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Los Jóvenes, la Carne de Cañón de la Delincuencia en México

*Sin Educación ni Capacitación ¿Cuál es el Camino Para Ellos?

*Un Estudio Revela los Oficios de los Adolescentes en Prisión

*Albañilería, Herrería, Franeleros, Lava Platos o Labor Agrícola

POR NIDIA MARIN

En México sigue siendo una meta inalcanzable lograr la educación para los jóvenes, como parte fundamental para el desarrollo del país. Se han registrado avances, pero no los suficientes y con el pésimo ejemplo que han estado ofreciendo desde hace un año quienes se asumen como maestros sin serlo, pareciera que los adelantos en la materia van a ser más prolongados y miles no alcanzarán la superación.

Razones político-económicas están detrás del actuar de la denominada disidencia magisterial, mientras 1.2% de los jóvenes mexicanos no cuenta con instrucción o solo tiene el preescolar y 3% tiene primaria incompleta.

En gran porcentaje por la falta de conocimientos en el primer trimestre del año pasado la desocupación juvenil registraba 7.4%, considerado casi el doble a la tasa estimada a nivel nacional para la población de 15 y más años (4.2 por ciento).

Acucioso fue el análisis por edad realizado en 2015. En el mismo se exhibió que los adolescentes de 15 a 19 años (8.6%) y los jóvenes de 20 a 24 (8.3%) tienen el mayor nivel de desocupación.

Aunado a la problemática educativa, uno de los problemas que enfrentaba y enfrenta la población joven al momento de buscar trabajo es la falta de experiencia laboral: 18.2% de los jóvenes desocupados no la tiene.

Hace varias décadas ante tal situación la CTM y las industrias establecieron convenios para que en las empresas se establecieran el método del aprendizaje en los centros de trabajo. Durante muchos años fue todo un éxito, porque los jóvenes ingresaban sin cobrar salario por dos o tres meses y una vez capacitados empezaban a cobrar sus emolumentos.

Esto se perdió con los años y hoy existen empresarios que si hubiera aprendizaje los tendrían trabajando gratis tres meses y ya no los contratarían. Más, aunque así fuera los jóvenes resultarían beneficiados por esa capacitación.

Y esta situación se presenta tanto en el 33.8% de los jóvenes cuentan con educación media superior, como en 19.9% que tienen educación superior (Los menos afortunadamente). También en los adolescentes con una escolaridad menor a la primaria completa, porcentaje que es de 3%, en quienes si completaron la primaria que son 5.9% cuenta con primaria completa y en el 42.2% con algún grado de secundaria.

A muchos de los jóvenes que no encuentran trabajo les queda un camino: la delincuencia, donde son utilizados como carne de cañón. Y es así que en México pareciera un milagro acabar con todos los que ingresan a las filas del narcotráfico, del secuestro y demás.

EL TRABAJO DE ELENA AZAOLA

La antropóloga y psicoanalista Elena Azaola, realizó una investigación dada a conocer por la Unicef hace dos años, en la misma por ejemplo, señalaba en materia de escolaridad de los muchachos delincuentes que “52% de los adolescentes que cursaron algún grado de secundaria o lograron completar este nivel; 30% sólo lograron cursar algún grado de la primaria o pudieron completarla y,17% lograron cursar algún grado de la preparatoria o de alguna carrera técnica; 70% sí le gustaba asistir a la escuela; 30% no les gustaba ir a la escuela, en su mayoría, porque se aburría o no la consideraba interesante; 62% señaló que en su escuela los más grandes golpeaban a los más pequeños; 51% indicó que en su escuela había golpes entre los compañeros; 21% no continuaron estudiando por problemas económicos que los orillaron a buscar trabajo; 18% no continuaron estudiando porque los detuvieron y, 14% no continuaron estudiando porque no les gustaba ir a la escuela; 45% no supieron cuál era el nivel de escolaridad de su padre y, 22% no supieron cuál era el nivel de escolaridad de su madre; 28% de sus madres lograron completar la secundaria mientras que sólo 18% de sus padres alcanzaron este nivel”.

En cuanto al empleo y a la situación económica de sus familias Azaola expone en su trabajo realizado en Coahuila, Hidalgo, Morelos y Sinaloa, que “39% de los adolescentes dijo que la situación económica de su familia era buena; 53% dijo que era regular, y 8% la calificó como mala o muy mala; 17% señaló que en su casa faltaba comida y 34% dijo que no les faltaba comida pero si dinero para ropa, zapatos, juguetes, etc.; 94% de los adolescentes habían tenido varios empleos, entre otros: vendedores de dulces, flores o películas, repartidores de pizzas, vendedores de tacos, asistentes en talleres mecánicos o de carpintería, trabajos de albañilería, herrería, franeleros, lava platos y labores en el campo y en la ganadería; 26% comenzaron a trabajar antes de cumplir los 12 años; 41% comenzaron a trabajar entre los 13 y los 14 años; 64% dijo que contribuía con su salario al gasto de su familia”.

Además: “…los empleos más frecuentes de su padre eran: albañil, pintor, herrero, taxista, chofer, comerciante, obrero, vigilante, jardinero, mecánico o desempeñaba labores en el campo; la mayoría reportó que su madre no trabajaba y, aquellas que lo hacían, eran empleadas domésticas, meseras, tenían un puesto en el mercado, cocineras, comerciantes o dependientes en alguna tienda o salón de belleza; unos cuantos tenían padres profesionistas y, en algunos casos, el padre o la madre eran policías. También había casos en que el padre o la madre se habían ido a trabajar a Estados Unidos”.

Este viernes es el Día Internacional de la Juventud y México no está rindiendo muy buenas cuentas.

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