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sangre

No han Logrado Tener un País Convulsionado

*Después de los Hechos de Sangre, Hubo Mano Tersa

*Las Sorpresas: no Había Control de Gobernadores

*Los Delegados no Avisaron a Tiempo del Problema

POR RAFAEL MARIN MARIN

La semana pasada algunos detractores del gobierno federal hubieran querido ver al país hecho un caos, una nación que permitiera los toques de queda, la suspensión de garantías constitucionales, al borde de estallidos sociales o manifestaciones recurrentes auténticamente sociales y no las protagonizadas por los maestros disidentes de los cuales se cuestiona su verdadera profesión que no es la de educar, sino estar en contra de la reforma educativa, misma que no ha aterrizado del todo dada la falta de conocimiento y reconocimiento por esta base magisterial y por los padres de familia. Sus detractores d ambos bandos han utilizado bien las inconsistencias porque continúan las prebendas de siempre.

Diversos estados estuvieron amenazados con volver tener escuelas vacías, mientras el comercio si se vio afectado por la toma de carreteras y vías del tren, por lo cual se registraron perdidas de miles de millones de pesos. Además, se estuvo a punto de dejar a miles de comunidades sin alimentos básicos.

En una actuación estratégica la Secretaría de Gobernación y la Sedesol, no dejaron a dichas comunidades sin insumos, varias carreteras y vías del tren se abrieron. Se observó una mano tersa y no violenta por parte del gobierno federal. Eso lo ubicó exactamente donde sus detractores no lo quieren ver, en el diálogo y la concertación.

El logro fue gracias a que el titular de la Segob, Miguel Ángel Osorio Chong, coordinó los esfuerzos para que, incluso el papel de otras dependencias federales y sus delegaciones, así como estados y municipios, estuvieran a la altura que los tiempos reclaman, al evitar el uso de la fuerza publica sin consulta presidencial, para que no se considerara un gobierno represor. Pero en otros estados, sobre todo costeños, hubo abuso de la fuerza pública, toma de carreteras sin resolver, muertos por enfrentamientos y hasta aumento de inseguridad. Fueron dos factores básicamente los que lo propiciaron: primero, que los gobernadores no tenían el control de los problemas y los delegados federales de muchas dependencias no avisaron a tiempo a tus titulares respectivos en la Ciudad de México, ya sea porque tampoco realizan su labor como se debe, porque no les interesa o porque no consideran que sus jefes lo sean.

En el arcaico estilo priísta (adoptado durante doce años por el panismo), las delegaciones federales son agencias de colocación, lugares para los cuates, ya sea vía la federación o por recomendación del gobernador en turno, pero no hay instancias estratégicas de información, planeación, diagnóstico social, que prevea y evite brotes de inconformidad social. Muchos problemas provenientes del pasado eran previsibles y contenibles. Sin embargo, la información no fluyó, se generó o se ordenó no enviarla, lo que debe de ser tomado en cuenta por el gobierno federal para crear o repensar el papel de las instancias y seleccionar a las personas idóneas que sobre todo sean leales a quienes son nominalmente sus jefes.

Mientras esto pasa, dos titulares estuvieron a la altura de sus cargos y la encomienda presidencial. Pero, cuando el río suena… Bien por ellos, pero el diagnóstico debe realizarse y los cambios deben llegar...actuemos.

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