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Del Cine y las Leyes

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“Psicosis”

Edipo Asesino

*Si el Psicótico Bajo ese Estado Delinque, es Inimputable

*Internarlo en una Clínica Especializada, Sería la Medida

*La Psicopatología Descriptiva, Base Para el Diagnóstico

POR HORACIO ARMANDO HERNÁNDEZ OROZCO

“Psicosis” (“Psycho”), película americana de terror y suspenso, dirigida por Alfred Hitchcock, protagonizada por Anthony Perkins (Norman Bates), Vera Miles (Lila Crane), John Gavin (Sam Loomis), Martin Balsam (el investigador privado Arbogast) y Janet Leigh (Marion Crane), cuyo estreno en cines fue en 1960.

El guión es de Joseph Stefano y Alma Reville, basado en la novela homónima de 1959 escrita por Robert Bloch, quien a su vez se inspiró en los crímenes cometidos por Ed Gein, un asesino en serie de Wisconsin.

 

La historia comienza un viernes por la tarde en una habitación de un hotel de Phoenix, donde Marion Crane discute con su novio Sam Loomis sobre su futuro; ella quiere casarse, pero el escaso sueldo de ambos es un impedimento.  Marion regresa a la inmobiliaria donde trabaja como secretaria, y su jefe, el Sr. Lowery, le da a guardar la cantidad de 40,000 dólares, producto de la venta de una casa, con el fin de que el lunes se deposite en el banco, ella aprovecha la ocasión y decide quedarse con el dinero; viaja en su automóvil huyendo de la ciudad con dirección a Fairvale, California; sin embargo, una lluvia tenaz y la oscuridad de la noche, hacen que Marion llegue al motel Bates, donde todo toma un giro inesperado en la trama.

LA GENTE NUNCA HUYE DE NADA

Cuando Marion escapa de Phoenix lo hace precipitadamente, no tenía un plan trazado, tan es así que por cansancio se queda dormida en el acotamiento de la carretera, lo que engendra sospecha en un patrullero, quien inspecciona el automóvil; al constatar los datos de la licencia de conducir y del número de matrícula, le permite continuar, siguiéndola a prudente distancia. Marion decide cambiar su vehículo y compra uno usado, sin regatear en lo más mínimo y apresura al vendedor para que se concrete la venta, lo cual resulta aún más sospechoso.

Norman Bates advierte que ella viene huyendo de algo o de alguien, no lo sabe con precisión, pero lo intuye, pues el motel está vacío, ya que la nueva autopista interestatal está al margen de la carretera local, por lo que Marion inconscientemente se desvió del camino.

La conducta sospechosa ha sido un motivo común para que un policía pueda detener a alguien, pero la Primera Sala del Máximo Tribunal del país, ha determinado que la finalidad de un control preventivo provisional es evitar la comisión de algún delito, salvaguardar la integridad y la vida de los agentes policiacos, o corroborar la identidad de alguna persona, con base en información de delitos previamente denunciados ante la policía o alguna autoridad, mas la realización de ese control excluye la posibilidad de que la autoridad pueda detener a una persona sin causa mínima que lo justifique, esto es, que nadie puede ser detenido únicamente por su apariencia física, su forma de vestir, hablar o comportarse, ya que es necesario que se actualice la sospecha razonada objetiva de que se está cometiendo un delito y no sólo una sospecha simple que derive de un criterio subjetivo del agente de la autoridad.

UN HIJO NO ES BUEN SUSTITUTO DE UN AMANTE

“Psicosis” es un filme innovador para su época, plagado de temas nuevos y de enfoques diferentes para una temática conocida: el complejo de Edipo, que se refiere al agregado de emociones y sentimientos infantiles caracterizados por la presencia simultánea y ambivalente de deseos amorosos y hostiles hacia los progenitores; se trata de un concepto central de la teoría psicoanalítica de Sigmund Freud, quien lo definía como el deseo inconsciente de mantener una relación sexual (incestuosa) con el progenitor del sexo opuesto y de eliminar al padre del mismo sexo (parricidio).

De tal forma, que los celos enfermizos entre el hijo y su madre, la necesidad de preservar la castidad y la visión pecaminosa del intercambio sexual, son factores que desencadenan la doble personalidad de Norman, quien simultáneamente asume el rol de su madre, a la que había asesinado junto con su amante, en un claro conflicto edípico.

TODOS PERDEMOS LA CABEZA A VECES

Una vez que es aprehendido, Norman relata toda la verdad, pero no como “Norman”, sino como su “Madre”, quien ahora controla una parte de él.

Norman dividió su mente con su madre, dándole la vida que le había quitado, conservaba la ilusión de que su madre vivía, pensaba y hablaba por ella, caminaba usando su ropa y una peluca de mujer para mejorar aún más la ilusión. A veces podía ser las dos personalidades y hacerlas hablar entre ellas, pero la mamá era la personalidad dominante.

Slavoj Žižek realizó en 2006, un documental titulado La Guía Perversa del Cine, en el cual señala que la mansión de Norman Bates tiene tres plantas, equivalentes a los tres niveles que Freud atribuye al psicoanálisis de la mente humana: la planta alta sería el “Superyó” (subconsciente), en el que la Sra. Bates vive; la planta baja sería el “Yo” (consciente), donde Norman actúa aparentemente normal, y el sótano, al cuál Bates baja el cadáver de su madre, sería el “Ello” (inconsciente), como símbolo de la conexión entre el Superyó y el Ello.

LA PSICOSIS EN EL ÁMBITO JURÍDICO PENAL

La psicosis se concibe como la perdida de contacto con la realidad, la persona que la padece tiene dificultad para pensar y percibir, por lo general escucha que alguien le habla desde su interior, le ordena realizar determinadas acciones, incluso en algunos casos llega a personificar a ese alguien que le habla; con frecuencia tiene alucinaciones, no habla con ninguna persona y aun así lo hace, entablando conversaciones fuera de la realidad.

La psicosis generalmente se presenta durante la adolescencia, de ahí la importancia de que se intervenga de inmediato en cuanto aparece el primer episodio psicótico, pues si la psicosis permanece en el cerebro durante mayor tiempo, su tratamiento y control será difícil; las personas que tienen un episodio de psicosis inicial, se asustan y no lo cuentan a nadie para no ser estigmatizados y relegados, consideran que no serán entendidos, creen ver personas “malas” que buscan hacerles daño.

La persona que sufre de psicosis, y bajo ese estado realiza una conducta prevista como delito, es inimputable, esto es, que no es penalmente responsable, sólo sería sujeto a una medida de seguridad que usualmente es el internamiento en una clínica especializada para ser tratado de su enfermedad.

En la actualidad, no existen pruebas psicométricas, ni de laboratorio, ni de sangre y tampoco de resonancia magnética, que indiquen quien puede desarrollar la psicosis, por ello, la psicopatología descriptiva continúa siendo la base para el diagnóstico; pero ¿acaso todo homicida múltiple al más puro estilo Norman Bates, será psicópata?

La mejor respuesta la tendrá como siempre nuestro amable lector…

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