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Las Revueltas de Silvestre

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jose_vasconcelos

La Debacle en México

*Orden a los Docentes de no Pedir Libros a sus Pupilos

*Ocurre en Secundarias y Preparatorias Privadas y Oficiales

*Hay Modelos Educativos, que Copian a los de Otros Países

*Existe un Rosario de Ineficiencias en el Sistema Educativo

POR SILVESTRE VILLEGAS REVUELTAS

Hará casi un siglo que José Vasconcelos expresó lo siguiente: solo los libros sacarán de la barbarie a este país. Eran tiempos de cuando el régimen revolucionario de Álvaro Obregón daba rienda suelta para que su Secretario de Educación diseñara e impulsara una cruzada educativa que además de generar un apostolado docente que hoy la mayoría de los profesores de educación primaria y secundaria carece, publicaba una colección de libros con títulos de la gran literatura universal y en un sentido más menudo, diversos textos para niños y no tan niños que además se acompañaron con una serie de ilustraciones que salieron de los talleres de varios artistas, como Roberto Montenegro, cuya obra sería señera a lo largo de las siguientes décadas. La colección de “los libros verdes”, por el color de sus pastas, fueron reeditados en 1988 y en la actualidad solamente se encuentran en las librerías de viejo. El caso de estos libros vasconcelianos es un ejemplo de la MISION que se impuso el estado mexicano por hacer accesible la gran cultura entre amplios sectores de la población; los ejemplos en los años cincuenta y ochenta se multiplicaron pero hay que reconocer que el esfuerzo oficial se acompañó por una sensibilidad editorial de la iniciativa privada: comenzando por los indispensables “sepan cuantos” de Porrúa y continuando con la editorial Siglo XXI por citar tan solo dos ejemplos de alcances continentales.

En la actualidad la importancia del libro ha disminuido no solamente por la preponderancia de los aparatos electrónicos que los reproducen sino porque existe un desprecio hacia la cultura escrita y por ende un desconocimiento del universo que produce la imaginación que entre cualquier individuo lector provoca un buen texto. ¡¡Es el colmo, pero en las secundarias y preparatorias privadas y oficiales existe la orden de que los docentes no pidan libros a sus pupilos porque el análisis de cualquier texto retrasaría el cumplimiento de los larguísimos planes de materia!!  Es un desastre para México el papel preponderante que desde hace años juegan los profesionales de la pedagogía en la concepción, implementación y revisión de las materias que comprenden el sistema educativo mexicano. Primero, los pedagogos son ignorantes de aquellas disciplinas académicas que lo mismo componen las humanidades, las ciencias sociales que las llamadas ciencias duras, pero lo verdaderamente lastimoso es que los pedagogos no dan clases a los alumnos reales que se congregan en salones de más de cincuenta alumnos con todas las carencias lingüísticas y de formación académica. Sus modelos educativos son eso: una ficción que copia los modelos europeos, estadounidense y yo no sé si chinos o de Corea. Se acabaron los años y semestres escolares, hoy ya ni los trimestres son verdaderamente de tres meses y cuando los libros de textos oficiales y particulares tratan temas como la independencia nacional, sus generalidades son tan anodinas que el estudiante ni sabe de Morelos ni comprende la importancia de la separación respecto a España.

Pero la debacle no termina en los niveles básicos, la labor destructora de los pedagogos y aquellos burócratas incrustados en la SEP continúa en la educación que se ofrece a nivel licenciatura; si uno hace una comparación entre los planes y programas de estudio que se cursaban en los años ochenta, hoy los estudiantes reciben la mitad de los conocimientos, y no de aquellas materias optativas sino de las esenciales para la formación profesional: derecho constitucional para los abogados o dibujo para los diseñadores y arquitectos, son tan solo dos perlas de todo lo que se ha simplificado en la educación profesional. México no será realmente una potencia industrializada si los estudiantes de las ingenierías y de las ciencias duras como la física, cada vez saben menos de su especialidad. Los anunciantes no podrán competir en el extranjero porque ya no contratan a diseñadores sino a programadores que además no saben de historia de la cultura, semiótica y muchos otros saberes de los lenguajes que se utilizan en la mercadotecnia. Ante la falta de una educación rigorista veremos más ejemplos de plagio académico porque sus tutores y directores de tesis no leen los trabajos de los alumnos, o las autoridades universitarias (privadas) no les permiten reprobar a diversos alumnos porque los progenitores de éstos son quienes regalan recursos económicos a dichas instituciones. En fin, si a los problemas de inseguridad y de endeudamiento público le agregamos el rosario de ineficiencias en el sistema educativo que van desde los empleados de la CNTE (porque no son docentes) hasta la dictadura de los pedagogos, tenemos en su conjunto deficiencias galopantes que echarán a perder cualquier programa de gobierno basado en buenos deseos. Corrupción, omisión y la sucesión de simples errores son productos directamente relacionados con un sistema educativo ineficiente.

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