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Para Evitar Deslaves, Meter en Cintura a los Talamontes

*México, Quinto Lugar Mundial en Materia de Deforestación

*Necesario Modificar la Añeja Política de “Terrenos Ociosos”

*Devastadores Efectos en los Medios de Vida de Habitantes

POR IVAN RUIZ

Por las carreteras mexicanas cercanas a los bosques es común ver los camiones cargueros saturados de troncos de árboles, fundamentalmente de coníferas. Se desconoce si cuentan con algún permiso, pero no hay policía alguna que los detenga.

La deforestación, de acuerdo a Greenpace es la causa de la drástica disminución en el suministro de agua a escala local y nacional en México y en todo el mundo; rompe el equilibrio climático a nivel regional e incluso planetario, “lo cual exacerba la amenaza que representa el cambio climático global”.

 

En el caso de nuestro país advierte esta ONG los ritmos de deforestación “son alarmantes”, debido a lo cual la acelerada destrucción de los bosques “ha colocado en estado de emergencia a una gran variedad de especies de flora y fauna que dependen de ese ecosistema”; especies, por cierto, entre las cuales está la humana.

A juicio de esta organización, el ritmo de deforestación que presenta México “es uno de los más intensos del planeta”. Para fundamentar su planteamiento menciona cifras del Instituto de Geografía de la UNAM: anualmente se pierden 500 mil hectáreas de bosques y selvas. “Eso coloca en riesgo de extinción a una gran variedad de plantas y animales, así como a muchas comunidades que a lo largo de generaciones han encontrado en este ecosistema un medio de vida, a tal grado que han aprendido a aprovecharlo sin destruirlo. Esto también nos coloca en el quinto lugar de deforestación a nivel mundial”.

Y recuerda que nuestro país es uno de los que cuentan con mayor diversidad en el planeta; biodiversidad que en alto porcentaje depende de los bosques y selvas.

Esta considerado, explica, que la principal causa de la deforestación es el cambio de uso de suelo para convertir los bosques en campos de cultivo o potreros; prácticas, resaltan, que han sido fomentadas por los diversos gobiernos con la añeja política agraria de considerarlos “terrenos ociosos” y proporcionar incentivos económicos en esa materia.

NUESTRO CASTIGO: LA “TALA ILEGAL

El otro factor de la destrucción se llama “tala ilegal” y sólo hay que ver el porcentaje en ese renglón: 70% del mercado nacional de madera tiene procedencia ilegal. Hemos de señalar, por nuestra parte, que también es en un alto porcentaje donde hoy participa el crimen organizado.

De ahí que resulte gratificante la información dada a conocer la semana pasada (en El Sol de México) acerca de que La Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (PROFEPA) impuso la clausura total temporal a siete aserraderos, además de que aseguró de manera precautoria 312 metros cúbicos de madera (en rollo, escuadría y leña) de pino, oyamel y cedro principalmente, durante 45 acciones de inspección y vigilancia tanto, en Parque Nacional Izta-Popo, así como en su área de influencia.

En dicho operativo interinstitucional, también fueron puestas a disposición del Ministerio Público dos personas por no acreditar, al momento de su revisión, la legal procedencia de materias primas forestales.

Se supone que tales acciones se llevaron a cabo en los Estados de México y Puebla.

Y en ese sentido una de las causas de los deslaves que se producen en México (como los recientes ocurridos en Puebla), ya que dicen los especialistas de la FAO:

“Los desprendimientos de tierra se producen cuando una gran cantidad de tierra, rocas, arena o barro se desplaza rápidamente hacia abajo por las pendientes de las colinas o las montañas. La frecuencia de este fenómeno, que está causado normalmente por peligros naturales como terremotos, erupciones volcánicas, lluvias torrenciales o ciclones, está aumentando debido a las prácticas modernas de utilización del suelo, el cambio climático y la deforestación.

“Los efectos de los desprendimientos de tierra pueden ser muy amplios; pueden ocasionar víctimas mortales, la destrucción de infraestructura, daños a la tierra y la pérdida de recursos naturales. El material que se desplaza puede además bloquear ríos y aumentar el riesgo de inundaciones. Los desprendimientos de tierra profundos, provocados por fuertes terremotos o la actividad volcánica, pueden destruir miles de kilómetros cuadrados de tierra y provocar la muerte de miles de personas. Los desprendimientos de tierra tienen efectos devastadores en los medios de vida de los agricultores ya que pueden impedir el acceso a la tierra durante años, destruir las semillas y las existencias de alimentos, dando lugar normalmente a la pérdida de ganado y los cultivos en pie”.

Bien por la Profeco, el Ejército, la Armada y todos los participantes en el operativo contra los talamontes. Y hay que tomar en cuenta que en el caso de la Procuraduría realiza acciones de inspección y vigilancia en la Superficie Forestal de México: 138 millones de hectáreas (70%) de 197 millones de hectáreas de la superficie total del país, de éstas, 65  millones son bosques y selvas, 73 millones corresponden a zonas áridas, semiáridas u otros tipos de vegetación.

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