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Lascas Económicas

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Meade: Regreso a la Hacienda, en un Entorno Adverso

*Deberá Afrontar en lo Interno Comportamientos Mediocres

*También los Graves Errores Políticos de muy Reciente Cuño

*Más ha Demostrado con Hechos y Resultados que se Puede

POR LUIS EMIGDIO CONTRERAS

Desde finales de los 90’s, todavía lacerados por la crisis de los “errores de diciembre” (1994-1995) conocimos al entonces neo doctor en Economía por la Universidad de Yale, José Antonio Meade Kuribreña, quien trabajó como vocal del entonces controvertido Instituto para la Protección al Ahorro Bancario y después se desempeñó en ese encargo de secretario adjunto de Protección al Ahorro Bancario, del propio IPAB.

Eran los tiempos, recordemos, en los que las secuelas del Efecto Tequila, el shock financiero más grave de la historia nacional, se sentía no sólo en los bolsillos de la gente, cuestión de por sí grave y dañina, sino sobre todo, en el ánimo popular. No había credibilidad en la gestión pública, pese a que (dígase lo que se diga) tanto el Presidente Ernesto Zedillo como los secretarios de Hacienda, Guillermo Ortiz, primero, y José Ángel Gurría, después, hicieron bien su trabajo, con todo el camino cuesta arriba y aún con el costo político de que el PRI perdiera el poder y surgiera la malograda alternancia.

Pero bueno, lo importante es que desde entonces el funcionario técnico Meade ya brillaba en las estampitas y, desde entonces, se destacaba por sus intervenciones en el organismo que encabezaba nuestro buen amigo, Vicente Corta, en su calidad de vocal ejecutivo del IPAB, esa entidad que trataba de hacer menos dura la bronca de la deuda de las instituciones financieras y, por ende, de los deudores, es decir, millones de mexicanos.

(Paréntesis aparte merece su señor padre, Dionisio Meade, de quien también gozamos de su aprecio y reconocimiento, y que ubicamos desde principios de los ochenta como subsecretario de Comercio en la dependencia que entonces encabezaba, ni más ni menos, que Jorge de la Vega Domínguez. Así es la vida.)

En fin, lo importante es que José Antonio se ha caracterizado por su desempeño en donde se pare y no causó sorpresa alguna primero como subsecretario de Hacienda y luego como titular de esa dependencia, previo paso por la de Energía, en los tiempos calderonistas, pues de una u otras manera sus resultados hicieron posible, entre otras cosas, que a México no le haya ido tan mal a finales de la década pasada, pese a que derivado de procesos globales también encaramos una crisis de proporciones similares a las ocurridas al final del amargo salinato de todos tan inolvidable.

Y ya en este sexenio, apuntalado por su trayectoria exclusivamente, José Antonio (Pepe Toño le sueltan sin ambages sus amigos) pasó a desempeñarse como titular de la Cancillería, lo movieron a Sedesol y, de ahí, como nos consta, lo acaban de regresar a los pasillos palaciegos de Hacienda, en un entorno nada sencillo para un titular de las finanzas públicas.

Pero más allá de criterios personales, que suelen ser subjetivos, lo clave es que si nos vamos a los saldos, Meade Kuribreña ha dado notables éxitos en su trabajo al servicio del país más que a una persona, sin soslayar la lealtad que le caracteriza. No es un funcionario de colores o de personas, es un mexicano que apuntala y cincela instituciones a partir de su desempeño en donde se pare.

La clave, ahora nuevamente al frente de la SHCP es que una vez divulgado el Paquete Económico 2017 que se propone al Congreso, acudirá a San Lázaro no tanto para comparecer sino para hacer ver a una bola de ígnaros (son muy pocos los legisladores que estudian a fondo el tema, incluyendo los de las comisiones respectivas) que es hora de cerrar el paso a gastos superfluos desde el gobierno y hacia la sociedad.

Pues si bien el presupuesto proyectado para el quinto año de gobierno rondará los 4.4 billones de pesos, en términos reales habrá una baja sustantiva cercana a los 300 mil millones de pesos que implicará mucho menos burocracia y, claro, menos operaciones reales con empresarios mexicanos que se dedican a vivir cómodamente del gasto público, como la historia nos lo demuestra hasta el cansancio.

Y otro dato no menos importante es que ante la disminución de la cobija, ya se ha dicho, la idea gubernamental –planteada incluso desde Los Pinos- es que haya más  ingresos que egresos y como teóricamente no habrá más tributos federales, adivine usted de dónde saldrá el dinero para encarar las necesidades del lado de los ingresos. Buena y única respuesta: de todos nosotros.

Eso es lo que verdaderamente tendrá que vender muy bien el doctor Meade Kuribreña a toda la sociedad. Y lo deberá hacer en un entorno económico financiero nada favorable en donde desde el exterior el mundo no caminará favorablemente en la senda del crecimiento, y el plano interno seguiremos con comportamientos mediocres no superiores al 2.5 por ciento del PIB, cuando mucho.

A ello hay que sumar el grave factor político que padece Peña Nieto y su gabinete total, el descrédito que se acarrea por la fallida política externa, el estado en el que le deja el changarro su fallido antecesor, así como el deterioro de las exportaciones, con todo y la devaluación constante que padece el pobre peso.

Pero déjenos añadirle que desde este espacio le damos el beneficio de la duda al nuevo secretario de Hacienda porque sabemos de su fortaleza interna, de su capacidad demostrada y su entrega comprometida. No es esto parte de un discurso ni mucho menos. Se trata de años y años de concretar proyectos en donde se pare. Y dar resultados. A eso le apostamos al renovado secretario de Hacienda. A quien saludo con afecto, también, desde este espacio.

Por lo pronto, estas Lascas Económicas trabajan con otras piedras para apoyar a los buenos mexicanos, así lo entendemos que, entre otras cosas, también le gusta la buena lectura, el beisbol y su país. Ya le platicaremos la otra semana cómo van caminando las cosas del lado hacendario. Y nos vemos aquí para entonces.  Esta dirección electrónica esta protegida contra spambots. Es necesario activar Javascript para visualizarla .

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