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El Estado Necesario en el Siglo XXI

*La Panacea Para la Solución de la Administración Pública

*La Crítica del Monopolio Estatal en la Prestación de Bienes

*Los Servicios Públicos Podría Ofrecerlos el Sector Privado

POR LUIS MIGUEL MARTÍNEZ ANZURES, (Segunda parte)

En México, los regímenes posrevolucionarios dieron origen a la creación de entidades públicas, aumentaron el grado de complejidad en sus funciones por lo que, de actividades mínimas regulatorias se transformaron en actividades plenamente interventoras resaltando la existencia  de un sector privado protagonista.  A su vez, centralizaron atribuciones y funciones que los estados y municipios no podían o no tenían la capacidad administrativa para realizarlas en forma inmediata, que eran urgentes para una nación que iniciaba su reconstrucción; después del paso de la revolución.  Asumieron tareas administrativas.

Con el paso del tiempo, el crecimiento del aparato gubernamental puede situarse como parte de un doble propósito: primero, como un proceso de institucionalización de las relaciones de poder a su burocratización en las décadas de los 40’s y los 60’s y la modernización administrativa como instrumento para fortalecer al Estado en las décadas de los 60’s y 80’s. En este largo proceso de conformación y expansión de la administración pública destaca la amplia gama de servicios que comenzó a ofrecer el sector público y la necesaria presencia estatal en combinación con los bienes y servicios ofrecidos por el sector privado.

En este marco de ideas, la administración pública en México ha sufrido cambios profundos en las décadas del siglo XX que han marcado la inercia de los tiempos actuales. En el centro del debate se intentó polemizar en torno a su tamaño, su capacidad para atender los requerimientos de la ciudadanía en forma expedita y efectiva, así como cuestionar el monopolio estatal en la prestación de los bienes y servicios públicos, los cuales podrían ser ofrecidos por el sector privado. Esta tendencia mundial -primero ubicada en los países desarrollados y después en los países en desarrollo- fue presentada como una “revolución”, una gran transformación estructural entre lo público y lo privado. Como la panacea a la solución de la administración pública a nivel mundial.

De esta forma la intervención del Estado fue considerada como un elemento indeseable, pero que debería tener sus propios contrapesos para evitar excesos y en general, el propósito era recuperar la capacidad de iniciativa del sector privado y del mercado. Esta situación fue llevada al extremo en muchos países el orbe mundial por lo que los resultados al fin del milenio muestran avances contradictorios en el complejo proceso de modernizar la maquinaria estatal, así como distorsiones y limitaciones al mismo tiempo.

Durante la década de los 90’s la administración pública mexicana fue transformándose por la aparición de cinco tendencias: 1) la privatización de las empresas, 2) la simplificación administrativa, 3) la descentralización administrativa, 4) la endoprivatización de los servicios públicos y 5) desregulación.

Es importante mencionar que pasamos por procesos como lo son: 1) legitimación, 2) gobernabilidad y 3) gobernanza. Los procesos anteriores, fueron direccionados para culpar al Estado argumentando, que el mercado resultaba más eficiente y que por lo tanto era necesario realizar cambios trascendentales en la forma de manejar los destinos.

Al respecto es conveniente destacar que la simplificación y la descentralización son procesos que modifican el funcionamiento al interior del aparato gubernamental al fortalecer otras instancias de gobierno y reducir trámites innecesarios, por su parte, la privatización y la endoprivatización transforman sustancialmente el rol, el tamaño y la capacidad de acción de la administración pública al trasladar las atribuciones públicas al ámbito privado, así como introducir la aplicación de las teorías gerenciales al sector público. Elementos que hay que analizar a fondo en aras de nutrir a la Administración Pública del siglo XXI.

Como ejemplo de estos preceptos podríamos referirnos al sexenio del presidente Ernesto Zedillo, quien a través de una reformulación de una política descentralizadora bajo el emblema del federalismo llevo a cabo una reingeniería del aparato de gobierno. Me explico. De acuerdo con el Plan Nacional de Desarrollo 1995-2000, era necesario modificar las relaciones entre los distintos niveles de gobierno con base en dos líneas estratégicas de acción: la descentralización de funciones, recursos fiscales y programas públicos, así como el impulso de la vida municipal.

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