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De las Oleadas Españolas, Chilenas y Guatemaltecas en el Siglo XX, a las Precauciones en el XXI

*Hoy, es Derecho del Estado Mexicano Tener Condición de Refugiado

*Presentes en su Aprobación Representantes de ACNUR, ONU y OEA

*Falta Discutir y Aprobar la Legislación Secundaria, Dice Enrique Burgos

*México Tiene Cuidado Para Abrir sus Puertas Ante las Amenazas Terroristas

POR ALBERTO ALMAZAN

Si en el pasado México se distinguió por su nobleza para recibir asilados políticos y refugiados, los tiempos cambiaron desde el 11 de septiembre de 2001.

Hoy, por Circunstancias de vecindad, se tomarán medidas adecuadas para saber quién llega al país en busca de cualquiera de las dos figuras: asilo o refugio.

Tarea encomendada al Congreso que, en la legislación secundaria a la reforma del segundo párrafo y la adición al tercero del artículo once de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, impondrá candados que eviten el ingreso de personas que podrían ser potencialmente peligrosos… no para México, para el vecino del norte.

Apenas promulgada la reforma constitucional, surgen los espacios para no ser el trampolín de los terroristas que, enfundados en la “persecución política” o por sus convicciones religiosas, pretendan acogerse a la nobleza mexicana.

De ahí que el presidente de la Comisión de Puntos Constitucionales del Senado de la República, Enrique Burgos García, acote:

“Hay circunstancias físicas de vecindad con el país del norte y eso merece una atención esmerada para saber quién es el que solicita, porque el derecho lo tienes, hay que conocer efectivamente cuales son las particularidades, para que no sea un espacio en donde se preste a que pudiera tener riesgo de que se pueda tener otros fines o para otros propósitos que rompan con la naturaleza tan noble del asilo o del refugio”.

Enseguida plantea:

“Hay que ver lo que ocurrió en Francia, lo que ocurrió en España, actos terroristas de grupos auténticamente radicales, lo ocurrido en Niza, no se ve ni en una película de terror”.

DE CONQUISTADORES Y MISIONEROS

La historia de México está plagada de migraciones externas. Sea en la Conquista, con ejércitos armados, los primeros equinos, que con los misioneros que cruzaron de Yucatán a la Alta California. Lo mismo aquellos cultos que eran perseguidos por el franquismo por defender la República, que los otros que se desarrollaron como panaderos o trabajadores y después propietarios de hoteles de paso.

En las grandes oleadas de emigrantes, en el segundo lustro de la década de los treinta, arribaron miles de republicanos españoles. Cientos de ellos poseedores de una cultura que se vació en la Universidad Nacional Autónoma de México, dejaron grandes enseñanzas durante 40 años, hasta que la muerte los alcanzó. Lázaro Cárdenas abrió las puertas de la nación mexicana y quienes huían de la persecución política, encontraron cobijo y respeto.

Durante el gobierno de Luis Echeverría, este país acogió a quienes se convirtieron en perseguidos políticos en Chile. Miles arribaron cuando Augusto Pinochet llevó a cabo el golpe de Estado que arrojó del Palacio de la Moneda a Salvador Allende.

El asilo político fue reconocido mundialmente. La nobleza del pueblo y gobierno mexicanos mostró su rostro.

En esos mismos tiempos, de Guatemala llegaron otros miles, amenazados en su sobrevivencia frente al terror implantada por los kaibiles bajo las órdenes de los dictadores.

En Chiapas se montaron campos para refugiados, no asilados, en donde nacieron y murieron miles de emigrantes.

Después arribarían los argentinos. La dictadura encabezada por Jorge Rafael Videla en 1978, quien en 1985 sería condenado a prisión perpetua por crímenes de lesa humanidad.

Más adelante, ya en el gobierno de Miguel de la Madrid, habrían de llegar miles de libaneses y judíos, huyendo de las guerras internas que se libraban en sus países.

Otros grupos escogerían México, porque siempre fue considerado un país pacífico y con una política diplomática que permitiría la recepción a todos aquellos que necesitaban un lugar en donde vivir sin ser perseguidos.

EL TERRORISMO CAMBIÓ TODO

La apertura existente en la mayoría de países del mundo, por ejemplo, en Europa en donde los mexicanos no necesitan visa para ingresar, cambió.

El 11 de septiembre de 2001, cuando la seguridad de Estados Unidos fue vulnerada y el entonces presidente George Bush Jr., declaró la guerra al terrorismo, las fronteras se hicieron más difíciles de cruzar.

Y el derecho de asilo y de refugiado –así es el término de las Convenciones y Tratados Internacionales- comenzó a dificultarse, aunque permaneciera para casos evidentes.

En México hubo una tardanza de 15 años para reformar la Constitución y abrir los espacios para el asilo y el refugiado.

Fue en 2011 cuando por la promulgación de la reforma constitucional para adecuar el artículo primero a la realidad de los Derechos Humanos, se inició la presentación de cuando menos 42 iniciativas de ley para adecuar el párrafo segundo del artículo onceavo, al concepto universal.

Cinco años después, con discusiones por la redacción formulada por los diputados, Cámara de origen, finalmente la semana pasada se promulgó la modificación que permite a todo perseguido político solicitar asilo y que el Estado mexicano los reciba.

Cuando menos cuatro minutas de los diputados y revisadas y regresadas por el Senado de la República, dieron oportunidad a los congresistas mexicanos de encontrar los caminos que llevaran a México, como aquellos que conducían a Roma.

Artículo 11.-

“Toda persona tiene derecho a buscar y recibir asilo en territorio mexicano, de acuerdo a los convenios internacionales en la materia, cuando su derecho a la vida, a la seguridad, a la libertad o integridad personales estén en riesgo de violación a causa de su raza, religión, nacionalidad, género, pertenencia a determinado grupo social, opiniones políticas, violencia generalizada, agresión extranjera, conflictos internos, violación masiva de los derechos humanos u otras circunstancias que hayan perturbado gravemente el orden público”, establece ahora el segundo párrafo y se adicionó un tercero que a la letra dice:

“Las personas extranjeras no podrán ser expulsadas o devueltas a su país de origen o a cualquier otro, en donde estén en riesgo de violación los derechos mencionados por las causas referidas en el párrafo anterior, sean o no solicitantes de asilo”.

Con esta reforma, los derechos de asilo y de refugiado, cobran nueva vigencia y vuelven a colocar a México como el país que abre las puertas a quienes lo necesiten.

SIN EMBARGO… LEGISLACIÓN CUIDADOSA

Enrique Burgos García recuerda la historia. Y explica en qué consiste la Reforma al artículo 11:

“Por un lado México tiene una enorme tradición en materia de asilo y condición de refugiados, ocurrió con el exilio español, en donde se produjeron muchas migraciones y fueron bien recibidas, después con chilenos, con guatemaltecos, con centroamericanos,

luego con la participación de Gilberto Bosques, en el tiempo de la Segunda Guerra Mundial, cuando hubo una persecución terrible de lo judío, por lo que es una gran tradición.

La Reforma consistió fundamentalmente en agregar un segundo párrafo al artículo 11 Constitucional, que establece que es derecho de toda persona, el solicitar y recibir asilo y segundo, que es derecho del Estado Mexicano, el recibir o el tener condición de refugiado, aquí se abordan dos conceptos, el de asilo y el de refugio.

El de asilo se reconoce para quienes, en lo particular, en lo personal, son perseguidos políticos en su país de origen y el de refugio se refiere a aquellos casos que por razones humanitaria o de desorden, de rompimiento en los equilibrios de su país, en casos donde puede correr peligro su vida o integridad.

La novedad es que no solo es un derecho humano como se estableció en la Reforma de 2011, es un caso que reconoce la Constitución para el caso de asilo y refugiados y estos tendrán que resolverse en los términos que aplica la legislación secundaria, para poder conciliar por un lado un derecho humano, con la potestad soberana del Estado Mexicano, que además será resuelta conforme a lo que se establezca en las normas, en los tratados internacionales y en las convenciones en las que México sea suscribiente, es decir nos sintonizamos con toda la legislación mundial y al propio tiempo conciliamos con los derechos humanos que reconoce nuestra Constitución.

Esta es una reforma muy abierta y muy de avanzada y tan es así que el mismo día de su aprobación, estuvieron aquí presentes, los representantes del Alto Comisionado de los Derechos Humanos para los Refugiados, hubo representantes de la ONU, de la OEA y hubo un amplio reconocimiento para todos los partidos políticos. Esta fue una iniciativa de la senadora Gabriela Cuevas, pero finalmente creo que fue un gran paso en el ámbito internacional”.

Aprobada la reforma, promulgada y en vigor, el senador Burgos García confía en que durante el periodo ordinario que inicia el uno de septiembre, los congresistas acuerden la legislación secundaria.

Antes de la alerta, el congresista queretano, habla de lo que ya está hecho:

“De la legislación secundaria, que es efectivamente la que va a hacer la descripción, va a hacer la puntualización de los casos en donde va a proceder el asilo o la condición de refugiado, ya hay un borrador o un anteproyecto, que seguramente abordaremos internamente en Comisiones en una semana o en dos cuando mucho, estamos dándole una reposadita.

“Creo que esto, integralmente, estará listo una vez que inicie el periodo de sesiones ordinario, a partir del 1 se septiembre, pero ya tenemos el piso, ya hay el ordenamiento, ya hay la asignación, que ordena la Constitución, así que procedemos a lo segundo”.

Y llega la alerta:

“Justamente en la legislación secundaria se estableció primero que sí es un derecho humano, segundo, es potestad del Estado Mexicano, no como gobierno sino como ente soberano, establecer reglas, bases, porque la calidad y profundidad que tiene el derecho de promover y recibir asilo, es muy noble por su naturaleza y tradición, igual la condición de refugiado. Se debe ser cuidadoso de que no se confunda con un espacio en donde encuentren un ámbito apropiado, sobre todo porque hay circunstancias físicas de vecindad con el país del norte y eso merece una atención esmerada para saber quién es el que solicita, porque el derecho lo tiene, hay que conocer efectivamente cuales son las particularidades, para que no sea un espacio en donde se preste a que pudiera haber riesgo de que se puedan tener otros fines o propósitos que rompan con la naturaleza tan noble del asilo o del refugio”.

El terrorismo lo cambió todo. De ahí el cuidado. Saber quién toca antes de abrir las puertas.

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