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El Corazón del Premiado Vino Mexicano Está en Querétaro

POR SUSANA VEGA LÓPEZ

EZEQUIEL MONTES, Qro.- Espumosos, tranquilos, tintos, rosados, blancos, frescos, elegantes, jóvenes, con meses de añejamiento, con notas maderadas, tonos florales, aromas afrutados, de finas burbujas, reposados en barricas de roble blanco, de crianza, son vinos que se producen en los viñedos de México que compiten con los mejores del mundo.

Convertir el agua en vino fue el primer milagro de Cristo Jesús, señala La Biblia; “comer sin vino, es como desayunar”, afirman algunos; “el que a este mundo vino y no toma vino, ¿a qué vino?”, dice el refrán; “para conocer el origen y la calidad del vino no hay necesidad de beber todo el barril”, dijo Óscar Wilde; “el mejor vino no es necesariamente el más caro, sino el que se comparte”, apunta George Brassens.

A unos cuantos kilómetros y a tan sólo a diez minutos de la famosa Peña Bernal, tercer monolito más grande del mundo y símbolo del estado de Querétaro, se encuentra la zona de viñedos que ha dado a este municipio un lugar dentro de la vitivinicultura a nivel internacional, por la calidad de los vinos que ahí se elaboran y que han sido motivo de varios reconocimientos.

Se aprecia a la distancia esta peña, maravilla de la naturaleza, que forma parte del paisaje de uno de los viñedos más jóvenes del estado, con apenas cuatro décadas de producir vinos. Sí, desde los plantíos de la Finca Sala Vivé de Freixenet, en la viña Doña Dolores, se contempla esa espectacular estructura sólida, localizada a 45 minutos de la capital queretana que se eleva majestuosa (con una altitud de 288 metros). Se dice que tiene 10 millones de años de existencia y que constituye un atractivo turístico del Pueblo Mágico de Bernal.

La región se ha convertido en un sitio ideal para el cultivo de la uva; para la producción y elaboración de estos vinos que ya han alcanzado el reconocimiento mundial y han sido galardonados en concursos de gran importancia que trascienden las fronteras del municipio, del estado y de México.

Aquí se encuentra la cava más profunda del país (y quizás del mundo) al construirse 25 metros bajo tierra para mantener las condiciones apropiadas de temperatura en las botellas y barricas.

Sólo para darnos una idea de lo que se puede conseguir en esta entidad es que, por ejemplo, el vino espumoso queretano Brut Reserva Doña Dolores compitió contra  8 mil 500 etiquetas y recibió la Medalla de Gran Oro. Fue en Bulgaria, en el marco del concurso Bruselas, que año con año se realiza en diferentes países; allá también, en Europa, otro vino tinto mexicano (ambos de Freixenet) recibió la Medalla de Oro en el concurso Bacus de España, que compitió contra 5 mil etiquetas.

El corazón de la zona vinícola de San Juan del Río, aquí en Ezequiel Montes, cuenta con excelentes características geoclimáticas para el cultivo de la vid. El clima de estas tierras tiene una gran influencia en los viñedos porque al estar cerca de los dos mil metros sobre el nivel del mar, las temperaturas entre el día y la noche son muy contrastadas y van de 25 a cero grados, respectivamente. Estas condiciones extremas favorecen la maduración de la uva y potencian sus cualidades.

El lugar es idóneo para que se dé la uva y se elaboren vinos aunque es poca el área de cultivo, ya que de los 40 millones de litros que se producen en México sólo tres millones corresponden a Querétaro. Lo anterior tal vez debido a que no se tiene una cultura del vino pues el consumo per cápita al año en el país alcanza entre 750 mililitros y un litro que, comparado con el de España e Italia donde los europeos toman de 25 a 40 litros per cápita, la cantidad resulta mínima, marginal, no obstante que se ha elevado en los últimos 15 años, con una tendencia al alza, debido a que se está creando la cultura del vino.

Poco a poco la superficie de cultivo se ha incrementado y en la actualidad se cultivan 4 mil hectáreas en todo el país. Esta agroindustria es la que mayor valor agregado genera por lo que se debe incentivar; y para lograr elevar la producción de vinos a por lo menos 100 millones de litros se tendrán que incorporar otras seis mil hectáreas.

CHAMPAGNE, NO, VINO ESPUMOSO

El vino es, por excelencia, la bebida para consumirse moderadamente con alimentos, para convivir y para socializar. Además, genera beneficios a la salud ya que tiene efectos positivos en el sistema cardiovascular, en el cerebro y los músculos.

Luis Raventós, director de la Finca Sala Vivé Freixinet, comentó que la cultura del vino está vinculada con la gastronomía, al tiempo que vaticinó: Querétaro está llamada a ser la primera región de los vinos espumosos, que pueden competir con los de la región de Champagne en Francia. Por cierto, dijo que los espumosos queretanos se comparan al champagne sólo que no pueden salir con esa etiqueta por la denominación de origen.

Hoy por hoy, los viñedos en México recobran prestigio. La tradición del cultivo de la vid, las regiones vitivinícolas son importantes y necesarias para las economías locales, pero además los premios que han obtenido nuestros vinos, elaborados con manos de obra mexicana, constituyen un motivo para sentirnos orgullosos y motivados para decir con moderación: ¡salud!

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