pero sí de observar que este fenómeno ocurre en muchas partes del mundo, ya que se considera que cada año a nivel mundial, 16 millones de mujeres adolescentes (15 a 19 años) dan a luz, principalmente en países de ingresos bajos y medianos (95%), mientras que cerca de tres millones se someten a abortos, muchos de ellos de forma clandestina.

A nivel nacional durante 2013, los datos de egresos hospitalarios (menciona el INEGI) señalan que del total de egresos en mujeres de 15 a 19 años, 83.9% se debió a causas de tipo obstétrico, entre las que se encuentran embarazo, aborto, complicaciones en el embarazo, parto o puerperio, y otras afecciones.

La UNAM ha señalado:

“Rechazo, depresión, soledad, vergüenza, abandono, incluso violencia obstétrica, son solo algunos de los aspectos que puede experimentar una adolescente que está atravesando por esta condición.

“La mayoría de los embarazos en adolescentes son producto de un descuido, de impulsos que se tienen en esta etapa de la vida durante la que los jóvenes empiezan a experimentar distintos cambios biológicos. A la par, transitan por la vida sin un acompañamiento de la familia o la escuela para que los guíen sobre cómo deben comportarse ante las transformaciones físicas y sociales que viven a diario”.

Este tema es fundamental, porque esta semana la UNAM pone en marcha un Programa de Prevención de Embarazo Adolescente a nivel Bachillerato para generar una cultura que revierta uno de los principales problemas de salud del país.

En este plan están incluidos los cinco Colegios de Ciencias y Humanidades y las nueve preparatorias. Los estudiantes recibirán toda la información sobre métodos anticonceptivos y la problemática en particular del embarazo en adolescentes, así como las enfermedades de transmisión sexual.

Bien por la UNAM.

 

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