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Del ABC Político

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*Buscando una Aguja en el Pajar del PRI Hacia el 2018

*Oportunidad Para México de ser Líder en Latinoamérica

*El Gobierno Sólo Tiene un año Para Fortalecer al País

*La Importancia del Cuarto Informe ¿Qué Escucharemos?

POR GERARDO LAVALLE

A.- Faltan 9 días y se acaba el cuarto año de gobierno.

Comienza el quinto y con su inicio se desata, abiertamente, la sucesión presidencial.

Sin candidatos definidos, solamente precandidatos que un día están arriba y al otro abajo, es difícil saber lo que viene.

La bola de cristal está opaca. Urge el limpiavidrios. Se trata de quitar la “película” adherida. Y mirar, en lo que se pueda, qué hay dentro de ella.

Sí, muchos nombres. De ellos y ellas.

Ninguno por supuesto podría calificarse como definitivo.

Corrijo: hay uno: el del Mesías Tropicalón –cortesía de Enrique Krauze- quien volverá a intentarlo. Si Usain Bolt ha ganado en tres ocasiones consecutivas ¿por qué no perder en tres ocasiones consecutivas?

Diversas casas encuestadoras han dedicado mucho de su valioso tiempo a perfilar las posiciones de quienes aspiran. No es fácil creerles. En dos elecciones presidenciales han quedado lejos de la realidad, a grado tal que los propios directores de las empresas han señalado que es necesario cambiar la metodología.

¿Sabe por qué?

Porque a decir de los expertos, los ciudadanos consultados no confían y engañan a los encuestadores.

Bajo esa óptica, hay que dudar de lo que hasta ahora hemos conocido.

Sin embargo, y justamente cuando se inicia el quinto año de Gobierno y solamente le que 730 días a la actual administración, se tiene que revisar con qué armamento y con que soldados o generales cuenta el partido en el poder.

Se entiende que está el “primer priísta” y la sugerencia que formule tendrá no que examinarse, sino aceptarse.

¿Y con quién cuenta el Presidente de la República para dar la batalla electoral?

Estamos hablando de la “reina de las elecciones”.

Se juega todo. Es “el resto” sobre la mesa y sin posibilidad de sacar el as bajo la manga.

Salvo que la manga sea lo suficientemente oscura y larga para ocultar la carta ganadora.

Revisar sin ánimo de descalificación a quienes se mencionan y se encuentran hasta en la odiada sopa de Mafalda, obligadamente orilla a tratar de encontrar la aguja en el pajar.

Durante el año pasado y estos ocho meses del 2016, entrevisté a decenas de personas de los sectores privado, político, eclesiástico. A todos les pregunté lo mismo: ¿qué tipo de Presidente necesita México?... ¿financiero, por la volatilidad financiera global?... ¿político que entienda los problemas sociales?... ¿populista que se vuelva Papá Gobierno?

No hubo coincidencia en las respuestas, aunque sí inclinación por un financiero-político.

Cincuenta y cincuenta por ciento.

¿Es posible encontrarlo entre la clase política, los independientes, los del poderoso sector privado?

No lo sé.

Hay condiciones difíciles, no necesariamente generadas en el país, pero que sí nos afectan.

Por supuesto, el triunfo de quien fuere en las elecciones de Estados Unidos, Hillary Clinton o Donald Trump, tendrá que ser analizado desde el ámbito del Poder Ejecutivo federal para, en su caso, encontrar al candidato que pudiera hacerle frente, si gana, a cualquiera de ambos estadounidenses.

Si la economía globalizada mantiene su tendencia de volatilidad y en Estados Unidos se adopta la revisión del TTLCAN y se cierra la posibilidad del TTP, las condiciones variarán en un giro de 180 grados.

B.- Bajo la óptica de integración regional, por un lado, que se encuentra desarticulada, y la global, que topa con diques aparentemente insalvables –Japón no quiere abrirse a la agricultura y solo a la carne de cerdo, por ejemplo-, México tiene la oportunidad de regresar a ser el “líder” de Latinoamérica.

Volver a ser el “hermano mayor”.

Hay razones para suponerlo.

Brasil, el “gigante con pies de barro”, cerrará el año con severos problemas económicos y políticos. Su crecimiento será menos 3.2, según estimaciones de las calificadoras; Venezuela no tiene salida: sin alimentos, sin producción industrial, con le rebelión del pueblo a la vuelta de la esquina –no me pirateo tu espacio, Iván- enfrentado con la OEA, la OCDE y con “el imperialismo yanqui” aunque cuenta con el respaldo de la Federación Rusa y de Cuba, su futuro es más negro que sus enormes yacimientos petroleros.

Argentina, saliendo de once años de izquierda, es alcanzada por la corrupción de los exgobernantes, debe enormes sumas a los bancos extranjeros, tiene una inflación de dos dígitos y el cacerolismo está presente, gracias a los controles que todavía mantiene Cristina Elisabet –así, sin h- Fernández de Kirchner.

Chile mantiene una economía sólida, pero enfrenta problemas sociales con las juventudes que se oponen ¡qué raro! a la reforma educativa propuesta por la presidenta Michelle Bachelet en su segundo periodo de gobierno.

Colombia no sale de su choque con la guerrilla de las FARC y el presidente Santos dedica todo su tiempo a tratar de resolverlo.

Perú tiene estabilidad, pero el cambio de gobierno lo tiene en incertidumbre.

En América Central, no hay mucho hacía dónde hacerse:

Guatemala es gobernada por un cómico, que al igual que El Bronco, le ganó a la clase política en las urnas. Jimmy Morales no tiene peso político con el resto de la región.

Nicaragua, Honduras y El Salvador, aunque viven en “paz” no cuentan con respaldo hemisférico.

Costa Rica se cuece aparte. Vive su vida.

Y Panamá, con la ampliación de su canal, está feliz y no se mete en problemas, menos después de los “Panama Paper’s”.

Las condiciones están dadas.

C.- ¿Cuáles son esas condiciones? La más importante: México es la frontera con Estados Unidos, hacia donde todo mundo busca migrar para alcanzar el “sueño americano” –que ya parece más pesadilla que otra cosa- y a la tierra que llegan tres de los que se arriesgan a cruzar miles de kilómetros, desde sus originarias tierras hasta la Unión Americana.

Con estos elementos, vuelvo al tema de los candidatos: ¿qué tipo, qué perfil debe tener el próximo Presidente de México?

Un año para fortalecer al país.

Un año para llegar a la cima, recuperar el espacio y tener la fortaleza para enfrentar lo que se avecina en Estados Unidos, gane quien ganare.

De ahí la urgencia de saber, con cierta seguridad, qué escucharemos en el cuarto informe que nos haga luces para el futuro mediato.

El relevo se ve, se siente, la renovación del Presidente está presente.

¿Quién tiene alas para volar sobre el hemisferio?

Trataré de limpiar mi bola de cristal.

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